Monday, June 10, 2013

5 Preguntas Existenciales




1.

¿Por qué nunca podemos decir “Caca”?.

Por qué nos cohibimos cuando tenemos que decir “quiero hacer la caca”. Si se inventó la palabra “Caca” como sinónimo de excremento, por qué siempre disfrazamos esa palabra y nos inventamos una serie de sinónimos que la RAE no lo acepta. Por qué las mamás dicen “quieres hacer la pú”, “quieres hacer popó” “vas a hacer la pufi?”. Por qué no dice de frente “mira que caca tan grande has hecho”. Y luego crecemos con esa manía de no llamar las cosas por su nombre. Por ejemplo, los varones, creen que se sienten más machos al decir “me voy a meter un Nícolas Cage”, “tengo ganas de un Kakaroto”, “voy a cacarear”, “me voy a Caquetá” o la última que escuché de un amigo cuando me dijo “Voy hacer un cambio en el equipo brasileño”. Me dejó pensando y le dije “¿Qué es eso?” y me respondió “KAKÁ por ELANO, pues”.

2.

¿Por qué cuando nos saludamos damos un beso en el aire?.

 ¿Por qué nuestro beso de saludo es juntar nuestros cachetes, nuestras mejillas y lanzar el ósculo al vacío, a la nada?. ¿Es acaso un beso hipócrita?, ¿Un beso de judas?. 

Buscando en internet, encontré esta definición del beso: “Toque que se hace a algo o alguien con los labios juntos y separándolos haciendo una pequeña aspiración”. Bajo el sentido estricto de esta definición nuestro “beso” de saludo en realidad no lo es.

Una vez me sorprendí cuando me saludó una extranjera y me pegó un beso que en efecto se ajustaba a la definición antes mencionada. Sus labios me tocaron las mejillas, cerca de la comisura de la boca. Ahí empecé a “filosonsear” sobre lo que verdaderamente era un beso.

3.

¿Por qué ahora la mayoría de personas usan Brackets?.

En mi época era muy raro que alguien tenga fierros en los dientes. Y si por alguna necesidad extrema te los tenían que poner, la edad ideal era entre los 12 y los 16 años. Después de allí todo estaba consumado. Si se te pasó la edad pues mala suerte te quedas con tus dientes chuecos, como si estuvieran en “rompan filas”.

Ahora todo el mundo usa brackets, juraría que he visto a personas tan viejas que le han puesto brackets a su dentadura postiza, ¡válgame Dios!.

4.

¿Por qué la mayoría de las mujeres no responden lo que se pregunta?

Clásica conversación con Janecita:

Estoy manejando  de  regreso a casa y a duras penas haciendo malabares, escondiéndome de la policía, llamo a Janecita para preguntar si compro algo para cenar o no.

-          Hola amor, ¿compro comida?-

Janecita responde:

-          Hoy día he tenido reunión con los padres de familia y he tenido que quedarme hasta tarde tú sabes que los padres reclaman y uno tiene que explicarles y bla bla bla…-

Contrariado y esquivando autos y combis pregunto nuevamente pensando que no me expresé correctamente, que mi hablar gangoso o quizás los bocinazos de los microbuses generaron que el mensaje no llegue correctamente a mi receptora. Así que resuelvo preguntar nuevamente:

-          Amor, ¿compro algo para la cena?, repito ¿compro algo para la cena?

Janecita responde:

-          Hoy día salí tarde y de ahí tuve que pasar por el bebé en el nido y no venía ningún taxi y he estado esperando como media hora y peor aún que el bebe no quería caminar y lo he estado cargando y bla bla bla…-

Señoras, señoritas, sin molestarse, cuando un varón, un macho que se respeta hace una pregunta, generalmente espera una respuesta monosilábica, “si”, “no”. Si escuchan que la pregunta lleva la palabra “¿Cuánto?”, por favor responder con un número: “cinco, cuatro, tres” o el que corresponda. Si escuchan la palabra “Cuándo” respondan con una fecha o adverbio de fecha “el 25 de mayo, el 13 de junio, ayer, mañana, etc.” Por favor no extenderse más de lo debido.

5.

¿Por qué pierdo tiempo valioso de mi vida pensando estas tonterías?

Siempre estoy pensando en cosas que podrían ser o por qué son así y me abstraigo del mundo. A veces despierto a media noche pensando en una situación en particular o a veces en la melodía de una canción. Siento que pierdo tiempo valioso de mi vida y horas de sueño por pensar en tonterías. ¿Recuerdan el post de “KathyKotex y el chico Pejerrey”?, la carta me vino súbitamente de mis recuerdos a mi cabeza un día a las 2:00 a.m. La volví a escribir como un autómata y ya luego completé el post con la historia.
Pero quizás lo más importante sería preguntarme ¿y por qué ustedes en estos momentos están perdiendo tiempo tan valioso leyendo estas tonterías?

Wednesday, June 05, 2013

Demasiada Belleza



Siempre solía entretenerme mirando a las personas en los paraderos mientras me desplazaba desde San Miguel hasta La Molina por toda la avenida Javier Prado. Un jueves de febrero, cuando miraba entretenido por la ventanilla del microbús, mi tranquilidad fue interrumpida súbitamente cuando subió una fémina que fácilmente la podría describir como una mujer perfecta, una princesa de cuento de hadas, una dama cuya belleza no se ajustaba a la realidad de los que viajábamos en microbús. Su movimiento torpe a los arranques y paradas del vehículo me hicieron suponer que definitivamente se encontraba fuera de su hábitat natural.
Se sentó a mi lado casi impulsada por la inercia, sonrió y su belleza excesiva terminó por abrumarme. “¿Este carro llega hasta Camacho?”, me preguntó con una voz dulce pero firme, “s-s-si-si” tartamudeé como respuesta. “¿sabes cuánto tiempo demora?” volvió a preguntar. Me costó unos segundos destrabar la lengua, “Más o menos 25 minutos” respondí sonriendo. Su ropa, su perfume y su billetera que tenía entre las manos parecían sacadas de otra realidad, lejana a la Lima de 1994. “¿tú hasta dónde vas?” me preguntó nuevamente. “Hasta la universidad Agraria” le dije. “¿me puedes avisar cuando estemos cerca?” agregó. “cl-claro” respondí titubeando otra vez. Miró el discman y la portada del cd “Ballads and blues” de Gary Moore que tenía entre las manos. “¡¿Gary Moore?!” me dijo con un tonillo de sorprendida “me encanta Parisienne Walkways” agregó mientras arreglaba su melena dorada. “la calle champs elysees que menciona la canción es preciosa” añadió con una entonación perfecta del francés.

(sugiero escuchar la canción. Dale Play).





Y mientras me contaba su paso por Francia literalmente sentía que  se me escurría una baba al ver la belleza de sus ojos, el movimiento de sus labios y su coqueto arreglar del cabello. Mi obnubilación casi me hace perder la noción del tiempo y el espacio.  “Aquí tienes que bajarte” le dije repentinamente. Ella se paró de inmediato y avanzó agarrándose del pasamanos “Au revoir” me dijo a la volada y bajó a duras penas. Y yo, yo sólo atiné a responder con un “paqarincama”. Desde abajo me buscó con la mirada entre las ventanas del microbús y cuando me encontró, me regaló la última sonrisa.

Después de reaccionar de ese estado de idiotez al que había sido sometido por demasiada belleza me percaté que a mi lado había un teléfono celular. Me bajé más adelante y corrí hacia la “Plaza Camacho”. No la encontré.

Todo el día, en la universidad, desatendí las clases por estar pendiente del celular. Y no fue hasta la noche, cuando me prestaba a descansar que sonó una melodía desconocida que me hizo volver al celular. “Aló” respondí,  “aló” me respondió una voz masculina, “¿quién eres tú?” me interrogó de mala manera. “disculpa, encontré el celular en un microbús y estaba esperando que me llamen para devolverlo” le dije tratando que se calme. El sujeto empezó a lanzarme una serie de improperios que decidí cortar. A los pocos minutos volvió a sonar el celular. Dudé si contestar o no. Dispuesto a “mandarlo a mierda” al sujeto si volvía a lanzarme injurias respondí con voz firme “¡aló!”, “hola, disculpa ese es mi celular y se me ha perdido” me habló una voz femenina dulce, al otro lado de la línea. “s-s-si, lo encontré en un asiento del microbús…”; “¿eres el chico de la Agraria?” preguntó. “si” respondí aliviado al saber que era la muchacha que derramaba demasiada belleza, “quise devolvértelo, regresé hasta plaza Camacho y no te encontré” me deshice en explicaciones hasta que escuché una leve sonrisa que me tranquilizó un poco “siiii, se me debe haber caído, no te preocupes”. Un pequeño silencio que me pareció eterno. “Dónde te lo llevo, tú dime”, me ofrecí solícitamente.  “me dijiste que estabas en la universidad Agraria, tú mañana vas a estar allí”, “Si, claro” respondí. “yo te busco allí. Te llamo al celular, ¿te parece?”. “cl-cl-claro” respondí.

Al otro día nuevamente desatendí las clases por estar pendiente del celular. En uno de los intermedios, timbró el teléfono. “aló” dije temiendo encontrarme otra vez con aquella voz masculina que me lanzó improperios. “hola, estoy acá en la universidad” respondió una voz de cántico de ángeles. “¿En qué puerta estás?” pregunté titubeando. “Estoy adentro frente a unas canchas de fulbito”. “¿Cómo entraste?” pregunté. “mmm por la puerta” respondió ella al otro lado de la línea. Sonreí al sentirme descubierto como un tonto.

Caminé hasta llegar a los alrededores de la cancha de fulbito y no podía verla. Cuando estaba mirando a todos lados, se abrió la puerta de un lujoso auto, marca Audi, de lunas polarizadas. “Hola” me dijo. Si yo estando aún abrumado por su belleza, me sentí aún más apocado por los bienes que manejaba. Creo que teníamos la misma edad y yo aún no había conseguido ganar ni siquiera lo suficiente para comprarme aunque sea una llanta.

Cerró la puerta. Me acerqué sin saber si sólo decirle “hola”, “darle la mano” o saludarla con un besito. Ella se acercó y me ofreció la mejilla. Me simplificó las cosas. Me miró y yo me perdí otra vez en su belleza y me olvidé por completo de la realidad. Nuevamente absorto perdí la noción del tiempo. Ella me sonrió y me dijo “yyy… ¿mi celular?”. Recién reaccioné. “ah!, si, disculpa, acá lo tengo y lo saqué de mi mochila”. “muchas gracias” respondió, “alguien me llamó” preguntó. “mmm bueno, un sujeto poco amable” le dije tratando de minimizar la situación. Ella sonrió también como sabiendo de quien se trataba “no le hagas caso” respondió, “es un idiota” finalizó.

Y nuevamente el maldito silencio eterno. Quizás sólo esperaba que me dijera el “gracias, adiós”. Pero preguntó “¿puedo invitarte algo?... es lo menos que puedo hacer por todo lo que has hecho” agregó.


A partir de ese momento descubrí que a pesar de su excesiva belleza exterior, ésta aún era pequeña al lado de su belleza interior. Salimos unas tres veces más hasta que un día decidí alejarme de ella, después que el sujeto que me llamara esa primera vez me interceptó saliendo de la universidad y me amenazó con un par de matones más, que si seguía viéndome con la chica bella, no llegaría a semana santa entero.


Pero si me preguntan, por mi alejamiento, después de todo no sólo fue por la amenaza. Aunque se diga que no, existen clases sociales, costumbres y comodidades distintas.  Estábamos en mundos distintos.

Un beso para ti chica bella estés donde estés.

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