Thursday, August 30, 2012

Los Amigos Que Perderé: "Sercor"





Si eres amigo de este blogger, ¡ten cuidado!, en cualquier momento puedes aparecer en esta sección.

En el año 1998 ingresé a trabajar a “Servicio de Correos”, más conocido como “Sercor”. Esta institución se caracteriza por llevar cada intervalo de tiempo una ringlera de mendrugos, de zoquetes, de adoquines, a quienes se les encarga administrar, dirigir y controlar las actividades postales de la institución.

“Sercor” se ha convertido en un refugio de excomulgados, de desplazados, de desterrados cuyo éxodo los lleva como aves de paso por esta empresa del Estado. Por un tiempo estuvieron los desplazados de “Telefónica”, luego los de “Conasev”, le siguieron los de “Esan” y ahora, los de las “Fuerzas Armadas”. Quizás por esta razón “Servicio de Correos” se mueve como un barco a la deriva, sujeto a los movimientos constantes de poderes políticos.

En 1998, entró la gente de telefónica, el Gerente General era un tal Domingo Navarro, un sujeto liliputiense, de pelo cano y cuyas cejas parecían dos escobillas de lavar ropa. Este pigmeo acomplejado que usaba sus “elévate shoes” para verse más alto, trajo como secretaria a Marianita Quiroz, una despampanante mujer que le llevaba más de una cabeza de tamaño. Domingo era un enano que bordeaba los 55 años pero que por cosas de la naturaleza se le había desatado la libido como quinceañero eléctrico. Aparte de mantener serios amoríos con su secretaria afanaba a cuanta muchachita se le atravesara por el camino.

En el año 2002, ingresó Miguel Coveñas como Gerente de Desarrollo Corporativo. Este gordito mofletudo con una calva pronunciada tenía dotes reprimidos de cura de parroquia o de pastor de “Pare de sufrir”. Cada lunes en la mañana por obligación, convocaba a reuniones para litúrgicas, que más parecían sesiones espiritistas, que desarrollaba en la oficina. En esa primera hora matutina no se atendía a nadie, primero estaba la oración, la compunción, el arrepentimiento de nuestros pecados y de la vida mundana. Nos hacía cerrar los ojos y con entonación casi bíblica, parecido a Charlton Heston en los 10 mandamientos, lanzaba una serie de pedidos de perdón, de misericordia y rogaba para que el divino nos ilumine en nuestros trabajos y la empresa se encarrile nuevamente por la senda del desarrollo espiritual y económico. Luego formábamos grupos pequeños, nos tomábamos de las manos y coordinábamos una sola idea, un deseo en común que decíamos en voz alta a manera de petición, mientras los demás permanecían abrazados en círculos, compungidos, contritos, escuchando los deseos fantasiosos, onanistas de cualquier advenedizo que quería figurar.

En el año 2006, entró en reemplazo del gordito mofletudo, Juan Manuel Parodi, un cincuentón atlético, hábil para las actividades físicas pero como si fuera una maldición para los trabajadores de esa Gerencia, poco versado para la planificación de  estrategias de desarrollo empresarial. Si este sujeto había llegado hasta allí era por alguna recomendación de algún político de turno, no cabía más, su poca agudeza mental no lo llevaría a este cargo en ninguna otra institución. Sin embargo, era un tipo afable, ameno, positivo, que por ratos me hacía recordar a Ricardo Belmont de la época de los ochentas. Como primera medida al tomar el cargo implantó las actividades físicas obligatorias para todos los trabajadores después de la jornada de trabajo. Organizó, sin ser la oficina de Recursos Humanos, concursos de salto largo, salto alto y salto triple, así como una carrera de largo aliento a la que llamó “mini-maratón postalina” y que consistía en dar 4 vueltas a la manzana donde está establecido hasta hoy “Sercor del Perú”. El buen Parodi, alentó a su equipo en todas las competencias y sólo se inscribió en la “mini-maratón”. Participó, corrió, y ganó. Ganó porque nadie se atrevió a pasarlo para evitar ganarse su antipatía, peor aún sabiendo sus conexiones e influencias con la alta dirección. ¡Total! Una mísera copa comprada en la Avenida Abancay no iba a reemplazar el puesto de trabajo. Parodi, contentísimo ganó la carrera y levantó la copa y para las fotos simulaba morderla mostrando sus dientes alineados. Por si fuera poco, instauró la carrera como una costumbre institucional, inscribió su tiempo como un récord y mandó hacer una placa que colgó en uno de las salas de capacitación. La placa decía “Récord de Mini-maratón postalina del Perú: Juan Manuel Parodi”. A los pocos días, algún palomilla, algún disconforme, algún reclamón, le había escrito más abajo con tinta indeleble “no se ve con Parodi”.

Después de estar 6 meses en el cargo y habiendo notado que ya nadie quería salir con él a correr después de la jornada laboral decidió implantar la “gimnasia laboral”. Para tal efecto contrató a un sujeto que se aparecía lunes, miércoles y viernes, a las 8:15 en punto a hacernos una rutina de ejercicios de estiramientos y de respiración. Esta vez Parodi tuvo buena acogida, no se podía negar que era una buena medida, servía para despejarse un rato, estirar las articulaciones, flexionar las extremidades, darle uso a las “bisagras” y sobretodo chequear a Sandrita, la secretaria de la Gerencia, eficiente ella, bueno, a nadie le importaba si trabajaba bien o mal, su sola presencia era suficiente  para justificar su puesto en la empresa. Era una delicia verla contornearse al compás de las rutinas, estirar sus extremidades, sacar pecho, inclinarse tratando de agarrarse los tobillos sin flexionar las rodillas. Los ejercicios en ella se veían como rutinas de ballet, como gimnasia artística, no como los movimientos torpes del narizón Rivera o del regordete Nogales que viéndolo flexionarse me hacía parecer una malagua a punto de ser varada por el mar.

En los días posteriores, el instructor se apareció con unos aparatejos para hacer masajes.  Al final de la rutina nos dispusimos de dos en dos y por turnos nos hacíamos masajes. El primer día que se apareció con los masajeadores me agarró frío y me tocó turnarme con el gordo Nogales. No había tomado las precauciones del caso y después de masajearlo, el aparato quedó lleno de una grasa brillosa que le salió de la cabeza. Cuando tocaba el turno de intercambiarnos simulé que me llamaban de otra oficina y me retiré de inmediato. Un macho alfa que se respeta no puede ir masajeándose con otro hombre, así porque sí.

Al otro día, previo estudio del horario de llegada del instructor, me dispuse cerca del sitio de Sandrita. Si alguien tenía que masajearla como se debe, ese tenía que ser yo. En esos momentos que simulaba coordinar un documento con ella, entró el instructor, así que me quedé a su lado para iniciar los ejercicios. Todo iba bien, hacíamos nuestra rutina y nos regalábamos miraditas y sonrisitas de vez en cuando y de cuando en vez. En uno de los ejercicios, girando hacia el lado derecho e inclinándonos hasta tomar nuestros tobillos me regaló tremenda vista panorámica que quedé impresionado, casi se me sale el “malandrín”, el “barrunto”, el “aguantado de construcción civil” que llevo dentro y por poco se me sale “que tal quecazo”, pero me contuve salvando mi buena reputación de chico sano y respetuoso. Sandrita, déjame decirte que las envidiosas de la oficina, con quienes tú trabajabas, te rajaban a tus espaldas, te han acusado que te has puesto siliconas adelante y tus nalgas han sido redondeadas con aceite de avión, y encima retorcidas por la envidia de tu rostro angelical se han atrevido a decir que algunos años atrás, antes que yo llegara tenías una nariz más grande que la de Lloque Yupanqui y que cuando fuiste a hacerte una rinoplastia, el doctor al ver tu inmensa ñata lo que te hizo fue una “tucanoplastia”. Pero no les hagas caso Sandrita estás preciosa. Ya me desvié del tema, ah! Les contaba que al final de la rutina de ejercicios se apareció el conserje nuevo, “Gianmarco”. Todos lo llamaban así a pesar de ser un enano macizo de cara redonda. Si le buscaba algún parecido al cantante que todos conocemos, para ganarse tal apelativo, era que se pelaba la cabeza y no por una calvicie incipiente sino porque su pelo no conocía la ley de la gravedad, podría crecer indefinidamente con dirección al cielo. Obviamente no se parecía ni una pizca al intérprete de “una canción de amor”. Después me enteré que en realidad se llama “Jan” y se apellidaba “Maco”. Este sujeto se apareció intempestivamente en la última parte de la rutina de ejercicios y se atrevió a meterse  entre Sandrita y yo.  Cuando tocó el turno de los masajes Sandrita se acopló con Parodi y me abandonó a mi suerte, busqué fugarme pero el instructor tuvo la osadía de emparejarme con “Gianmarco”  y me dejó masajeando a este pigmeo macizo.

Estimado instructor, sé que usted no tenía la culpa de nada y sólo cumplía con su función, pero me dio tanta rabia que me malograra el plan que había trazado para Sandrita que de pura cólera y masajeando con tanta furia al buen “Gianmarco” terminé por romper su aparato masajeador. En un descuido le pegué de mala manera una “cinta scotch” y se lo devolví sin que se dé cuenta.

14 comments:

  1. jajajajajaja GIANMARCO? jajaja te masajeaste con el??? y donde quedo el macho alfa? jajaajaj ahhh ya se, en las manos del conserje jajajaaj.... ni modo, Sandrita hasta otro día! Besoo <3

    ReplyDelete
  2. Jajaja, eso te pasa por mañosín pues! Cómo, qué tal quecazo? Qué malo! A mí me dijeron eso una vez en la calle y hasta ahora me acuerdo!

    Qué malditas las chicas de tu office, pobre Sandrita, pero así es la gente cuando la envidia las posee.

    Oye si algún día esta gente te lee, te linchan! Jajaja, más huachafo ese de record de la mini maratón :0/

    Beso!!! Como siempre me haces matar de risa tú!

    ReplyDelete
  3. jajja que pendejo, que asco ese Jan Marco.
    Pero como vas a pegar con cinta el masajeador, te pasas jaja

    ReplyDelete
  4. Pero que jodido Jan Maco ah! Jajajajajaja me morí con esa, JAN MACO! jajajajajajajaja pero eso te pasa por mañosón pues! Ni siquiera queque, sino kekaso! ajajajajaja

    Esas envidiosa de tu oficina si que son mal habladas por mi mare! Esa Tucanoplastía no la hacen a cualquiera! jajajaja

    Un beso Marcelo, feliz día del blog!!!

    ReplyDelete
  5. Hola Marcelo. Muy buena tu historia.

    Me has hecho reir con lo de Jan Maco, que salado, justo en el momento en que la ibas a hacer linda, te voltearon el pastel, ja ja ja.

    Y es cierto, en una oficina, cuando hay alguien bien despachada, saltan las envidiosas.

    Un abrazo.

    LUCHO

    ReplyDelete
  6. Mariela: esta vez no pude escaparme y tuve que masajear a "Gianmarco" jajaja.

    Lenya: quizás lo que diga suene mal, pero creo que entre las chicas siempre hay más envidia... me equivoco?.

    Maxwell: estaba con cólera era una forma de vengarme o de sacar la cólera con quien no tenía la culpa.

    Marité: "Jan Maco" cuando me enteré recién supe de donde venía su apelativo... no era porque se pareciera o porque cantara bonito.

    Lucho: se malogró el plan... caballero a masajear a "jan maco".

    Feliz día del blogger a todos!

    ReplyDelete
  7. No es la primera vez que escucho eso, y será tal vez la razón por la cual me apego más a los chicos que a las chicas. O sea que si tengo amigas, muchas, aunque de las cuales es imposible dudar o pensar mal y así, muy pocas, las puedo contar con los dedos de las manos, y me sobran dedos. En cambio con los chicos al toque cojo confianza. Mi mami siempre decía lo mismo, y prefería trabajar con hombres que con mujeres, por esa misma nota de la envidia. Pero será pues que entre mujeres pasa eso, un hombre no le va a envidiar el culete a una chica, más bien será que lo desea no? Y entre chicos no pasa eso? Envidia o competencia porque uno tiene más jale que otro con las chicas, o quién tiene el amiguito más grande xD, o gana más, o tiene un puesto mejor? A mí me pasó que cuando entré a trabajar al cole le caía mal a muchas chicas y no les había hecho nada. Con el tiempo me di cuenta, o me hicieron dar cuenta de algunas cosas, además que habían muy pocos chicos jóvenes en primaria y claro, yo era la profesora más joven del cole y eso fastidió un poco creo yo, o sea envidia cochina no? Pues será que si es cierto, pero como te digo, envidia o competencia entre mujeres, por cosas de mujeres. Y me imagino que en el caso de los chicos lo mismo, por cosas de chicos, la testosterona pega fuerte también, lo he visto!

    ReplyDelete
  8. Jajajaja qué risa con tu post xD ¿Qué habrá sido de Sandrita? ¿Siguen en contacto? Pillín :)

    Pucha pero qué cargoso ese jefe que tuviste, tanto ejercicio diario ._. yo hubiera pedido "chepi" a la primera semana.

    Saludos.

    ReplyDelete
  9. Lenya: tengo muchas amigas mujeres. Es más mi grupo en "Sercor" eran más mujeres que hombres y al final los hombres se fueron y me quedé solo.. pero toda la vida las que se peleaban eran las mujeres, creo que nunca los hombres nos peleábamos... pero bueno, una vez más quién las entiende... jajaja. Un saludo.

    Edch: Ese "Pillin" sonó medio raro wajajaja. Conociendo tus aficiones por los video juegos y poco apegado a los ejercicios no me cabe duda que habrías pedido "chepi".

    ReplyDelete
  10. Jajajajajajajaaja me encantó!!!!! He conocido varias "sandritas" en mis distintas chambas, por obvias razones, nunca me he encontrado con "Parodia" al ver a estas "Sandritas" pero mis patas de la chamba si eran medio animalones y a veces los cacheteaban con roche por tener tan poco tacto... (por decirlo de alguna forma).
    Me gustó mucho la descripción que haces de tus ex jefes, si pues... suele pasar no? todos cuando llegan quieren inventar la polvora y hacer de su gestión la mejor... pero hay veces en las que solo hacen el ridículo y se dejan llevar por su ego colosal mandando al diablo lo que realmente es beneficioso para sus empleados... por suerte el último jefecito tuyo ya chuntó con lo de los ejercicios.. te cuento que yo soy comunicador organizacional, y bueno, como parte de mis acciones de comunicación interna para mejorar clima, alguna vez en una institucion del estado, implementé las rutinas de ejercicios a cargo de un especialista que iba igualmente al iniciar la jornada. Fue un éxito rotundo, pues es cierto, no hay nada mejor que ejercitarse y estirarse un poco antes de las jornadas pesadisimas de chamba... lo malo fue que pronto hubo un cambio de dirección y al nuevo jefe, le llegó altamente esto y lo canceló, a pesar de haberle demostrado con un estudio detallado que la productividad no se veía afectada por esta actividad y que por el contrario servía para mejorar en muchos aspectos, pero ya ves como son los jefes a veces... ven que su antecesor hizo algo bueno y para ellos TODO esta mal y quieren "reorganizarlo" todo... en fin, algún día seré jefe y mis empleados tendrán ejercicios, sauna, piscinas, canchas de tenis, vendrán en pijama y serán felices! jajajaja xD Soñar no cuesta nada!... Muy buen post Marcelo Murcielago :D te he visto muy seguido en otros comentarios así que decidí volver por tu blog una vez más y me dio gusto leer este post tan divertido :D Buena suerte en todo y pues, ojalá no pierdas muchos amigos tras este post! Sayonara ;)

    ReplyDelete
  11. hola Mijail, gracias por pasarte por acá y por el comentario detallado. En efecto, eso de la gimnasia laboral es muy bueno. Ahora donde estoy trabajando tenemos los martes y jueves y la verdad me gusta hacer los ejercicios. Uno se relaja. Hacemos estiramientos, ejercicios con terabands. Mira ve comunicador organizacional, buena voz. Un abrazo

    ReplyDelete
  12. Carao, cómo hacen para hacer ejercicios con tanto ánimo?. Como dice Renato Cisneros, yo de sólo oír la palabra "ejercicio" ya me canso.

    Felizmente que mi jefe no me manda a hacer gimnasia ni maratones ni esas cosas XD Renuncio!

    PD. Aunque pensándolo mejor, hacer ejercicios a lado de una buena compañía sería genial genial :D

    ReplyDelete
  13. ejejej bueno macho alfa espero que al menos el masaje que te dió Gianmarco fuese de tu agrado, jajajaj
    Hay que ver las cosas que te pasan, eres un caso, jejeje
    Me llevo una buena sonrisa de tu casa.
    un abrazo amigo

    ReplyDelete
  14. Paty: en si no son ejercicios como tales, son estiramientos de extremidades, cuello... créeme que es mejor que estar sentado en la computadora trabajando.

    Orthos:jajaja bueno habría que dejarse masajear nomás jajaja. Un abrazo.

    ReplyDelete

LinkWithin

Revisa también estos posts: