Friday, May 23, 2014

Eduardo de Bergerac




En tercero de secundaria era un enano. No pasaba del metro sesenta y si bien no tenía una nariz prominente, otros complejos terminaron por hundirme en el submundo de los desapercibidos.

Y a los catorce años, no me vengan con los sustentos misericordiosos y compasivos que lo importante es la belleza interior y que una chica se fija en los chicos buenos, con talento y con futuro. ¡A la mierda con eso!. A esa edad lo único que importa es si eres bonito o no. Si eres narizón, jetón, chato, trinchudo, orejón o granoso, estás fuera del equipo, no estás seleccionado, no eres uno de los llamados, estás fuera de los ciento cuarenta y cuatro mil.

Por eso a los catorce la vida me llevó a convertirme en una especie de Cyrano, salvando las abismales diferencias, un celestino moderno, quien apoyó a un muchacho bonito a completar lo que dicen los cuentos de hadas y las historias de Holliwood: conquistar a una de las chicas más bonitas del colegio de mujeres.

El problema es que la chica bonita del colegio de mujeres también me gustaba a mi, pero el sujeto en cuestión, mi amigo, había dado más pasos con la confianza que le daba saberse un tipo apuesto, con el peinado con colita y afirmado con suave gel.

“tienes que ayudarme ‘broster’, Lucía es media romanticona y no sé qué regalarle por su cumpleaños y por ahí hay alguien que me quiere partir, así que ya le quiero caer. Habla tú dirás, dame una mano hermano a ti que te gusta estar escribiendo huevadas”.  Yo que ya había soñado cientos de veces con Lucía y a quién le había dedicado más de un escrito en mi platónica soledad me vi en la disyuntiva de ayudar al cretino de mi amigo o hacerme el loco. Con los escritos guardados y sabiendo que no tenía ningún futuro encarpetando mis líneas decidí ayudarlo a cambio de unas cuantas monedas. Podría sonar muy comercial o tan despreciable como cambiar mis sentimientos por el sucio dinero, pero al sentirme sin ninguna oportunidad, tomé la decisión de ayudarlo.

Recibí diez soles y luego de explicarle el plan, compré un cassette en blanco y grabé de mi colección algunas canciones románticas en inglés en el lado A y en español en el lado B. La cinta empezaba con “Knife” de Rockwell y terminaba el lado B con una canción infalible “Lucía” de Joan Manuel Serrat. Canción que ya la había hecho mía en mis noches en vela escribiendo para ella. En el reverso de la portada del cassette le transcribí el inicio de la letra:

“Vuela esta canción para ti Lucia, la más bella historia de amor que tuve y tendré…. Así dice la letra de esa canción, siempre que la escucho me viene a la mente tu nombre y cuando nos conocimos en el campamento de playa, ¿recuerdas?. Tu short naranja, tu polo amarrado a uno de los lados y tu pelo desordenado por el viento me llamaron de inmediato la atención. ¿Sabes? Me pregunto si te animarías otra vez a pasear conmigo por la playa… y perdóname sí hoy busco en la arena, esa luna llena que arañaba el mar. Un beso.”

Luego firmé con su nombre.

Mi amigo después de leer las líneas me dijo “cómo te acuerdas del short naranja, el polo amarrado y el pelo desordenado”. “porque yo estaba allí también en el campamento” respondí. “tamare, lo único que me acuerdo yo es de su tanguita y de su poto redondo”. Por un momento un sentimiento de arrepentimiento se me cruzó entre las sienes. No merecía ayudarlo. Pero ya era tarde.
Caminó hasta el grupo de niñas que se apostaba a la salida del colegio. La llamó a un lado y le entregó el cassette. El impacto fue de inmediato. Sólo en la lejanía, escondido en la multitud, contemplé a Lucía. Su expresión en el rostro, sus gestos, el jugar con su pelo, me lo dijeron todo. Había dado resultado. Y mientras observaba aquella escena apretaba el billete de diez soles en el bolsillo.

12 comments:

  1. Ay nuuuuuuuuuuuuu... me ha dado penita :(
    Me has hecho acordar tb que mi papá le decía Cyrano a un amigo de mi hermana, pero entre nosotros. Era un poco narigudo y así nos decía de broma refiriéndose a él. Yo estaba chica y en una reunión le solté el sapo "mi papá te dice Cyrano"... mi hermana me quería quemar viva! jajajaja

    Beso!

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    1. supongo que si tu papá le decía cyrano al amigo de tu hermana no sólo sería por la nariz... supongo que estaba interesado en tu hermana pero le hacía el bajo con algún otro pata o sólo era por la nariz. De cualquiera de las formas creo que metiste la pata... o metiste las "narices" donde no debías. Un abrazo.

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  2. Ay qué penita me dio :( Qué idiota el tío, solo se acordaba de la tanguita, hay cada imbécil u.u

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    1. jajaja a esa edad hay cosas que importan más, como la belleza física. Recuerda tus épocas adolescentes y pregúntate conscientemente en qué te fijabas en un chico.

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  3. Es muy raro que el típico heterosexual teeen no sea como el chico guapo que describes, en esa época de la vida todo es culos y tetas.
    No esta mal, es lo que primero uno se fija.
    Es más raro ser sensible y escribir poemas.

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    1. creo que estuve en el grupo de los raros.

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  4. Esa vaina también sentí, siempre un maldito se la lleva y ella quiere y pobre el hombre que queda parado en medio de la nada.

    Y así, siempre terminan mal.

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    1. a veces hay que renunciar cuando desde el principio se tiene la batalla perdida.

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  5. Qué será de ella ahora?

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    1. para eso existe el facebook. Hay que stalkearla.

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  6. Lo que callan los hombres...

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  7. Yo hubiese saboteado... 'ta weón!

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