Thursday, January 31, 2013

Profilácticos (Parte Final)



La primera parte la pueden leer aquí.

...

Dame cualquiera!- le dije apretando los dientes.

El sujeto me despachó la primera marca que encontró, lo eché en mi bolsillo, como un ladronzuelo que oculta lo robado, pagué el precio que me pidió y salimos apurando el paso.

Con Fernando regresamos al barrio, me deseó suerte y me hizo prometer que le contaría todo con lujo de detalle, lo que pasaría esa tarde.

Después de mi opíparo almuerzo, me cepillé los dientes 2 veces, le robé un poco de enjuague bucal a mi papá, me pegué un baño exfoliante con esponjita de fierro y piedra pomez. Primero con jabón de pepa para arrasar cualquier suciedad rebelde y luego con jabón “camay” para oler rico.

Previamente había reservado mi calzoncillo casi nuevo, con el elástico bien puesto y bien lavado con lejía “Clorina”. Al igual mis medias blanquísimas relucientes, con su respectivo talco “efficient” sólo por precaución. Los nervios podían hacerme sudar más de lo debido.

Como quien no quiere la cosa y siguiendo las normas de buenas costumbres,  compré un chocolate “triángulo” para ir entrando en calor y porque tenía la errónea idea que el chocolate era un afrodisíaco, según la retahíla de tonterías que se habla entre adolescentes.

Toqué la puerta despacio, temeroso, tratando de husmear por la ventana, apareció Mary tras la puerta “pasa” me dijo, vestía un short cortísimo, un polo de diario holgado, el pelo suelto frondoso y tenía un aroma a agua de colonia. Di los primeros pasos de forma timorata, tratando de ver más allá de los muebles para ver si identificaba alguna presencia extraña. “siéntate” me dijo Mary, “Con confianza, estamos solos” agregó, tal vez como indirecta para que este sujeto inexperto aún, actúe de una vez. Era una buena señal. Me senté en el cómodo sofá, en el extremo como si algo me fuera a morder. Sentí la suavidad y comodidad del mueble. De  inmediato me abstraje  y tramé el próximo movimiento, aquí tenía que ser, era muy amplio y cómodo. Estiré la mano y corrí un poco la cortina para que no se viera desde fuera. Mientras la miraba como se desplazaba de un lado a otro, analizaba su short, cómo se lo quitaría. Vi el cierre adelante. El polo se lo arrancaría, debería actuar como un experto, no como un pipiolo de en arte del amor. Ella notó que la miraba, me sonrió y me dijo “siempre me he sentido bien contigo”. Respiré hondo y traté de resolver el enigma ¿Qué quería decir con eso?. Traté de disimular mi nerviosismo y portarme como si conversara con cualquier amigo. Bueno es hora de actuar y dar el primer paso, “dime, qué hacemos”.  Mary sonrió coquetamente. En su mano tenía un vaso de gaseosa con unos cubos de hielos que sonaban como una campana con sus movimientos. Se sentó en el mueble, de lado, me miró y dijo “hay algo que siempre he querido decirte…” y sonó el timbre del teléfono. La interrumpió. Me hizo un gesto con la mano para que guarde silencio. Sentí levantarse un bulto prominente en mi short “Dios me hubiera puesto un pantalón mejor” me dije en silencio. Puse mis manos sobre mis piernas cubriendo esa anormalidad. Mientras Mary hablaba por teléfono, le susurré “tu baño” y pasé. Me encerré. Acomodé mi tesorito para que no se notara tan descaradamente, metí mi mano al bolsillo y saqué la caja de condones. Me hice un mundo rompiendo la caja “por qué diablos no ponen abre fácil” renegué apretando los dientes “Esto lo hubiera hecho en mi casa y no aquí” me recriminé. Saqué los condones y los guardé en mi bolsillo. Boté la caja en el tacho. Miré mis dientes. Cogí el "Kolynos" que estaba allí y me hice un enjuague para tener aliento fresco. No me había percatado y se me había caído un poco justo a la altura de mis genitales "Mierda!" me dije. Traté de limpiarme en vano, pero por lo peor, la mancha blanca se expandió por casi todo el "short". Resignado tuve que salir así, no sin antes abrir un preservativo y tenerlo listo para operar de frente no vaya a ser que se me complique.
 
Salí del baño, caminaba levantando el poto para que no se me note el izamiento de bandera y con la mano en la zona para que no se vea la mancha blanca. Mary había terminado de hablar por teléfono. Cuando me vio cerró  aún más las cortinas, estaba casi echada sobre el mueble. Cruzaba una pierna. “Ven siéntate” me dijo. Me acerqué despacio, temeroso. Su trasero me intimidaba y me cuestionaba si estaría a la altura de las circunstancias. Muchas veces escuché decir en las conversaciones de amigos “Mucha yegua para tan poco jinete”, “mucha dinamita para tan poca mecha”. Respiré hondo y me senté despacio. Ganas no me faltaban de lanzarme sobre ella.

“Bueno… dime… tú dirás” le dije nerviosamente. Ella se acercó despacio y me dijo casi entre susurro “Tú eres amigo de Fernando?”. Un silencio invadió la habitación. “Quería saber si tiene enamorada” Agregó. Las cosas empezaron a tener sentido y literalmente me empecé a desinflar, quedando como bandera en duelo, a media asta. “Me gusta tu amigo, pero no me han hablado bien de él… crees que podamos salir en grupo, yo llevo a mi amiga Magali”. Vaya consuelo que me daba. Su amiga Magali, no era de mi agrado (tratando de mantener la cordura y la caballerosidad, al expresarme de una dama, pero en el barrio todo el mundo decía que tenía hasta bigotes). Esta vez terminó por derrumbarme y mi pabellón nacional cayó al piso como derribada por el enemigo a punta de balazos. Desanimado le di dos o tres detalles de Fernando y le quedé en confirmar para salir los “cuatro”, incluida la bigotona, a alguna discoteca el fin de semana.

A los pocos minutos llegó su papá. Lo saludé respetuosamente. Me miró un poco serio, con algo de desconfianza. Empecé a sentirme incómodo. Cuando a los pocos minutos, interrumpió su papá casi gritando y con el ceño fruncido. Desde la puerta del baño gritaba “Mary, puedes decirme que significa esto?”. Tenía en sus manos el tacho de basura, con la caja de cartón que decía “Condones DUREX – Máxima sensación”  que yo había tirado minutos antes.

Antes que me dijeran algo, retrocedí unos pasos. Mary con el rostro desencajado me buscó con su mirada y yo con una mancha blanca enorme en la zona de los genitales. Abrí la puerta y salí corriendo. Atrás sentí los pasos del padre. Sin voltear corrí desesperado. En la esquina Fernando descansaba recostado sobre una pared, cuando me ve pasar corriendo como alma que lleva el diablo "Buena Campeón" me gritó, y más atrás el padre de Mary pasó como una bala con el tacho de basura.

(Sólo para terminar, nunca le dije a Fernando que Mary estaba interesada en él. Fernando siempre creyó que el papá de Mary me encontró con los pantalones abajo en plena sesión amatoria. No lo desmentí creyendo que eso me hacía ver más hombre). 

Thursday, January 24, 2013

Lovely Blog Award





Este es mi primer premio del año (y espero que no sea el último… aunque mi gran ilusión es recibir el premio “El Macho de América”). Gracias a mis amigos Lenya y Lucho.

Como todo premio hay que seguir ciertas reglas, así que aquí les va:

1.    Agradecer a la persona que te lo ha otorgado y poner el enlace de su blog.

Si no han leído Lenya, no saben lo que se pierden, cuenta historias llenas de amor, suspenso, ternura, donde los protagonistas pueden ser sus seres queridos, un amor, un postre o un KFC con aceite reciclado (jajaja es una broma). Muchas gracias por el premio Lenya.

Lucho es un melómano a ultranza. Si quieren saber algo de música, aprender, culturizarse y dejar el reggaetón tienen que leer y escuchar su blog, que está lleno de buenas canciones, buenos grupos y buenos datos, ah! También tiene muy buenas anécdotas que pueden encontrar en su sección “Cosas que me disgustan”.  Muchas gracias por el premio Lucho.

2.    Dar el premio a 15 blogs que te gusten.
Acá voy a aplicar el ejemplo de mi amigo Lucho. 15 blogs, son muchos y la verdad, más de uno me va a mandar a rodar con mi nominación. Por otro lado, la idea es no repetir a quienes ya recibieron el premio, así que sólo pondré a 3 que nunca entran.
- Yendo más allá del intento: De Mixi. Se te extraña por estos lares. No cuelgas nada desde hace 10 meses. Estás en Perú?
- La Vida moderna de una pequeña Biatch: Biatch, para cuando tu regreso. No posteas desde hace 9 meses.
- RCT Ser y no Parecer: Ya pues estimado tu último post ha sido en octubre. Está bien que estés enamorado pero date un tiempo para el blog. Un abrazo.

3. Compartir 7 cosas sobre uno mismo.

Número 1
Nunca en mi vida he usado desodorante. Ahora, no es que derrame perfume por los poros de mi cuerpo, pero esperé el momento adecuado para usarlo, pero nunca destilé malos olores por allí (ni por allá). Así que sólo me basta con el baño diario. Pero como dicen que uno “no se huele” siempre le pregunto a mi esposa o amigos de confianza, cuando les cuento mi secreto y en verdad me confirman que no tengo “Alicias bravas”. Incluso cuando hago deporte puedo oler a “sudado” pero no a “sopepo” como dice mi amigo Lucho (jajajaja).

Número 2
Hablando de olores, creo que tengo un olfato desarrollado por encima del promedio. Con esto no me califiquen de ser “un perro”, “un cánido”,  “un sabueso” pero puedo detectar olores fácilmente. Entro a alguna habitación o algún carro y ya detecto cualquier olor anormal.

Número 3
Aunque ya lo he dicho y para los que no saben, duermo escuchando música. Y como Janecita no quiere que le haga bulla, duermo con mis audífonos puestos escuchando mi MP3. Ahora no es que me amanezca en esas circunstancias, sino, lo que hago es que después de un buen tiempo de dormido, me arranco los audífonos y continúo con mi sueño (mención aparte, malogro audífonos a menudo).

Número 4
Siempre despierto malhumorado y no me gusta hablar por lo menos un par de horas después de despertarme. Si quieres llevarte bien conmigo no intentes interrumpir mi sueño, menos para conversar.

Número 5
No me gusta bailar. Prefiero mil veces estar tocando en la orquesta que bailando. Peor aún para mi es una tortura que me saquen a bailar al medio, como si me hicieran un favor. No he nacido para el baile. No me gusta bailar.

Número 6
Tres años de mi vida me la pasé en una profunda depresión. Ahora sé que es una “enfermedad”, pero en ese tiempo no lo sabía. Nunca me traté, hasta que un día desperté y dije “Hasta acá nomás” y empecé con muchas ganas a ver la vida de otra manera y a reírme de mi mismo. Ya llevo más de 20 años feliz como una lombriz. Ahora no es que pare como “Nicolás Yerovi” todo el día, pero vivo muy feliz.

Número 7
Hay una cosa que deseo hacer hace mucho tiempo pero hasta ahora no lo he cumplido; uno porque siento que me falta prepararme y dos porque no me atrevo. Me gustaría hacer un “stand up”.  Espero algún día poder preparar un monólogo para contarlo, no necesariamente en un teatro, sino podría ser en una reunión familiar, por ejemplo. A veces aprovecho en las pocas exposiciones que hago en el trabajo y suelto un par de anécdotas y bromas relacionados al tema de exposición y la gente se ríe, pero eso es sólo un momento.
Espero cumplir algún día esa asignatura pendiente.

4. Dejar un mensaje en cada blog, diciéndoles que les has otorgado el premio.
 Listo, ahora a dejar los mensajes a los premiados.

Meme: Las Neuronas Multipolares


Paty de Patydrómeda (si no la han leído, denle click aquí), me pasó un Meme, que he tardado como más de un mes en responder. Bueno aquí va:

1. ¿Cómo y cuándo fue tu primera vez?
Recuerdo que mi padre me llevó obligado, prácticamente de la mano a ese local con paredes antiguas, era muy pequeño aún, estaba nervioso. Reconozco que nunca he sido muy sociable y la verdad no sabía cómo me iba a desempeñar allí. Cuando llegué a la puerta, mi padre conversó con una vieja señora que parecía ser la que dirigía todo y me dejó a mi suerte. Quise llorar o salir corriendo, casi perdido en ese salón adornado de afiches multicolores me quedé aturdido, ensimismado sin ningún rumbo definido. Una linda dama, pintada y arreglada de forma esmerada, me trató con cariño, me acarició las mejillas me miró a los ojos y me habló con una sonrisa en sus labios. Me dio confianza y me hizo pasar  a otro ambiente donde me encontré con un sin número de niños y niñas… era la primera vez que me llevaban al colegio, tendría 3 años y medio y fue en Pisco, CEI 182.
Bueno, la preguntaba no especificaba exactamente a que “primera vez” se refería, así que asumí que era el colegio, por ser la primera experiencia traumática para cualquier ser humano.

2. ¿Qué es lo que te atrae más del cuerpo de tu pareja?
Las neuronas multipolares ubicadas en su lóbulo occipital.

3. ¿Cena romántica, paseo por la playa o sexo desenfrenado?
Las tres cosas: Entiendo por cena romántica, una fogatita, al borde  de la playa (sin mucha inversión), luego el paseíto mirando el sunset y para terminar con broche de oro “sexo desenfrenado” en la carpa (jajaja como suena esa palabra), evitando que se meta la arena o que algún cangrejo con su pinza vaya interrumpir mi momento sublime.

4. Entras a una habitación y hay una pareja haciendo el amor ¿qué les dices?
¡Hazte a un lado!, ¡Así se hace!.

5. Estás por llegar al clímax y suena el celular ¿contestas?
Depende, si mi timbre es un reggaetón lo dejo que siga sonando y tomo el compás del a música para mis movimientos acrobáticos.

6. ¿Tu pareja te dice que el mejor sexo de su vida lo tuvo antes de conocerte?
Ejem! Es difícil que eso suceda pero asumiré el caso hipotético para responder la pregunta. Me preparo mi parihuela de mariscos, con uñas de cangrejo y aleta de tiburón y vaya usted a saber. Me transformo en Piquet, en Pepito dos cañones, en Ron Jeremy. Al final reconsiderará su opinión.

7. ¿A qué personaje te gustaría ver desnudo o desnuda en la portada de una revista?
A Yayita (de Condorito).

8. ¿Harías el amor con alguien que no te gusta por un millón?
Bueno, lo primero que haría es preguntar un millón de qué. Un millón de soles?, de dólares?, de intis?, de intis millón?, un millón de amigos acaso como Roberto Carlos?,  un millón de problemas?, un millón de besos?.  Una vez definido, podría dar mi respuesta.

9. ¿Qué preferirías, amor sin sexo o sexo sin amor?
Bueno, bajo esta disyuntiva irreal, preferiría amor sin sexo, porque se supone que después ya va a atracar. No encuentro una razón para no concretar el acto. Elijo la primera opción con la esperanza  que se concrete luego el acto amatorio.

10. Si te dijeran que se acaba el mundo y puedes cometer un pecado sin castigo, elegirías...
En esta pregunta me voy a poner serio: Si se acaba el mundo que voy a estar pensando en cometer pecados, lo que haría en todo caso es estar todo el tiempo con mi esposa , mis hijos y mi familia en general. No me va alcanzar el tiempo para perderlo en pecados. El fin del mundo se encargará de pasar factura a todos.

Gracias Paty por pasarme este Meme.

Y ahora, por reglas del Meme, se lo paso a mi amigo Melómano: Lucho

Monday, January 21, 2013

Profilácticos





Cuando se tiene quince años uno vive lleno de preguntas. Vive en un mundo de inestabilidad donde cualquier interrogante pequeña relacionado a lo desconocido puede generar un trauma de por vida y condenarte a la bipolaridad segura o para estar de moda convertirte en un “asperger” singular. Y gran parte de esas preguntas, de esas interrogantes, esas incógnitas  se relacionan al sexo. Pero lo peor de todo es que quienes te absuelven esas dudas y llegan a colofones alucinantes sobre el sexo, producto de sus onanistas mentes, son nuestros amigos más cercanos, o los más vivos, o los que tienen un año más, o los que ya debutaron o los que han tenido más “hembritas”.  Ellos son los que se atribuyen o se ganan la reputación de ser expertos en el arte amatorio o que se saben y han practicado el Kamazutra de la A a la Z. Así se vive a los 15 años en un universo de interrogantes y así se resuelven las preguntas.

Que hacías conversando con la Mary?- preguntó Fernando.

Nada, ahí todo tranquilo, me ha dicho que vaya a su casa mañana- respondí sin la mayor importancia. Un brillo inusual apareció en los ojos de Fernando.

      - Y huevón?- preguntó otra vez
      - Y qué?- respondí
      -  No te das cuenta?, quiere contigo-
      -   Mmmm quiere que?- respondí buscando que me confirme lo que estaba intuyendo.
      -   No seas sano pues, quiere su porción- respondió mientras miraba a ambos lados como tratando de evitar que alguien más escuche.
       -   Porción.... de picarones?- repliqué
       -    No seas cojudo pues, su porción de pene- respondió y sonrió, -provecho- agregó.

Aliviado por no tener que gastar mis pocos soles en la picaronería de la esquina, argumenté nuevamente:
      -  Ahhh huevón, tú crees? Que te hace pensar eso?- alegué como quien no quiere la cosa, pero en el fondo una vana esperanza de que sea verdad iba naciendo en mi ser de macho.
      -  Claro pues sanazo… no sabes que la Mary es arrechona? Y que en las tardes no están sus viejos y para sola en su casa?.
Sonreí tratando de simular que no me la creía pero en el fondo deseaba que sea verdad, que Fernando me muestre las pruebas fehacientes que el camino estaba hecho para cometer el pecado. Me quedé absorto por un momento. Quería creer que era cierto y que en verdad este párvulo inexperto era capaz de despertar los deseos más carnales en una fémina.
      -  Recomendación uno- interrumpió Fernando – compra tus condones, báñate antes de ir y usa calzoncillos limpios.
      -  Jejeje- sonreí
      -  Qué jajaja huevón, si te sacas los calzoncillos y tienes una quemada de llanta atrás la bajas a la hembrita, le quitas las ganas. Igual si vas apestando a zorrillo ni creas que se te va a acercar, en una te va a shotear.-
      -   Bueno, eso es lo de menos, lo que no tengo son condones-
      -  En la farmacia venden, vamos yo te acompaño-

Me convenció de ir preparado, total, nada perdía en el intento. Lo peor que podría pasarme era ir sin prepararme y que Marycita quiera agarrarme en ese instante y estar con un calzoncillo impresentable, una ropa interior infantil que me delate mi condición de adulto incompleto o peor aún con un elástico vencido que no se ajuste a mi cintura y se deslice haciendo ver mi intocable “totorrete”.

Caminamos al centro de Pisco y cerca de la primera farmacia le dije a Fernando:
- Cómprame dos por si acaso-
- Yo?, estas cojudo?, tú eres el que va a tirar, yo no… no seas quedado huevón, entra de frente y dile “señora deme dos condones extra small”- respondió Fernando riéndose.
- Nooo, estás loco, esa señora conoce a mi mamá, mejor vamos  a otra-

Volvimos a caminar a la siguiente farmacia y nuevamente me cohibí de entrar, esta vez alegando que la que atendía era promoción de colegio de una de mis hermanas mayores. Así pasamos la tarde de farmacia en farmacia “que hay mucha gente”, “que la que atiende tiene cara de santurrona mala”, “que el viejo que atiende es pastor de la iglesia pentecostal que está a la vuelta de mi casa”. De tanto dar vueltas, Fernando terminó por arrebatarse.

- Mira, ya lo tengo, entra de frente y para que no suene tan feo y la gente no se dé cuenta pides “dos profilácticos”-
      -   Jajaja que es eso?
      -   Son condones pues huevón… te falta cultura cacheril-

Después de un ir y venir, de animarme y desanimarme, de envalentonarme y acobardarme, decidí tomar el toro por las astas, entrar de frente como un adulto responsable, como un profesional del sexo, como un perito del arte amatorio que compra condones todos los días como si nada.

Casi empujado por Fernando, entré a la farmacia “Señor de la Agonía”, donde atendía un sujeto cuarentón. Él también había tenido mi edad y entendería mi situación rápidamente. Encomendándome al nombre de la farmacia ingresé secundado por Fernando.

      - Si jovencito?- Preguntó el señor cuarentón que atendía tras el mostrador.
Se me trabó la lengua, sentí que me flaqueaban las piernas y hasta tuve la sensación que se me estimulaba el intestino grueso.
      -  Ti-ti-ti-ti-ene profilácticos?- titubebé casi susurrando
      -   Profi – Lácteo… Que es eso?, Fórmula infantil?... – respondió– ¡María!- gritó nuevamente llamando tras los estantes a su asistente – tenemos “Profi- Lácteo”- volvió a inferir con un vozarrón inusual-
      -  Qué número?- respondió de atrás una voz de mujer
      -   Para qué edad?- me preguntó el sujeto bajando la voz
Sonreí nerviosamente, me limpié las manos sudorosas en los bolsillos. No había nadie en la tienda y había que actuar rápido. Las ganas de salir corriendo no me faltaban pero no era momento de retroceder. Una mirada de Fernando me hizo tomar un nuevo aire.
      -  Quería Profilácticos… condones… preservativos… jebes- traté de explicar otra vez entre susurros.

(CONTINUARÁ)

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