Tuesday, July 17, 2012

Reflexiones Sobre El Debut



Cuando eres adolescente la diferencia entre ser un hombre y no serlo está resumido a un simple acto: Ya tiraste o no. No me vengan con reflexiones concienzudas o bizantinos razonamientos que el debut sexual depende de muchas variables, que un hombre no se mide por su accionar sexual, que la madurez entre los adolescentes no es igual, Mentira!. A esa edad estás en el grupo de los que ya tiraron o no lo estás. O ya eres hombre o no lo eres. O eres de los bacanes o de los retrasados sexuales. Así de manifiestas son las cosas.



Por los años ochentas, para ser más exactos por 1987 cuando cursaba el tercero de secundaria, si no me falla mi blandengue memoria, tener acceso a una revista pornográfica era más difícil que encontrar una aguja en un pajar (valgan las analogías en todo el sentido de la palabra). Pero siempre en el salón de clases de un colegio nacional están los más avezados, los que cuentan con un largo trajinar en el arte de sobrevivir en las calles. Ellos los que ya contando con bigotes y que forman parte de las estadísticas de la PEA, aún siguen en los colegios nacionales tratando a duras penas de culminar la secundaria. Esos que se mezclaron con nosotros los más párvulos, los más inocentes, los aún impolutos, que apenas por esos años bordeábamos los 13 abriles.


Estos avezados eran los primeros en llevar las revistas pornográficas en blanco y negro con una historia truculenta y lujuriosa de alguna fémina o grupo de féminas ninfómanas en busca de placer y que encuentran en algún suertudo muchachón la posibilidad de dar rienda suelta a sus bajos instintos. Estos avezados luego de hacer uso de las revistas solían venderlas a nosotros los más cándidos, los más inocuos, a precios exorbitantes.


Recuerdo que si llegabas al aula y encontrabas a la mitad de los alumnos alrededor de una carpeta, buscando una mejor posición para ver, no era porque estaban revisando una tarea, una clase anterior o una enciclopedia del saber, no, no, mentira pobres ilusos, era porque alguien había llevado una revista de “calatas”. Y si peor aún los veías desesperados metiéndose entre la multitud, saltando, lanzándose por encima del grupo, era porque sólo querían saciar sus ojos lascivos. Por ahí, algunos más acelerados y producto de estar viendo escenas calientes, eran víctimas de la excitación y nunca faltaba escuchar un “oe compare no te me pegues mucho que ya me estás punteando”.


Luego llegaron las revistas a colores donde se veía a mayor detalle las piruetas más extrañas y con tomas a todo color y con tal nitidez que uno de mis amigos más ingenuos, al ver la revista, preguntó “que le están haciendo a la chica, la están operando?”. De allí todos reímos y quedó marcado como “el doctor”.


Y por eso allí tenías que aprender a la fuerza, para no quedar como un retrasado, un subnormal, un postrero de la retahíla de alumnos del sexo.


Un día de aquellos uno de los más avezados, se apareció diciendo que había debutado en un lupanar de Chincha, al que llamaban para despistar al enemigo “El Cerro”. Primero la noticia se empezó a correr entre murmullos en un pequeño grupo, luego se fue haciendo más grande hasta que por exigencia de todos, este compañero se tuvo que parar al frente y narrar con lujo de detalle cómo había sido su aventura por esa mancebía, como si fuera un profesor más que estaba dictando una clase.


Nunca vi a mis compañeros más atentos y en silencio escuchando a un expositor, como lo escuchaban a él y nunca los vi participando más a través de preguntas y cuestionamientos como en aquella charla.


Rememorando, mi amigo, se había parado al frente y empezó a decir que había debutado con una fémina pulposa similar a Amparo Brambilla (eran las vedettes de nuestros tiempos pues!). Uno de mis compañeros levantó la mano e intervino “Espera, no te saltes” le dijo “empieza desde cuando fuiste… cómo se hace para ir”.


Y este improvisado conferencista, que normalmente era un cobarde para pararse al frente y exponer en las clases del colegio, esta vez se transformó en un orador como Miguel Angel Cornejo y comenzó a relatar lo sucedido y se paseaba entre las carpetas como un versado predicador, explicando su accionar con las exageraciones del caso.


Contaba “primero, nos fuimos a Chincha y al lado de la plaza de armas hay unos autos viejos, esos lanchones, vas te subes y te sientas. No tienes que decir nada, ya todos saben a donde tienen que llevarte… Luego llegas, afuera venden de todo, te compras un chicle para calmar los nervios y entras. Hay dos pasadizos y las chicas están afuera con transparencias…”


Por ahí se escucharon algunos aisshhhh de algunos compañeros mientras se sobaban la entrepierna.


“Escoges, le dices cuanto cobras y entras”


Empezaron los murmullos, todos preguntaban “pero cuenta pues que hiciste”


“bueno, estuvimos así” decía mi amigo mientras se golpeaba el antebrazo desnudo “a pelo, los dos”.


“Y que se siente” preguntó otro de mis compañeros.


“mmm a ver cómo te explico… ya mira”- dijo “pon tu dedo en la boca y se siente así, húmedo y caliente”. En una mirada rápida vi que todo el salón estaba con el dedo índice en la boca. Algunos más histriónicos hacían movimientos como si se estuvieran cepillando.


Y nuevamente los murmullos y todos hablaban y empezaban a ponerse de acuerdo para hacer una nueva incursión a “El Cerro”.


- Y tú nos podrías llevar- preguntó otro de los compañeros


- Claro- dijo


Luego de esa etapa que marcó nuestras vidas, algunos compañeros empezaron a agruparse e ir en mancha a los lupanares y digamos que el salón se dividió entre los que habían debutado y los que no. Los del primer grupo solían hacer gala que eran lo máximo, que habían hecho trizas a la trabajadora sexual, que la meretriz le había dicho que su miembro tenía proporciones descomunales, que se habían enamorado de ellos y un sin número de cosas que por supuesto, en el caso que fuera verdad, es de conocimiento de todos, que son artimañas que usan las chicas malas para estimularte y rapidito no más termines tu faena y te vayas por donde viniste.


Algunos alegaban que ya habían debutado pero no contaban con testigos que lo respalden y se ponía en tela de juicio su debut. Un día mi amigo Juancho se apareció diciendo que él había debutado ya hace unas semanas atrás y de inmediato empezaron a interrogarlo para saber si era verdad o no, “como son los pasadizos?”, “Cuanto te cobraron?”, “de que color son las paredes?” “Que meretriz te atendió?” y un sin número de preguntas que mi amigo Juancho no pudo responder con la velocidad que se las hacían. Y no faltó quien preguntó “y como era su vagina?”, a lo que para su mal, el timorato Juancho respondió, “pues como todas, tenía una lengüita en sus partes y eso me hacía cosquillas y me hizo vaciarme rapidísimo”. Todos nos echamos a reír a mandíbula batiente y desde esa fecha se quedó con el apelativo de lengüita.

Unas semanas después, víctima de sus palabras, el interrogado fue otro, alegando que ya había debutado el buen Cesitar dijo que había hecho una faena digna de una película triple x y que para cerciorarse de no coger ninguna enfermedad le había hecho a la meretriz la prueba del limón. Es decir había llevado una tajada de limón, se lo había exprimido en sus “partes” y como a la chica no le “ardió” entonces estaba sana y por eso hizo su supuesto debut con ella. Desde esa fecha se quedó con la chapa de “limoncito”.


Si tengo que dar un colofón a este disparate de ideas es que la curiosidad y el despertar sexual, las hormonas revueltas nos hacen cometer algunas idioteces. Asimismo el querer figurar y ser aceptado dentro de un grupo nos hace mentir inventando historias fantásticas sobre nuestro debut.


Los más párvulos e inocentes, los que creemos en el amor, los que somos sentimentalones, esperamos que ese día no sea solo un acto mercantil, sino que esté atado a un vínculo de afecto. Nosotros los que esperamos ese momento para debutar con quien amábamos, y por ese acto de amor, más allá de los clichés de respeto y caballerosidad, nos lo guardábamos para nosotros y no teníamos que ir pregonando a medio mundo que es lo que habíamos hecho… Bueno, después ya con los años, lo podemos publicar en un blog.

13 comments:

  1. Mis respetos con tu manera de pensar y es que es mas difícil encontrar un hombre que a esa edad piense de esa manera.
    Ya te imaginaras que para estos años, la historia es otra.

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  2. No puedo con la del limoncito!!! jajajajajajaja... de temer esas chapas que les pusieron a tus amigos! jajajajaja

    Bueno, qué lindo ver que algunos hombres piensan como tú :)
    Como dice Cafeinomana, ya no hay de esos... si es que alguna vez existieron jejejeje

    Un beso!

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  3. Ay Marcelín! Qué risa el doctor, bien monse ah! Jajaja, qué tales apodos :0)

    Qué bueno que nunca te dejaste llevar por las aventuras de tus amigos, que quien sabe si más de uno se inventó su historia, esos avezados muchas veces se las dan de mucho y no hacen más que repetir lo que les contaron a ellos. Pero de todos modos que feito y además, que peligroso hacer cositas con gente extraña.

    Beso!

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  4. En primer lugar, hacer un paréntesis para halagar tu prosa, lleno de adjetivos y líneas nuevas que siempre me las guardo cuando aparezca la ocasión.

    Y respecto al post jajaja he sonreído en varios párrafos. El limoncito es algo nuevo que aprendí! XD Para mí los hombres se dividen en tres: los sexuales, los sentimentales y una combinación cerca a la equitativa de las dos. Creo que hay más del primer grupo, pero dentro de mi entorno de amigos más cercanos, creo que son más los sentimentales.

    Un abrazo Marcelo, muy animado tu post. Me pregunto si los hombres serán tan abiertos como para hablar del tema frente a las mujeres jaja.

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  5. Acabo de darme cuenta que tu nick es Marcelo Gasan, pero en el titulo de tu blog dice: "de Eduardo Rodriguez" jajaja

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  6. Buenísimas las chapas. Pucha, felizmente ya estamos en otros tiempos y el debut no acarrea necesariamente la transacción monetaria, sino una pareja más o menos estable :)

    Paty se pregunta si los hombres somos tan abiertos para hablar del tema... creo que las mujeres lo serían menos aún frente a nosotros.

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  7. Estimada Cafeinómana: Welcome! a los años... creo que en estos tiempos como que las cosas se han flexibilizado un poco. antes generalmente se debutaba en un lupanar, ahora creo que ya no es tanto así... o si?

    Marité: Aún existimos los sentimentalones, así la vida nos golpee una y otra vez jejeje.

    Lenya: si pues como que no será lo mismo hacer "cositas" con gente extraña que con la persona que amas. Supongo que en un acto mercantil sólo estás limitado aciertas cosas.

    Paty: yo me pregunto si las mujeres serán tan abiertas para hablar del tema frente a los hombres (me lo copié del comentario más abajo de Edch).

    Cafeinómana: casi te digo "Ecconoinómana" wajajaja. Si pues, tengo dos, uno es mi nombre y el otro es mi "seudónimo"... es que mi esposa (y yo soy chicheñó con mi esposa) me dijo "si vas a escribir tonterías, al menos cámbiate de nombre" wajajaja.

    Edch: Estimado Edch, comparto plenamente tu comentario respecto al comentario de Paty. Un abrazo.

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  8. Sé que uno es tu nombre y el otro tu nick, pero no se supone que deberías cambiarlo de tu titulo también?

    El ecco yo lo utilizo para lavar mis tazas de café, oye pisadín jajaja,

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  9. Siempre digo que un verdadero caballero no hace gala de sus conquistas, jejeje
    Desde luego no cambio, el debut, con amor por otro de pago , vamos ni de coña lo hubiera hecho, a no ser que estuviese muy desesperado claro, jajaja
    un abrazo amigo

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  10. Respecto a tu pregunta Marcelo, creo que mi respuesta tiene muchas matices, y sería un poquito largo para ponerlo como comentario. Ya estoy pensando escribir una entrada al respecto.

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  11. Hola Marcelo. Buen post.

    Es cierto, a esa edad ya las hormonas comienzan a revolotearse y hasta los mismos papás coordinan con los tíos para "llevar al hijto al chongo para que debute". Eran otras épocas. Hoy hay más libertad y hasta libertinaje y los chibolos lo hacen desde temprano y por ello, muchas veces se generan embarazos no deseados.

    Coincido contigo, nada mejor que la cosa sea con sentimiento no un simple "trato comercial".

    Un fuerte abrazo.

    LUCHO

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  12. Como dice, la chica café cambia el banner y pon Marcelo.

    Si ese relato fuese de ahora, los chibolos van un un troca y ven puros travestis y en lugar de una vagina con lenguita ven un pene de un treitón.

    Buen comentario final.

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  13. Cafeinómana: creo que tienes razón, pero mi esposa no me ha dicho nada todavía. Esperaré su mandato.

    Orthos: como dices un caballero no hace gala de sus conquistas... las escribe en un blog?

    Paty: esperaré tu post sobre este tema. Anímate, quisiera ver el punto de vista desde una dama que tiene una forma peculiar de pensar.

    Lucho: shit!, no llevaría a mi hijo a algún prostíbulo.

    Maxwell: ya cambiaré el banner no se hagan paltas... jajajaja sigues con eso que hay puros travestis... jajaja no opino porque no conozco esos lugares.

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