Wednesday, August 08, 2012

La Cucarachita Muerta

Si hay castigo más inhumano para cualquier varón adolescente, es que estudie en un colegio nacional de varones. Porque es una penitencia larga, un lugar de exilio donde pasarás 5 largos años de tu vida, perdidos, sin aprender las relaciones sociales mínimas para saber comportarte ante una dama. Los hombres en grupo solo es una piara en potencia, una jauría hambrienta, un grupo de cavernícolas que solo sabe gruñir, derramar lisuras sin ser la flor de la canela, lanzarse eructos y cuescos sin reparos y hasta organizar seudos concursos del “chancho” más sonoro o el meteorismo más letal.


Así son los varones en grupo y ¡ay de ti! que oses demostrar tener sentimientos, conmiseración, piedad o amor, serás hecho “papilla” en un “santiamén”, te tildarán de cabro, de delicado, de fileno y tratarán de manosearte el trasero o pellizcarte las tetillas. Si esto te sorprende, pues, eso no es nada, se hacen juegos de “levante” que nunca entendí, donde cada día, el primero que sorprende a su contrincante va y de sorpresa lo ataca por la retaguardia y le pasa la mano por el culo. El humillado tendrá que espera hasta el otro día para esperar su venganza. Otros más puercos, se sueltan ventosidades en su mano y luego se lo ponen a cualquier distraído, como máscara de gas, con la diferencia que acá el gas está adentro.

Por eso tal vez, algunos colegios de varones, en los ochentas, se comportaban como reformatorios, como recintos castrenses, donde había que corregir y enderezar a todos y ponerlos por el buen camino. Y no los culpo, porque si estás en un colegio nacional de varones inevitablemente te tropezarás con una fauna heterogénea de especímenes raros, de palomillas, abusivos, drogadictos, delincuentes en potencia, ovejas descarriadas que habría que volver a ponerlos en la senda del bien.

Y por eso también, justo pagan por pecadores, porque en mi otrora colegio también había gente de bien, alumnos amigos que querían estudiar, aprender, sacarle el jugo a las clases y que por supuesto, tendrían que aprender además a sobrevivir en esa jungla y lidiar con auxiliares inicuos y profesores corruptos.

Mi colegio era la Gran Unidad Escolar José de San Martín, otrora prestigiosa institución educativa, galardonada inmensidad de veces por los lauros académicos y deportivos que obtuvo. Pero, en los ochentas, cuando yo estudié allí, de su alcurnia y prestigio solo le quedaba el nombre y algunas paredes señoriales que se resistían a caer, a pesar de las patadas, piedras y pintarrajeos con pepa de mango que recibía a diario. Hoy ya no queda nada de ese viejo colegio, el terremoto de 2007 terminó por destruirlo y en su lugar han levantado un moderno centro educativo. Le han arreglado la cara, pero quizás no el alma.

Yo, por mi carácter flemático he sido un tipo tranquilo, sosegado, que prefería mantenerme dentro de los límites de la legalidad. He sido un Pan de Dios y he cumplido a cabalidad con las normas del colegio, me sabía el himno nacional con sus 6 estrofas, incluida la sétima que le agregaron al final, el himno del colegio, la marcha a San Martín, el padre nuestro, avemaría, yo confieso, el credo y San Miguel Arcángel. Aunque creo que tampoco he sido un “nerd”, o un “ñoño” como los llaman ahora los niños. Hice buenos amigos de toda calaña, me junté con todos, los estudiosos y los revoltosos y justamente por esa amistad con estos últimos terminé involucrado en algún problema y tuve que asumir las consecuencias del caso.

Tenía amigos, como dicen las tías, que eran una “bala perdida”. Se escapaban de clases y lo menos que querían era estudiar. Se trepaban las paredes del colegio y se descolgaban con habilidad única hasta el otro lado, o simplemente se escondían por algún lado del enorme colegio para no hacer la formación. No los culpo, los soporíferos discursos que daban los directores cada mañana, más efectivos que el “diazepán”, ahuyentaban a cualquiera.

Una mañana de aquellas, como siempre, había llegado temprano al colegio. Me encontré con tres amigos de grados superiores y nos dispusimos a conversar bajo la palmera que descansaba en el patio posterior. Conversábamos tan amenamente que no nos habíamos dado cuenta que ya había sonado la campana para la formación del lunes, donde se debía cantar el himno nacional y escuchar el discurso tedioso e interminable del Director.

No nos habíamos dado cuenta que ya no había ningún alumno más por los alrededores hasta que nos sorprendió el auxiliar Pedro Rosales, el riguroso, puritano, infame auxiliar de secundaria, conocido por su exacerbada imaginación para crear castigos. Haciendo una revisión, una ronda por los patios posteriores, nos pilló conversando amenamente bajo la sombra de la vieja palmera.

- A ver, qué hacen ustedes allí- nos dijo al vernos.

De inmediato sentí un hormigueo bajo el vientre y literalmente sentí que poco a poco se me iban encogiendo los huevos.

Sólo obtuvo como respuesta el silencio. Los cuatro alumnos con la cabeza agacha nos mirábamos de reojo, esperando que cualquier otro diera una respuesta que pueda salvarnos del castigo.

- Que hacían ustedes acá si estamos en formación- Preguntó otra vez con voz de militar, mientras se paseaba alrededor de nosotros con una vara de 60 centímetros, hecha paradójicamente de una rama de la misma palmera.

Intenté salvar mi pellejo y exclamé.

- Auxiliar, no nos habíamos dado cuenta que había empezado la formación, no volverá a ocurrir-

- No te preocupes, que después del castigo que les voy a dar, no se les ocurrirá ausentarse de la formación otra vez- respondió, mientras gesticulaba una mueca con la boca.

- ¡A ver en posición de cucarachita muerta!- gritó

Y yo, que siempre había sido el más tranquilo y en ninguna otra oportunidad había tenido que pasar por estos trances, me vi desconcertado por no saber qué diablos era “posición cucarachita muerta”. Cuando vi que los otros tres alumnos mayores se echaban en el suelo en cúbito dorsal, flexionando los brazos y piernas, en efecto como quedan las cucarachas al morir, no me quedó más remedio que tirarme al húmedo cemento imitando a mis compañeros de fuga.




Don Pedro, primero se paseó alrededor de los cuatro, para alargar nuestra agonía y sufrimiento, luego agarró la vara con el brazo derecho y nos asestó uno a uno un palazo en las piernas, bajo las nalgas. Nos dio con tanta fuerza que nos hizo ver al mismísimo Judas calato y nos dejó dando de brinquitos en el patio. Era uno de esos golpes que no sabes si te duele, te pica, te arde o te quema y por no saber identificarlo, corres, das brinquitos, te agachas, te detienes, pero igual, nada alivia la dolencia. Si no gritamos fue porque aún nos quedaba nuestro orgullo de macho.

Pero Don Pedro no había terminado.

- Ahora los cuatro se van corriendo hasta la pared y regresan, el último que llegue se pone otra vez en posición cucarachita muerta… uno, dos tres- gritó rápidamente.

Y los cuatro salimos disparados corriendo de manera desigual, dando saltitos raros por el dolor que aún teníamos. Ahora, no es que me haya caracterizado por ser un velocista reconocido como un “Usain Bolt”, pero digamos que tenía una velocidad promedio. La gracia de Dios, es que entre los 4 estaba el gordo Ramírez que su ligero sobre peso lo ponía en desventaja frente al resto. Así que salí disparado adelantando a los otros tres.

Mientras corrían, el gordo Ramírez y el chino Yong que estaban en el quinto de secundaria me gritaban

- Perro, perro, pobre que nos ganes te vamos a sacar la mierda-

Pero yo no creía en nadie, lo único que era real en ese instante era esa vara hecha de palmera que me quemaba las piernas como azote del diablo.

Llegué primero y como era de suponerse, todos se olvidaron de la amistad y lo dejaron último al gordo Ramírez, quien fue el último en cruzar la línea imaginaria. Otra vez don Pedro le asestó el segundo varazo en sus rollizas piernas, en la posición de cucarachita muerta.

Cuando terminó el castigo, ya había culminado la formación, caminamos rengueando cada quien a su salón de clases. Cuando llegué, me asomé a la puerta y ya estaba el profesor de Educación Cívica iniciando la clase.

- Ajá así que llegando tarde- me dijo

Intenté explicar mi tardanza, pero me trabé, tartamudeé.

- ¡A ver, a la esquina, en posición de la grulla coja!- gritó.

15 comments:

  1. Pobre!!! Cuando vi el título pensé que sería algo de un insecto real... como siempre te pasan cosas raras! Pobrecitossss!!! Y qué es esto de tantos animales!!! jajaja y cómo sería la del "gato seco" jajajajajajaja

    Ese auxiliar sí que era de terror eh!!!

    Un beso!

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  2. Y ahora ay de aquel profesor que ose si quiera levantarle la voz al niñato rebelde que al toque éste lo acusa con sus padres y hacen tremendo lío en la dirección. Tal vez por ello es que el bullying se ha extendido tanto, los profesores están pintados y temen reprender a los chicos.

    En fin.

    Saludos.

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  3. Hola Marcelo. Muy buen post.

    Es cierto todo lo que dices, lo peor para un adolescente hombre es estudiar en un colegio de hombres. Son 5 años de secundaria que vives en una jungla. Yo he estudiado en colegio de hombres y puedo dar fe de ello y era como tú, tranquilo y procuraba llevarme bien con todos, pero no siempre te ligaba. Y lo peor es que a la hora de tratar a una chica, eres un bestia cavernario. Y eso me sucedió a mí al comienzo, pero a Dios gracias, la Universidad corrigió ese de inmediato en mi primer año en Letras en la PUC.

    Sobre el castigo, que bravo. Aunque debo confesarte que me producen asco total las cucarachas y me ha costado leer tu post y no ver esa nauseabunda imagen, ja ja.

    Un abrazo.

    LUCHO

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  4. Jajaja, me meé de risa con el gordo Ramírez! Pobre, pobres todos la verdad, qué maleado el auxiliar, en general los colegios de hombres son bien duros en todos lados no? Eso de que mucha testosterona se junte, como que no ayuda a ambiente armonioso y amoroso, jajaja. Tengo un amigo que lo conocí en 5to. de secundaria, él venía del Leoncio Prado, lo sacaron porque repitió 5to. y nos contaba unos castigos y bromas horribles que habían en ese colegio, como cubrir a un chico dormido en harto papel higiénico y luego prenderle fuego, me contó que a un chico lo quemaron así porque no pudo quitarse toda la montaña de papel a tiempo, horrible. Los castigaban haciéndolos arrodillarse en el suelo sobre chapitas de botellas, qué dolor!!! También Acá también, el cole de mis hijas, La Salle, antes era de solo chicos y mi esposo estudió allí. Me cuenta que los curas también eran bien abusivos, una vez con 7 años el tutor le marcó los dedos del cachetón que le metió por habérsele acabado la tinta del plumón rojo y terminar de pintar con otro color. Más salvajes!

    Qué bacilón, encima recibiste castigo al llegar al salón también, jajaja, si todo te pasa a ti!!!!

    Beso!!!

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  5. Marité: Los castigos eran físicos pero como dice EDCH ahora nos hemos ido al otro extremo.

    EDCH: Te doy toda la razón. nos hemos ido al otro extremo, tenemos que buscar un equilibrio. La vez pasada vi en la TV que le hacían bullying a un profesor... el colmo.

    Lucho: Un macho que se respeta mata las cucarachas con la mano! wajajaja, mentira a mi también me causa repulsión, pero era necesario colocar la imagen para que se den una idea de la posición.

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  6. Lenya: pegarle a un niño de 7 años porque usó otro color.... LO MATO... en el colegio de mi hija yo siempre estoy checando todo... que nada le vayan hacer... sino... voy y les pego... bueno y Janecita peor, seguro que incendia el colegio... gracias a dios hasta ahora todo bien, solo unos encuentros verbales con algunos profesores nomás jejeje.

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  7. Se hubieran puesto de acuerdo para llegar los 4 juntos! (aunque en ese caso, probablemente les caía a todos también, no?)

    Esas épocas duras Marcelo. Afortunados los muchachos de ahora, "me tocas, te acuso". Eso del bullyng al profe no sabía, el colmo!

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  8. Pasu mare, mismo ciudad y los perros o el jefe x)

    En primaria he estado en una escuela para varones, todo duro y peleas, ya en la secundaria fue mixto y ahi cambie un poco, con las chicas todo tranqui, ellas nos forman creo jaaja.
    Buen post!

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  9. Paty: Los 4 juntos, equivalía a 4 cucarachitas muertas más, no lo dudo.

    Maxwell: Las chicas nos hacen comportarnos mejores. Son nuestra solución.

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  10. jajajjajaj Eduuuuuuuu pobre!!!!!! pero esa ultima posición??? como es? ... será el siguiente post? jajajaja pobreee cucaracha, digo, pobre Edu ajajaja <3

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  11. Mariela: Has visto karate kid? cuando Daniel Sam hace la grulla, pues era mas o menos así y tenías que estar en el rincón parado en esa posición (en un pié) una buena cantidad de horas hasta que se le ocurra al profesor perdonarte la vida.

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  12. Jajajajaja dios mio, veo que no fui el único que tuvo taaaaantos problemas en el colegio xD jajaja eso que yo estudié en un colegio mixto y religioso, donde se suponía todos eran un pan de dios... GRACIAS AL ALTÍSIMO que a mis viejos no se les ocurrió ponerme en un cole de varones!!! jaaaaaaa Saludos.

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  13. Mihail: en efecto un colegio de varones es un castigo. Los colegios religiosos tampoco son la excepción. Gracias por pasarte por acá.

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  14. Yo pienso que todos los problemas de la sociedad actual: acoso en los colegios, adolescentes borrachos, etc. es consecuencia de la proliferación de colegios mixtos.

    Ojalá que cuando Elmito tenga que ir al colegio aún existan los colegios de varones.

    Saludos.

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  15. Estimado Elmo, discrepo con su interesante posición de los colegios de varones. Me parece que los colegios deben ser mixtos. Las mujeres pueden apaciguar las bestias.

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