Wednesday, April 18, 2012

El Lago De Los Cisnes (Parte I)




Soy un tipo apático, conservador, hasta aburrido diría. Si tomo riesgos éstos son controlados, medidos, estudiados previamente, a fin de evitar que algo me vaya a sorprender desprevenido, sin preparación, como se dice “con los pantalones abajo”. Por eso hasta hago mi plan de contingencia para mis viajes o para las actividades que me pueden generar ciertos riesgos.


Me gusta controlar actividades rutinarias para tomar la mejor elección. Por ejemplo he anotado en un cuaderno el tiempo que me toma regresar a casa por 2 o 3 rutas distintas. Anoto si están realizando obras, parchado de pistas u otros que afecten el normal tránsito. Anoto también las horas de mayor afluencia de autos, de personas, horarios de salida de empresas, institutos, universidades, conciertos que se vayan a realizar en el jockey club, partidos de fútbol en el monumental, etc. Le doy un valor y un peso a cada variable y con una ligera corrida decido qué camino tomar de regreso a casa.

Me gusta tener las cosas controladas. Por poner otro ejemplo cuando viajamos de paseo a Cusco, compré los pasajes y ubiqué el hotel con anticipación. Consulté con varias personas que antes habían viajado e hice mi rutina día por día sacando el máximo provecho al menor costo. Me informé bien sobre el vagón Peruano, horas de salida, llegada, costos y horarios de atención de la oficina. Comparé ventajas y desventajas de tomar un tour y cuanto me ahorraría si iba por mi cuenta. En el viaje yo manejaba los DNI de mi esposa, mi hija y mi madrecita querida. Yo hacía todos los pagos, presentaba los papeles, sacaba los boletos turísticos, manejaba el dinero, decidía qué movilidad tomar, qué vuelo, a qué hora debíamos levantarnos y a qué hora salir del hotel para llegar a tiempo, qué souvenirs comprar y para quién, qué comer y dónde. Así mi viaje me salió casi perfecto y al menor costo. Digo casi perfecto porque nos agarró un paro de agricultores que me hizo variar mi programa ligeramente y aplicar mi plan de contingencia de inmediato.

Así suelo ser. A veces trato de ser más espontáneo pero algo nuevamente me devuelve a la raya, a la línea y me mantiene caminando derechito como caballo con anteojeras. Aunque ha habido situaciones en que ciertas cosas se me escaparon de las manos por no haber previsto las cosas, no haber hecho una planificación previa y por tomar decisiones a último minuto.

Todo me lleva allá por el año 1998 cuando mi Janecita trabajaba en Huancavelica como profesora y yo en Lima como empleaducho de una conocida empresa. Cada fin de semana nos encontrábamos en el punto medio, en Huancayo. La incontrastable ciudad se había convertido en nuestra segunda morada, visitamos todos los sitios turísticos, los parques, hoteles, clubes, museos, mercados, ferias, espectáculos folklóricos, etc.

Todo estaba controlado, excepto aquel día de abril del 98. Por recomendación de los empleados del hotel decidimos ir al Centro recreacional Mayopampa, ubicado en Vinques al sur de Huancayo. Si bien la idea no me pareció buena al principio pues prefiero sitios con poca bulla y cierta tranquilidad, terminé por aceptar toda vez que por esas fechas, el frío intenso hacía que poco público asista a dicho local.

Tomamos un taxi que nos llevó hasta allí, luego nos recogería a puntualmente a las 4:00 p.m. para retornar a Huancayo (había calculado el tiempo de regreso, con un espacio de contingencia para llegar a ducharnos y emprender el viaje de retorno cada quien a su ciudad).

Llegamos y el centro recreacional era inmenso, tenía canchas de fulbito, voley, basket, piscinas, frontón, un restaurant inmenso y una laguna de tamaño considerable en su interior. Y en efecto había poca gente para tremendo lugar.

Así que sentados cerca de la laguna tomando un aperitivo, un sujeto se acercó y nos ofreció alquilarnos unos pedalones para dar una vuelta por la laguna. Como mencioné soy un tipo apático así que me rehusé en un primer instante, “déjenme aquí tomando mi traguito, disfrutando del viento, el aire puro y el sonido de la naturaleza”, pero Janecita que por el contrario es más arriesgada, más activa, me convenció de dar una vuelta romántica por la laguna.

Bajamos unos metros hasta un pequeño muelle, pero al ver esas embarcaciones, una vez más insistí en no subir. Esos pequeños pedalones tenían forma de cisne y estaban pintados de colores chillones y un macho que se respeta no puede ir paseándose en esos botecitos poco varoniles. Si tuviera forma de tiburón hubiera aceptado a la primera pero con forma de esa ave digna de una película de “Barbie” no me hacía sentir muy cómodo. Pero una vez más Janecita me convenció de subir y de tener un paseo romántico similar a los que se hacen en Venecia, salvando diferencias.

Una vez más convencido, tenía que asumir mi rol de macho protector. Yo que soy un viejo lobo de mar y me he recorrido a nado grandes distancias, me he trepado a botes y me he lanzado infinidad de veces desde el muelle de Pisco, esto sólo sería pan comido. De un salto, me subí a ese “bote-cisne” y como todo un caballero ayudé a Janecita a bajar lentamente. Pregunté por los chalecos salvavidas pero el sujeto éste que más que fijo era un marinero de río frustrado, me dijo que no era necesario y que la laguna sólo tenía un metro y medio de profundidad. Poco convencido de su respuesta y para no aguarle la diversión a Janecita que estaba entusiasmada de dar una vuelta con su galán, continué. Nos sentamos adelante y empezamos a pedalear lentamente hasta alejarnos de la orilla. Lógicamente que rápidamente cogí el timón del pedalón para dirigirlo correctamente por la ruta que me había indicado el guía. El timón valgan verdades no era más que una palanca similar a las que usan los autobuses escolares para abrir la puerta delantera.

Pedaleamos y pedaleamos hasta alejarnos considerablemente de la orilla y de la poca gente que estaba en el recreo y nos perdimos en el horizonte abrazados. Por un momento dejamos de pedalear y nos entregamos al suave vaivén de las aguas que nos llevó poco a poco hasta un lugar recóndito de la laguna, lejos de la vista de curiosos.

Después de prodigarnos caricias prohibidas decidimos volver, por lo que sugerí tomar mi camino imaginario que dibujé en el espacio con el dedo. Janecita terca insistió en girar por la derecha y regresar por la misma vía. Mientras pedaleábamos empezamos a disputarnos el control del timón, jaloneamos la palanca de un lado a otro. Particularmente no podía permitir que una dama le gane en fuerza a este muchachón varonil así que de un fuerte jalón logré arrancarlo de las manos de Janecita. Pero tanto fue mi afán de tener el control que me quedé literalmente con el timón en la mano. Este cisne mal adaptado se había empezado a desarmar por pedazos. Sin rumbo tratando de remar con las manos quedamos encallados en un cúmulo de plantas acuáticas. Ahí fue el acabose. Los pedales no daban para atrás ni para adelante y por si fuera poco sin timón... (CONTINUARÁ)

16 comments:

  1. upsssssss EDU como nos dejas así.... espero la segunda parte! :D...♥

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  2. jajaja ay no, yo que Janet, primero te daba con el timón en la cabeza, ya luego buscaba soluciones.


    PD. Después de salir del anonimato, como que ya leo los post de otra manera o creo que me esta afectando el café con pepsi que me acabo de zampar xD

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  3. Mariela: ya viene la segunda parte, sino que salió muy largo, después se aburren de leer.

    Cafeinómana: jajaja con el timón en la cabeza. Eso dices de boca para afuera pero segurito que con el verde eres un soldado raso… café con pepsi? A quien se le ocurre tomar eso?.... wajajaja saliste del anonimato a la fuerza wajajaajaja.

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  4. Lo del anonimato lo decia por ti monce.

    El cafe con pepsi tiene harta cafeina :S, lo tomaba en la universidad para no dormir.

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  5. Aysh!!! Pero qué más pasó!!!!!

    Janecita se aguantó xq yo en su lugar te tiraba al agua x pesado y x romper el timón.

    Y qué pasó luegooo!!! El taxi de las 4??????? Como se fueron??? Durmieron ahí???

    Beso!

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  6. Hola Eduardo. Todo iba bien hasta que te salio el "macho que se respeta", ja ja. Pobre Janecita, cualquiera te tira al mar y con un yunque en el cuello.

    Nos has dejado en intriga. Cuenta qué pasó.

    Un abrazo.

    LUCHO

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  7. Cafeinómana: Yo nunca he estado en el anonimato. Tú si. Bueno espero que cambie la percepción para bien. Lo bueno de la lectura es cada quien imagina lo que lee. Yo te imaginaba con la cantante Rossana no sé porqué.

    Marité: Por qué yo soy el pesado? todos me han dicho que me lanzaban a la laguna si yo no tenía la culpa de nada?... se están agrupando las mujeres en mi contra wajajaja.

    Lucho: esperaba tu apoyo como macho que se respeta, pero bueno ya sabrán la segunda parte.

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  8. Jaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!! Ay Marcelín! Querías chaleco salvavidas para subirte a los pedalones!!! Jajaja, te pasas!

    Oye me has hecho recordar a mi esposo con eso de controlarlo todo, ay que chinche! Y qué antipático, cómo vas a romper el cisne pues!!! Y encima! Cómo me dejas con la intriga???!!!

    Besoooo!!!

    Pd. Qué sorpresa que escribieras tan pronto, siempre entró a ver los blogs por si han publicado, pero no pensé que hubieras posteado tan pronto. Tú crees que podrías ponerme en tu lista de notificaciones, para que me llegue un aviso a mi correo cuando escribas en tu blog?

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  9. Eduardo creo que a ti no mas te pasan todas estas cosas, ya te imagino saltando al agua y empujando el bote hasta la orilla (ojo...y todo por no dejar que ella lleve el timon...tu culpa)

    Eso de ser apatico, conservador y aburrido: no parece, al menos por las cosas que escribes, menos mal que como dices Janecita es mas arriesgada y activa asi se complementan

    Un Abrazo !!

    Saludos

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  10. LOL! Las cosas que te suceden amigo xD Y aún falta saber cómo terminó todo :D

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  11. Lenya: ahí ando corrigiendo los borradores que tengo. Creo que soy un desordenado, escribo cuando quiero, cuando puedo, publico cuando se me ocurre... quisiera tener la constancia de Vargas Llosa... salvando las abismales diferencias claro está. Voy a ver como se hace eso de la notificación.

    Vanessa: más o menos por ahí va la segunda parte... pero no sé porqué todos insisten en que el timón se rompió por mi culap, si fue por cula de Janecita, al girar a la izquierda se metió por ese cúmulo de plantas acuáticas.... y bueno la verdad si soy aburrido y bastante.

    Edch: la otra semana la segunda parte, estoy terminando mi descargo porque todo el mundo me ha acusado de culpable.

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  12. jejee me imgaino que te va a tocar pasar la noche al raso en el bote hasta que lleguen a rescatarte, jajaja vendre a por la segunda parte.
    un abrazo

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  13. A la que tal anecdota, com es posible que se queden en medio del lago. Jaja eso te pasa por terco. Pobre Janet.
    Seguro en la II parte te metes al lago desnudo.

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  14. ...y ahora en qué te habrás metido?
    Tendremos que esperar la segunda parte.

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  15. A los virgo no les gusta correr riesgos, lo planifican todo... averigüe mucho acerca de los virgo porque el chico que me gusta es virgo.

    Espero la segunda parte!

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  16. Orthos: ya está la segunda parte. Me paso por tu blog uno de estos días. El problema es que en esta máquina han restringido el youtube.

    Maxwell: Uno más que me acusa de terco.

    Oscar: Como siempre ando emtido en problemas sin querer queriendo.

    Paty: En efecto has hecho una buena investigación, los virgo somos así... pero creo que tenemos otras cualidades marcadas. Un abrazo.

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