Friday, October 26, 2012

Fiesta de Halloween


Después de mucho tiempo de haber estado “afanando” a una fémina que había conocido durante mis clases de inglés en un poco conocido instituto limeño, se presentó la oportunidad de mi vida para poder dar la estocada final y conseguir sus caricias. El instituto había organizado una fiesta de disfraces por motivo del “Halloween” y Adrianita, así se llamaba ella, estaba entusiasmada por ir. Como solíamos sentarnos juntos ella se encargó de animarme a pesar de saber que era un tipo flemático, aburrido, apático y me prometió pasar una noche inolvidable “nos vamos a divertir como nunca, te lo prometo” me dijo mientras guiñaba uno de sus coquetos ojitos. De inmediato en mi libidinosa cabeza pasaron imágenes concupiscentes, lascivas, indecentes que determinaron mi decisión de asistir por esa promesa de Adrianita.


Como todas las mujeres Adrianita se llevaba bronca con otra de las chicas del salón, motivo por el cual se pasó los días previos a la fiesta pensando qué disfraz ponerse. Su enemiga no podía ir con un atuendo mejor que el de ella. En los días siguientes se enteró que la susodicha iría con otro compañero como Batman y Gatúbela, por lo que a ella no se le ocurrió mejor idea que nosotros también podríamos ir disfrazados como una pareja “como pareja podemos ser los mejores… voy a ver que se me ocurre, pero esa perra no me puede ganar” me espetó con un toquecillo de rabia.

Al día siguiente se apareció con la idea que íbamos a ser Blanca nieves y el príncipe. La verdad yo no era entusiasta de las fiestas de disfraces pero tratándose de Adrianita estaba dispuesto a hacer lo que sea por darle el beso que le despierte esos sentimientos que tenía bien escondidos hacia mi persona.

Tres días antes de la fiesta Adrianita alquiló los disfraces, los recogió y me entregó el que me correspondía. Hizo que me lo probara, mandó hacer unos ajustes y listo. Nos despedimos porque ya habían acabado las clases del ciclo y los próximos movimientos sólo lo coordinaríamos por teléfono hasta el día de la fiesta que nos veríamos. Su última recomendación fue “córtate el pelo, péinate bien y échate gel, recuerda que eres un príncipe y no puedes estar todo greñudo… ah! Y báñate”. Por un momento estuve a punto de literalmente mandarla a la porra pero al ver como movía las cuatro letras mientras se retiraba, mis palabras se transformaron en baba que derramé hasta el piso.

Un Par de días antes de la fiesta el espejo me devolvió una imagen aterradora. Me había salido caprichosamente un grano en la punta de la nariz. Se había levantado exactamente sobre la cúspide de mi perfil haciéndome caricaturescamente “más respingado”. Traumado por lo que me había devuelto el espejo me apliqué cuanta crema encontré en el botiquín de la casa: clearasil, alcohol, alcohol yodado, agua oxigenada, dencorub, charcot, mentol caliente, mentol chino, hirudoid, lamisil, nívea, la Carmela, timolina Leonard, pero los resultados fueron en vano. Al día siguiente el granito había crecido mucho más. Ahora ya no era el granito, era “El Grano” y bajo esas fachas no me sentía en la capacidad moral de representar a un príncipe.

Por su parte Adrianita se había empecinado en hacerme la vida imposible, me llamaba cada tres horas para preguntarme si ya me había cortado el pelo, si había revisado el disfraz que no tenga ninguna mancha, que lo cuelgue bonito para que no se arrugue y hasta que le vaya echando todos los días el perfume “Arom” que me había obsequiado por mi cumpleaños, porque tenía que ir oliendo rico.

Un día antes de la fiesta y considerando que el grano no había bajado ni un milímetro, decidí tomar medidas más drásticas y empecé a apretarlo. Después de varios intentos lo único que conseguí es que se pusiera más rojo y se me irrite la nariz. Mi única esperanza es que al día siguiente milagrosamente baje. Sin embargo al despertar, al mirarme nuevamente al espejo el grano se había hinchado hasta tamaños descomunales por los apretones que le había dado. Ahora si definitivamente no podría ser ningún príncipe, a lo único que podría aspirar es a ser Aniceto, el brujo.

Derrotado me tiré en la cama a pensar en inventarme un libreto para decirle a Adrianita que no iría. Sin embargo a los pocos minutos recibí su llamada: “Marcelito hoy ya me probé el vestido con los arreglitos que le hicieron y he quedado como una misma Blanca Nieves. Me ha quedado perfecto, ahora solo me falta mi príncipe” me dijo sonriendo coquetamente por el teléfono “esta falda está un poquito larga pero adivina que tengo puesto abajo?” agregó y sonrió. Y yo sin atinar a decirle palabra alguna sonreí nerviosamente. “ya verás cuando nos veamos… a qué hora pasas por mi?” preguntó una vez más. Quise desistir y aceptar mi derrota de una vez por todas pero no tuve el valor de matar su alborozo y su alegría. No lo merecía. “Adrianita, no voy a poder ir” le dije. “Cómo?” preguntó, “estas bromeando?” agregó. No tuve las agallas de darle el tiro de gracia y sólo para prolongar más mi agonía le dije “nos vemos a las 9 en punto en la puerta del local”. Cuando colgué el teléfono, decepcionado me eché a pensar cual sería mi solución.

Después de un cavilar sempiterno, la única solución llegó a mi cabeza. Salí de inmediato a la tienda de disfraces y regresé con uno de Darth Vader. Como siempre he dicho no soy cinéfilo y no tenía ni la menor idea que es lo que hacía este tipo, pero lo único que me importaba en ese momento es que llevaba una máscara. Me enfundé en el disfraz y me aparecí un poco tarde en la puerta del local. A un lado esperaba Adrianita que buscaba con cara de pocos amigos a un príncipe entre las personas que iban llegando al punto de encuentro. Me acerqué y le dije hola a través de la máscara. “Marcelo, eres tú?” dijo tratando de ver entre las rendijas de ventilación. “si soy yo… pasemos”. Ella aún un poco extrañada preguntó molesta “¿y por qué carajos estás vestido así… y el disfraz del príncipe?”. “Mi hermana lo quemó planchándolo y sólo pude encontrar éste” Le di la respuesta que ya había tramado previamente. “porque no te sacas la máscara, ya ni siquiera sé si eres tú”. “Es que me llega hasta los hombros y tendría sacarme toda la capa... y si soy yo, Marcelo, y le mostré mis muñecas”. En ella había una costra ovalada producto de un arañón que me había dado ella misma cuando jugábamos a hacernos cosquillas”.

Toda la fiesta me la pasé escondido tras la máscara sin poder hacer nada. Por ratos levantaba el compartimento que servía para respirar y me tomaba algunos sorbos de cerveza. Bajo esas condiciones no podría hacer nada. Por si fuera poco Adrianita aburrida se encontró con dos amigas de su universidad y poco a poco se fue yendo hasta dejarme como un apestado en un rincón en la fiesta. Por ratos la veía unos metros más allá con sus amigas y un grupo de varones que recién le habían presentado. Fastidiado por lo que estaba pasando y no poder hacer nada decidí largarme.

Salí muy tarde de la fiesta, eran cerca de las 2:00 a.m. las calles estaban vacías. Derrotado me senté en el paradero esperando en vano alguna combi que quiera llevarme. Cuando estaba perdido en mis pensamientos, me tocaron el hombro. Era Adrianita. Se sentó a mi lado. Me jaló la máscara bruscamente, como solía ser ella. Me miró detenidamente y me dijo “tienes un grano en la nariz”. Después de un silencio le respondí “gracias por recordármelo”. Se acercó y me besó efusivamente una vez, luego otra, y nos marchamos al primer hotel que encontramos… y descubrí que en su intimidad ella también tenía un “defectillo”, la única diferencia es que a mi se me notaba en la cara, a ella no.

Pd.- Adrianita, siempre te recuerdo con mucho cariño.

14 comments:

  1. Noooooooooooooo, a mí no me dejes así pues!!!! Cuál era el defectillo, dímelo!!! No me digas que Adrianita era Adriancito? No me extrañaría, contigo me lo puedo esperar todo, jajaja...

    Pucha qué salado, pero es la típica, me ha pasado esperar un día X y el mismo día un par de días antes salirme un huascarán en la frente o la barbilla, no falla!

    Ah! ME ENCANTA tu cabecera, está bella!!! La hiciste tu?

    Me hiciste matar de risa como siempre, me sorprendes cada vez que te leo, jajaja, beso!!!

    ReplyDelete
  2. jajaja anda Dart Vader, la madre que te trajo, jajaj bueno al menos a ultima hora le diste una excusa para no ponerte el traje y al final no te salio mal la cosa eh truhan? jajaaj
    Eres la leshe.
    Bueno voy a seguir que andaba escuchando el Kill´em all de los Metallica.
    un abrazo

    ReplyDelete
  3. Jajaja lo que más me intriga, fuera del "defectillo" de Adrianita, es cómo supiste que ella sonreía al otro lado de la línea? Tal vez el grano ese no solo te hacía ver como brujo sino que te dio los poderes de uno jajaja.

    Saludos!

    ReplyDelete
  4. NOOOO! No te lo permitoooo! Qué defecto tenía!!! Dímelo YA! Por favor!!! no es justo que nos dejes así!

    Esos malditos granos, salen cuando uno MENOS los necesita. Y en los lugares menos indicados!

    Me reí con el comentario de Lenya... me pareció leer "me encanta tu cabeza, está linda"... subí para ver si habías puesto una foto de tu cabeza o qué! jajajajaja

    Un besote!

    ReplyDelete
  5. Y cual era el defectillo(mas chimoso yo!!)

    Ok, confieso que cuando vi la imagen de darth vader abri el link en una! sin importarme que estoy en el trabajo! y que medio mundo me esta viendo (incluso ahora que escribo! jajajaja las ventajas de ser el jefe! )

    Muy divertido realmente! pero macho que se respeta no va disfrazado de principe! con mallitas y panties blancas y toda la huevadita! jajajaja

    Pucha! que piña! a mi me paso igual en mi fiesta de promocion! solo que yo se un secreto que tu no sabes! pero como soy bueno lo comparto!! Un trozo de hielo cada 5 minutos, una buen analgesico y antiinflamatorio, el antibiotico y voila! adios grano!!

    Yo me he disfrazado de water! (mucho tecnopor! y una larga historia que contar! jajajaja)

    Que bacan que al final darth vader pudiera ver el lado oscuro de adrianita! jajajajaja Un abrazote!!

    ReplyDelete
  6. Lenya (siempre me pregunto si tu nombre se pronuncia “lenia” o “len-ya” y de dónde sacó ese nombre tus papás): no es de caballeros andar divulgando intimidades de una dama, pero tenlo por seguro que era una mujer… hubiera muerto si le encontraba una sorpresota allí y que me hubiera dicho “ahora me toca a mi” jajajaja. La cabecera del blog la hice yo con mis incipientes y casi primitivos conocimientos de photoshop. Como siempre el dibujito del “muerciélago” que aparece allí es un dibujo que hizo mi hija hace años y yo le tomé foto. Creo que me falta aclararlo un poco. Un abrazote.

    Orthos: al menos la Blanca Nieves conoció la espada luminosa de Darth Vader jajaja. Ya me provocaste escuchar el Kill’em all, para mi, el mejor disco de Metallica… todos, TODOS sus temas son un golazo.

    Edch: cómo? no sabes que se puede saber si una persona está sonriendo o no cuando habla por teléfono?, es más hay una cita famosa que pasan por internet que dice “Sonríe cuando hables por teléfono. La otra persona se dará cuenta”… vamos! Tú puedes saber cuando hablas por teléfono si te están hablando serios, con amabilidad, con una sonrisa y hasta si te están coqueteando o no. La entonación, las palabras, te dicen mucho… y créeme que lo pensé cuando lo escribí y es más me acordé de Maxwell, pensando que él sería el que diría algo jejeje. Un saludote.

    Marité: no me hagas pecar, como le dije a Lenya, no puedo divulgar esos “defectillos” (fíjate que está entre comillas). Está reñido con mi ética. “tu cabeza está linda” jajajaja, creo que no pondría una foto de mi cabeza (incluida cara) en el blog, la gente saldría disparada jajaja. Un abrazo.

    Gary: ajá! A la hora que me das la receta… pero a mi me salían granos hasta por tomar pastillas… bueno, ya superado… por lo que veo eres hincha de la guerra de las galaxias?... la verdad yo nunca he visto esa película, ninguna, soy cero a la izquierda en cine… respecto a las mallitas, tienes razón macho que se respeta no usa eso, pero el objetivo era Adrianita (si lo puedo usar como justificación)… Me has hecho reir con eso del disfraz de “wáter”. Tienes que contarlo si o si. Yo quiero saber cómo es… y es más si tu disfraz tenía el detalle de haber sido un “wáter ocupado” o solo era la “taza” sola jajaja. Un saludote.

    ReplyDelete
  7. jajajjaaajja Eduuuuuuuuuuuuuuuu pleaseeeeeeeeeee que defecto!!!! me hiciste reír!!!! como siempre... y bueno al menos al final del día encontraste a tu princesa! jajaja ves que las princesas besan sapos? y dark bladers? jajaajja Beso =)

    ReplyDelete
  8. Hola Edu. Buena historia. No me digas que te pasó lo mismo que a Kevin Arnold, que su grano era más grande que el tuyo, ja ja. O tenía un grano en una zona no visible?

    Sin duda, una situación bien desesperante en su momento.

    Un abrazo.

    LUCHO

    ReplyDelete
  9. Mariela: muy buena frase, las princesas también besan sapos jejeje... bueno ya debería haberlo deducido, mi esposa también me besó. Un abrao.

    Elmo: jajajaja, no era hermafrodita, si lo hubiera sido al otro año yo hubiera ido disfrazdo de princesa jajaja.

    Lucho: no, no era un grano estimado Lucho, pero por mi ética me lo voy a guardar. Un abrazote.

    ReplyDelete
  10. Si, lo del dibujito si me habías contado.

    Y mi nombre es Len-ya, aunque de todo me dicen, hasta leña, ya el colmo, pero en fin, dime como quieras, todo el mundo lo hace n_n

    ReplyDelete
  11. Los granos como siempre...joden!
    Un día antes de mi exposición en Arequipa me salió un grano en la mejilla derecha pero pequeñito, solo que cuando lo tocaba dolía. No le hice caso y desapareció.

    Siempre he querido ir a una fiesta de disfraces u.u

    ReplyDelete
  12. Pero Marcelo, macho que se respeta no se inmuta por granitos, no importa el tamaño que tengan! Por lo general somos las féminas las que nos preocupamos por esas cosas. Hubieras ido feliz con tu chupito, pero bueno, al final el chupazo en el que se convirtió al parecer fue el atractivo por el que Adrianita sintió ese irresistible deseo por ti que relatas al final...jeje.

    Me gusta como escribes Marcelo, tienes un personalísimo estilo.


    ReplyDelete
  13. Leña: gracias por la información jajajaja sorry no pude evitar hacer mi broma tonta, Lenya.

    Maxwell: creo que la preocupación hace que salgan con más fuerza, lo mejor es relajarse.

    Paty:gracias por pasar por estos lares , si pues tienes razón por las puras me hcie tantas bolas... hubiera ido así nomás jajajaja... y zzzzzzzzzzz postea pronto que me duermo.

    ReplyDelete

LinkWithin

Revisa también estos posts: