Tuesday, July 02, 2013

Fotonovela




Rebuscando entre revistas antiguas que mi abuela guardaba en una vieja maleta, encontré una fotonovela en blanco y negro. Yo que normalmente había sido esquivo a cualquier lectura destinada al público femenino me quedé atrapado con los primeros gráficos de la historia. En ella un sujeto recluido en una prisión le contaba a su compañero de celda cómo había conocido a la mujer de sus sueños. Recostado sobre su camarote relataba con minuciosidad sobre la belleza de su novia, su dulzura, su fragilidad, el encanto de sus ojos, la finura de sus cabellos, su olor, su forma de caminar, la forma tan peculiar de haberla conocido. En las primeras cinco páginas narró con un entusiasmo singular cada detalle de su novia que literalmente, terminé por enamorarnos de ella.
 
Al voltear la última página encontré una jovencita preciosa, casi adolescente. Bastó ver su rostro para saber que era ella de quien hablaba. Julia, era su nombre y era tal cual la había venido imaginando. La ternura en la expresión de sus ojos solo me confirmó que me había enamorado de la foto de una revista, del retrato de alguna actriz poco reconocida de un magacín antiquísimo y que posiblemente en el año que llegué a descubrirla, ella ya sería alguna octogenaria abuelita.
 
Saqué la revista de la maleta y la llevé a mi cuarto. Cada noche leía y releía la historia sin cansarme de contemplar sus ojos y esa tierna sonrisa que esbozaba en sus labios. Podría jurar que los gestos de su rostro cambiaban día a día. Cada vuelta de página que daba me iba enamorando cada vez más de ella.

Tenía 13 años, cursaba el segundo de secundaria cuando le conté a Ricardo, mi compañero de carpeta y mejor amigo, que había conocido a una chica preciosa y que me había enamorado de ella. Le empecé a contar una verdad a medias, le dije que la había conocido porque había llegado a mi casa repentinamente, que la trajo mi abuela y le empecé a relatar sobre su belleza, su dulzura, su fragilidad, el encanto de sus ojos, la finura de sus cabellos y hasta su olor. Le hablé con fervor de mi amor por ella y le confesé que ese primer día que nos vimos le había dado un beso a escondidas, en un lugar poco concurrido de mi casa.

Lo que nunca le dije es que Julia sólo era una modelo de fotonovela y que los besos que le daba, sólo eran besos a una vieja revista.

Cada tarde en los recreos del colegio, conversábamos siempre de nuestras enamoradas, él de su vecina y yo de Julia. Pero al transcurrir lo días, Ricardo empezó a poner en tela de juicio, más que mi amor por ella, el amor de ella por mi. “Creo que tú te has enamorado platónicamente y ella, seguro ni se entera”. En cada conversación terminaba pidiéndome pruebas que Julia en verdad estuviera enamorada de mi. “Muéstrame su foto”, “¿por qué no tienes su foto?” me interrogaba. En esos años, la prueba fehaciente de que una chica era tu enamorada era tener su foto carné en tu billetera con su respectiva dedicatoria en la espalda.

Para eludir sus cuestionamiento y para hacerle saber que en efecto Julia era mi enamorada, redacté una supuesta carta de amor que ella me escribía, la hice en un papel rosado arrancado de una libreta de mi hermana, simulé una letra muy distinta a la mía, la adorné con corazones y stickers, la perfumé con una loción de mamá y al día siguiente la llevé al colegio.

Ricardo al ver, oler y leer la carta terminó por convencerse que Julia en verdad estaba enamorada de mi, pero lo que noté también es que cada vez quería saber más de ella, quería saber dónde estudiaba, por dónde vivía, que cosas me había regalado y sobre todo quería ver su foto. El brillo de sus ojos y la insistencia para que le contara cada detalle de ella levantó mis sospechas y empecé a conjeturar que Ricardo quizás se estaba enamorando de la misma mujer de quien yo le hablaba cada día.

Pero mi amor duró lo que dura el tiempo que toma una madre en darse cuenta que el cuarto de su hijo se ha convertido en una pocilga. Una tarde de aquellas al volver a casa del colegio, descubrí que mi progenitora había hecho limpieza en mi cuarto y la revista había ido a parar a algún relleno sanitario, fuera de la ciudad.
 
Por más que busqué otra vez en la vieja maleta los cientos de revistas con fotonovelas, no volví a ver a Julia, nunca más.

18 comments:

  1. jajaja Eduardo, ptm lloré T_T yo creo que si hablamos de amores de papel, puede entrar a tallar mi recortable de trunks (el hijo de vegeta... dragon ball z...¿?) ya ni sé si sabes pero en fin, yo iba al mercado y me gastaba mis propinas comprándome recortables de trunks y alucinaba que era de verdad :3 jajaja ahora que lo pienso, está medio creepy xD!

    saludos :D

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  2. Tu madre hizo bien, que por experiencia sé que esos amores no son sanos. xD

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  3. Ay Eduardo!!! Me dio penita!!!!!
    Quién no ha tenido esos amores platónicos! jajajaja Qué rocheeee! Yo me "imaginaba" que Enrique Iglesias me llamaba por teléfono, como si fuera mi novio! JAJAJAJA lo peor es que sí me lo imaginaba y lo vivía solita ajajajajajaja, que mongola carijo... cosas que hacen los niños (hace 3 años nomás no?) mentira, sí estaba re chibola y era cojudoncia pues.

    Beso!

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  4. Fiorella: ni la menor idea quien era Trunks. He tenido que entrar a Google a buscar y me encontré con un dibujo animado, musculoso jajaja, bueno cada quien se alucina con quien desea.

    Zum: En efecto esos amores no son sanos pero tampoco es que sean algo destructivo. sólo es una alucinación de la edad.

    Marité: Enrique Iglesias? chesss con tal que solo hayas alucinado que te llamaba y no que te cantaba jejejeje.

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  5. ¿En qué condiciones habría estado la revista para que lo boten?, a lo mejor ya ni se podían hojear.

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  6. y las porno, las encontro?? espero que no!!! jajaajaja

    Bueno nunca me he enamorado de esa manera (es decir de una fotografia)
    A mis abuelos solo les he encontrado revistas de Sandokan.
    De chico existian unas revistas para niñas, mi hmna leia Susy y Yo las de Batman, superman y Flash!!

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  7. Ay Diosito Edu, me dio penita, buuuuuuu... Me hiciste recordar a mi obsesión con Pedro Infante, hasta que me enteré que había muerto, qué horrible, como lloré y me deprimí. Siempre he pensado que si no hubiera muerto, aunque fuera viejito, yo seguiría enamorada de él :D

    Qué linda historia, qué piña lo de tu revista y qué loco tu pata para enamorarse de una chica que ni en foto había visto, al menos tú si la habías visto en novela :D

    Besooooooooooo!

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  8. El que era churro de las revistas era Ernestillo, el amigo de Memín Pingüín, el hijo del carpintero. Churro, noble, pero misio :(

    También estaba bueno Carlos, el amigo de Archie y Torombolo.

    Qué carajos estoy hablando ajajajajajajaja

    Un besotototototototote!!!

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  9. Elmo: shhhh no le digas a nadie la revista estaba muy maltratada, digamos muy manoseada.

    Gary: esas revistas estaban bien escondidas pues! Yo leía Susy con un placer culposo

    Lenya: Pedro Infante!!! jajaja solo te faltó Jorge Negrete o Cantinflas jejeje.

    Franchis: Carlos de Archie jajajaja, eso si es alucinante... aunque viéndolo bien Verónica estaba buenota.



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  10. Hola Eduardo. Muchas gracias por tu comentario.

    Vaya alucinada, je je. Estabas como el pata de la película "En Algún Lugar del Tiempo", con Christopher Reeve, que es sobre un pata que se tiempla tanto de una foto antigua, que viaja al pasado a conocerla.

    Todos tenemos nuestros amores platónicos cuando éramos adolescentes. A mí me encantaba Gladys Arista de chibolo, alucinaba con ella, je je. También moría por ver a los cuerazos de "La Isls de Gilligan", la pelirroja Ginger y la morena, Mary Ann.

    Luego babeaba por Laura Antonelli, y después por Olivia Newton-John y Frida, de ABBA.

    Un abrazo.

    LUCHO

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  11. Mi mamá escuchaba novelas en la radio, que épocas!

    Macho que se respeta no lee novelitas cursis.

    Saludos Bonjo

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  12. Asu, inventarse todas esas historias por una foto de una revista antigua... eres alguien de cuidado, mi estimado.

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  13. Lucho: mira, no sabía de esa película. No soy cinéfilo. Jajajaja los de la isla de gilligan, asuuu como estarán ahora esa tías.

    Maxwell: jajaja por eso empezaba mi historia que había sido reacio a leer novelas destinadas al público femenino... aunque confieso haber leído susy con un placer culposo.

    Edch: Tooodos somos de cuidado mira los comentarios de MArité, Lenya, Franchis, Lucho, hasta de Gary que le gustaba Sandokan jajaja. Saludos.

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  14. Jaaaajajajaja :D

    Aaahhh no había leído el comentario de Franchis, jajajaja.

    Ahora que recuerdo, a mí me gustaba Terry, de Candy Candy :D

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  15. ¡Ah que ternura! Lástima que Julia era sólo una fotografía que si hubiera sido real uuuuuiiiiii!


    Saludos.

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  16. ¡Que nostalgia! las cosas con las que se topa uno rebuscando entre recuerdos, cierto. Aunque yo nací en una época plagada por telenovelas de televisa, cositas así me transportan a lo que pudo haber sido los tiempos de mis abuelos, de mi mamá incluso, y la nostalgia me invade, aún siendo ajena a mi.

    Un beso, lindísima entrada.

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  17. Ohh que tiernecito! jajaja amor de papel, asu que fuerte, admito que también he alucinado feo con actores que llegaban a mi cuarto cada noche y varios todavía (el más goloso) jajaja pero es cosa de púberes. Al menos Julia recibió cariño de verdad y no de telenovela, ¡cuánto puede mentir uno de chibolo! pero lo bueno es que las mentiras a esa edad tienen siempre algo de puro, propio de un corazón joven que quiere empezar a descubrir el amor. Bien ahí!

    Un abrazo!

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  18. GaryK9:03 PM

    Fotonovela
    http://www.youtube.com/watch?v=3XNscCzSL6s

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