Tuesday, July 03, 2012

La Entrevista Personal



Siempre he dicho que me gusta hacer las cosas con anticipación, planificar y controlar cada detalle. Pero a la vez, en contraparte, a veces suelo ser distraído o se me confunden las ideas cuando dos o tres proyectos se me juntan. Por poner algún ejemplo, en una ocasión, cuando estaba abrumado por el trabajo y los estudios, salí a una reunión en el colegio de mi hija y tuve que regresar a mitad de camino porque me percaté que tenía dos zapatillas distintas.


A veces creo que las cosas se me juntan porque tengo la necesidad inconsciente de querer hacer todo a la vez. Si hay alguna frase que me pinta de cuerpo entero es la que me dijo mi papá alguna vez “en todo te metes y nada terminas”. Por poner otro ejemplo, actualmente, practico con algunos amigos en un grupo de música, otro amigo me ha puesto en un proyecto para grabar canciones con un sujeto que se va a lanzar de solista, juego básquet algunos días de semana, los domingos hago ejercicios con la familia, escribo, estudio y trabajo, por solo mencionar algunas. Bien dicen “quien mucho abarca poco aprieta”, pero me gusta tanto las cosas que hago que me cuesta evitarlas.

Por eso creo que necesito serenarme un poco cuando las actividades se me acumulan para evitar hacer papelones o meterme en problemas.

Escribo todo esto a raíz de lo que me pasó hace unos días atrás. Se me había recargado el trabajo, tenía bajo mi responsabilidad la elaboración del presupuesto, el plan operativo, una auditoría a un procedimiento y por si fuera poco, la postulación a otro puesto de trabajo me tenía con la mente puesta en otro lado. No me estaba concentrando en lo que estaba haciendo.

El día jueves recibí una llamada de esta reconocida empresa a la que estaba postulando, había pasado a la etapa de la entrevista. De inmediato, me puse a revisar su página web, su visión, misión, valores, historia, principales proveedores, actividades, servicios y empecé a repasar algunos conceptos que me servirían para impresionar al entrevistador.

La noche anterior casi no dormí y me despertaba constantemente pensando en la entrevista y me acordaba de cosas que debía haber repasado. Nuevamente me ganaba el sueño y dormía otra vez, hasta despertar, pero esta vez, pensando en la auditoría que tenía pendiente y que para colmo de males se iba a realizar prácticamente una hora después de mi entrevista pactada, lo que haría que luego de la reunión en la nueva empresa, tenga que salir literalmente disparado a mi actual trabajo y llegar a tiempo y no me desembarquen del proceso de certificación al que se sometería mi proceso. Así me pasé la noche soñando y despertando alternativamente entre el nuevo trabajo y mis pendientes actuales.

Al día siguiente, desperté temprano, un poco ojeroso por las pocas horas de sueño, me di el baño respectivo, me enfundé en mi mejor terno, mi camisa nueva y mi corbata más cara, que por supuesto me la regalaron. Salí con anticipación y me dirigí a la dirección pactada.

Llegué temprano, como siempre, saludé con una sonrisa a la guapa recepcionista, me anuncié y me pasaron a espera a una sala donde había dos sujetos más sentados y mejor vestidos que yo. Definitivamente eran mi competencia. Mientras tanto, me empezaron a llamar de mi actual trabajo preguntándome “ene” cosas sobre la documentación necesaria para la auditoría, que el presupuesto, los planes operativos, y lo único que consiguieron era ponerme más nervioso previo a la entrevista.

Luego de tomarme varios vasos del dispensador de agua que estaba en la sala de espera, me dieron ganas de ir a evacuar la vejiga. Pregunté a la bella recepcionista, por los servicios higiénicos y me indicó el baño de hombres instalado al fondo de un pasillo. Agobiado por las cosas pendientes de mi actual ocupación caminé pensando en mil cosas, literalmente con la cabeza volada, mirando el celular y buscando en la bandeja de entrada los trabajos pendientes, las consultas, observaciones y tantas cosas más que tenía que resolver a la brevedad, más aún si agarraba esta nueva “chamba”, tendría que dejar todo en orden antes de partir. Me dirigí al baño manipulando una y otra vez el celular, esperando encontrar un correo nuevo con una noticia alentadora. Me cercioré que era el baño de varones, entré y las luces del baño empezaron a encenderse automáticamente al detectar mi entrada. Caminé en “piloto automático” hasta uno de los cubículos privados, me bajé el cierre y empecé a orinar como camión bombero por todo el nerviosismo acumulado que me tenía atrapado. Las luces de los últimos fluorescentes aún parpadeaban para encenderse. Mientras iba evacuando la vejiga seguía leyendo mi celular concentrado en toda la lista de correos que había recibido. Cuando terminé de miccionar, me percaté que las piernas de mi pantalón estaban mojadas. Previa sacudida y guardada, desesperado me toqué las piernas y efectivamente, el frío de la humedad me confirmó la noticia, miré alrededor buscando una explicación y recién me percaté que el inodoro estaba con la tapa abajo. Había orinado sobre la tapa del baño y me había salpicado todo el pantalón.

Me encerré en el cubículo desconcertado, como un niño asustado que se había hecho la “pichi” en los pantalones. De alguna manera para paliar mi tremendo error, intenté secar semejante charco con el papel higiénico y el papel toalla que había sacado del baño. No me pareció justo dejar las cosas así al personal de limpieza. Abrí despacio el cubículo y asomé por una rendija, buscando algún jabón que me alivie de este embarazoso error. En esos instantes se abre la puerta del baño.

Escabullido en el privado de esta prestigiosa empresa a la cual aún no pertenecía, me encerré nuevamente y para que no vean mis pies me subí sobre la taza. Me quedé de cuclillas en silencio tratando de secarme con el poco papel higiénico que quedaba y esperando que se vayan estos sujetos.

Por su forma de conversar, definitivamente eran trabajadores de la empresa.

- Oye Julio, donde vas a almorzar ahora-

- Acá a la vuelta donde la tía veneno-

- Esa tía me parece medio resina, mejor vamos a la siguiente cuadra donde el tío poison-

- Nooo el tío poison me parece más cochinón-

- Oe, manya! Se está saliendo agua de ese cubículo-

Cuando escuché esas palabras sentí un hormigueo de preocupación. Me quedé paralizado conteniendo la respiración. Un hilillo de “agüita amarilla” se escurría por debajo del cubículo.

Sentí que movieron la puerta

- Mierda, seguro se ha roto algo del baño, hay que llamar a “Servicios Generales”-

Cuando sentí que abandonaron el baño, me bajé de la taza, abrí el cubículo y salí de puntillas. Abandoné el baño y afuera simulé caminar despreocupado, cuando una voz sensual me interrumpió.

- Señor Gasán? Marcelo Gasán?, por favor pase adelante-

Sonreí nervioso, asenté con la cabeza y me hizo pasar a otro ambiente. Entré con los pantalones mojados a una sala muy elegante, alfombrada, aire acondicionado, con plantas ornamentales. Atrás una mampara de vidrio traslucía el verdor de un jardín muy bien cuidado. Una mesa al fondo del salón habían tres señores muy bien vestidos, bien peinados, de avanzada edad, con una carpeta idéntica en las manos. Silencio absoluto, sólo el chirriar de mis zapatos con agua dentro se escuchó y mientras me desplazaba iba dejando una línea de gotas que marcaban mi trayecto.

Me invitaron a tomar asiento. Y empezaron a preguntarme sobre mi experiencia laboral, mis estudios, pero mi cabeza estaba más pensando en ocultar la humedad del pantalón.

Está demás decir que hice una pésima entrevista. Salí desairado. Al llegar a la puerta, la recepcionista, muy amable ella, me indicó que tenía que esperar porque aún faltaba una entrevista adicional con la psicóloga. Me senté en una de los muebles y a la distancia veía a la recepcionista olfatear como un sabueso. Movía la nariz levantándola y girando suavemente la cabeza de un lado a otro. Como un culpable, como un asesino nervioso frente al polígrafo supuse que era yo. Decidí tomar acción, me levanté y simulé caminar por uno de los pasillos. Divisé una sala vacía con un ventilador de torre en el piso. Me escabullí e ingresé. Prendí el ventilador y me empecé a menear frente al aparato para secarme. El problema es que no me percaté que había un triturador de papeles al lado y al inclinarme para obtener un mejor secado, mi saco ingresó a la boca del triturador. De inmediato me empezó a jalar haciendo ese ruido como de un motor en neutro. Desesperado apreté el botón y apagué la máquina. Jalé mi sacó que quedó a la mitad hecho tiras. Ahora si parecía un mendigo y encima orinado como un borracho.

Por si fuera poco, se acercó un grupo de personas e intentaron abrir. Estaba con llave. “traigan la llave de la sala 4” escuché decir. Exasperado y atolondrado caminé hasta al fondo donde había otra puerta. Pensando que era un armario para escabullirme la abrí y me metí de inmediato, pero aparecí en la sala donde me habían hecho la entrevista. Los tres señores, bien vestidos y peinados voltearon a verme y yo con el saco hecho harapos y los pantalones mojados.

14 comments:

  1. Creo que eso que te pasa en los baños es lo peor!!! jajaja Esas anécdotas de baños y cosas que pasan por distraído son las mejores!!! Yo siempre me meto al baño de hombres y me doy cuenta cuando sale uno de una cabina o cuando estoy en el espejo y entra uno por la puerta! Qué espanto!!!

    Me imagino tu cara cuando entraste y te encontraste con los entrevistadores, qué habrán pensado??? Este loco??? jajaja Si no te dieron el trabajo qué tontos... ellos se perdieron a un grande ;)

    Me siento tan identificada con lo que dices que querer hacer mucho y no lograrlo... me siento exactamente igual y me deprime un poco aunque no lo creas.

    Un besito!!!

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  2. Hola Marité. como siempre la primera. Voy a premiar a los que comentan primero.
    Viste el saco? esa foto es real. No es sacada de internet.
    Bueno, como dices uno por distraído se mete en problemas. Eso de meterme en el baño equivocado ya me ha pasado así que siempre me cercioro que sea el de varones. Creo que encontrar una chica en el baño de varones, lo primero que se piensa es que se ha equivocado, pero si encuentras un varón en el baño de mujeres; al toque todos piensan que es un depravado o algún enfermito.
    Bueno, demás está decir que nunca me llamaron de la chamba jajajaja. Un abrazote.

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  3. Es real?????????????????????
    ME MUERO!!! jajajajajaja

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  4. Ammmmm Edu! esta vez no me reí! neta que NO... me caen mal esas cosas que pasan cuando uno intenta hacer todo bien! yo también soy RE distraida... en mis citas... a veces sacudo mucho el azucarero y se me cae el azucar por toda la mesa!!!.... // neta es tu saco? OMG jajajaja eso si me dio risa! Saludos Edu, ya estaré posteando, sobre el tema que me preguntaste de que mi blog no carga... ni idea porque... yo lo veo sin problemas!... Saludos!...<3

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  5. Fatal, fatal. Un día para el olvido.
    Creo que ya estaba predestiando, desde la madrugada que no podias dormir, tambien porque tu cel estaba prendido (aunque cualquiera lo apaga para una entrevista), el baño...(aguanta la entrevista era por la mañana (nunca es por la noche) por qué prendiste las luces si se ve??? a esa hora NO está oscuro.

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  6. Marité: En efecto la foto es real.

    Mariela: sorry es lo que sucedió. Respecto a tu blog. En mi casa si puedo verlo bien, pero en el trabajo se cuelga la página al toque. Debe ser por algo que le has puesto. Pero no te preocupes, por este humilde lector no vas a cambiar tu blog.

    Maxwell: Las luces se encienden automáticamente. cuando tú entras al baño ya no hay interruptores, se prenden con un sensor de movimientos. Eso ya es común y lo tienen todas las instituciones.

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  7. Vaya, desgracia tras desgracia. Bueno, bien dicen que los errores se aprende, a dejar el celular a un lado mientras se micciona, compañero :P

    Saludos!

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  8. Regreso despues de tiempo a leer tu blog y me topo con este super roche por el que pasaste... aunque me dio un poquito de risa, tambien me dio penita... pobre !!!

    que estes bien, un abrazo.

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  9. ajjajaaj pero tu no tienes fin, jajaj la verdad es que te pasa cada cosa que es para escribir un libro jejeje.
    Bueno quiza los elegantes tengan en cuenta tu originalidad y pasen por alto los rotos y los mojados, jejeje no pierdas la esperanza.
    un abrazo amigo

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  10. Ay mi pobre Marcelín :(

    Tan pero tan distraído eres? Te llevas la corona mundial!

    En algo nos parecemos: Me encantan hacer muchas cosas, y como tú, me gusta la música, escribir (sobre todo) y pasar tiempo con la familia y mis amigos. A veces no sé cómo hago para que me alcance el tiempo.

    Pdta: Cada día te pareces más a Mr. Bean XD

    Un abrazo Marcelo!

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  11. Hola mi estimado Edu/Marcelo. Guau, eso te pasa por no levantar la tapa, que fea palta. Debes haber olido a pichi de gato, ja ja.

    Que pena que te pasara antes de la entrevista y que eso arruinara tus planes. Para la próxima, mira abajo, je je.

    Un fuerte abrazo.

    LUCHO

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  12. Aunque no se prendan igual estaba claro. y he comprobado que cuando esta de día no se prenden automaticamente

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  13. Marcelo!! eres de mi club, ja ... tambien (por estar en otro planeta) me pasan cosas maaas raras en los momentos mas inoportunos y frente a las personas menos indicadas jaja ... encima del stress de "quererimpresionar" en la nueva chamba, estar con los pantalones mojados poff y con piZ .. ufff, que momento. Creo que yo hubiera claudicado. :p
    Besos y saludos
    Fer

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  14. Juraría que yo comenté este post, qué raro, pero si lo leí porque ya aprendiste como enviarme las entradas al correo!

    No te puedes imaginar como me he reído Marcelín, es que hay algo que a ti no te pase??? Pobre saco, qué tal roche por Dios, pero es que encima el final fue demasiado!!!

    Y dime, clasificaste para la siguiente fase? Jajajaja, qué piña!

    Besooooooooo!!!!

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