Thursday, March 08, 2012

¡Temblor!




Si de manías se trata, debo confesar dos: la primera, duermo desnudo, “calato”, “calatayud”, “coluncho coluncho”, como mi madrecita querida me trajo al mundo y, la segunda, duermo con los audífonos puestos escuchando música a todo volumen.

Siempre he defendido la causa que uno debe ser libre, uno no puede ir atándose y poniéndose cadenas sobre el cuerpo todo el tiempo, así sean éstas de algodón. Si bien de día no podemos salir mostrando las carnes a cuanto transeúnte se nos cruce por el camino, al menos la noche, la oscuridad y la privacidad de nuestra habitación nos dan las condiciones para liberarnos, para dejar las ataduras, para sacarnos los elásticos y tiras que nos aprietan por unas pocas horas y dejar respirar todo nuestro cuerpo, nuestros poros, extremidades, tronco, tronquito o lo que fuere.

Por favor no me califiquen de degenerado, de ignominioso, de exhibicionista, pero considero que es muy bueno para nuestra salud estar libres, sin ataduras, emancipados y listos para la acción, en caso se requiera. El dormir, que lo ubico como el segundo placer más grande que nos da la vida, debe ejercerse en total libertad.

Además un varón reconocido por sus cuatro lados, no puede ir vistiendo pijamitas cursis, con rayitas verticales, con estampados de gatitos, con gorros con un pompón en la punta y mucho menos usar pantuflas de felpa con la cara de piolín en la punta, que es el más gay de los canarios conocidos. No, no, no, eso no es digno de un semental, de un verraco, de un garañón.

La segunda manía que tengo para conciliar el sueño es escuchar música. Creo que no podría dormir sin una buena dosis de notas musicales en el cerebro. Aunque para escuchar en las noches debo sortear dos obstáculos, primero no puedo poner algún CD a volumen alto porque Janecita de un cachetadón me hace apagarlo y segundo, tampoco puedo ponerme los audífonos tan rápidamente, primero tengo que esperar que Janecita me cuente todo lo que quiera decirme y solo si ella concilia el sueño, ya yo, subrepticiamente jalo mi MP3, mis audífonos y me los enfundo en los oídos para escuchar alguna musiquita que me lleve al cielo, me haga alucinar y pueda dormir tranquilito como un bebé toda la noche.

Hace unos meses atrás, como cada noche me desarropé y llevé todo a la cesta de ropa sucia. Me acomodé nuevamente en camita y aprovechando que Janecita dormía plácidamente, me enfundé los audífonos y puse “shuffle” para que suene cualquier canción que se le ocurra a ese aparatejo.

A la cuarta parte del “set list” ya estaba roncando como camión petrolero, en los brazos de Morfeo, cuando un sobresalto de Janecita en la cama, me hizo despertar. El ruido de la música estridente en mis oídos no me había permitido percatarme del zumbido que antecede a un movimiento telúrico.

- “Temblor!” - gritó Janecita.

Se levantó ágilmente de la cama y como buena madre sacó al bebé de la cuna y salió rápido. No me tuve que preocupar de mi hija Lucía que pareciera que hubiera nacido con un sismógrafo instalado. Al menor movimiento, ella ya había salido disparada en pijamas del departamento, había bajado las escaleras como alma que lleva el diablo y se había refugiado entre las piedras del parque, junto a los caracoles. Yo que de un jalón me había sacado los audífonos, sólo me quedó preocuparme por mi integridad.
Si algo caracteriza a un macho que se respeta, es que debe mantener la calma en todo momento y pensar y actuar con lucidez. No es de varones salir corriendo y mucho menos ir gritando como una loca desesperada. Toda la buena reputación ganada en una vida entera de macho dominante, de semental, se puede ir al tacho por una reacción, digamos, poco viril.

Así que, siguiendo el manual del macho reconocido, rápidamente, cogí mis llaves, mi billetera, jalé la llave del auto, el control de la cochera, pensando que un movimiento telúrico mayor me obligaría a desplazarme a algún hospital o a alguna otra zona con mayor protección. Mientras actuaba rápidamente, el suelo aún temblaba y ese sonido como rocas deslizándose empezó a quebrantar mi calma y aplomo que había mantenido hasta ese momento. Cuando salía corriendo por la sala, sentía que algo iba moviéndose de un lado a otro, me golpeaba el bajo vientre, las piernas. Miré hacia abajo y me di cuenta que estaba desnudo, calato. Regresé rápidamente a mi habitación con todas las llaves y billetera en la mano. Esta vez, si, la desesperación estaba apoderándose de mi, la tierra no dejaba de temblar. Nervioso abrí un cajón y encontré mi pantalón jean Levi’s, clásico, dobladito. No había tiempo para buscar ropa interior, algún bóxer o algún calzoncillo atigrado. No me quedó más remedio que jalarlo y empezar a ponérmelo. Como era un jean de los clásicos, me empecé a complicar vestirlo rápidamente. Saltando en un pié me puse una de las piernas y luego ya casi cayéndome me puse la otra. Y la tierra que seguía temblando y escucho todavía que de abajo gritaban ¡terremoto bajen todos!, “mierda!” Pensé “se cae el edificio”. Ahora si ya estaba al borde de gritar como una niña en pánico.

Cuando ya estaba a punto de terminar de calzarme el pantalón, subí el cierre bruscamente y por la premura del tiempo, el movimiento que se hacía más intenso y como no tenía ropa interior, me agarré con el engranaje del cierre, el colgajo. “Ayyyyyyyyyyyyy” dí un alarido quejumbroso, un grito largo y tendido que corrió con un eco lastimero, desgarrador, plañidero, por los tragaluces del edificio. Los dientes del cierre habían mordido “mi tesorito” y no podía sacarlo. Doblado, de puntillas, levantando el poto para atenuar el dolor, empecé a bajar lentamente el cierre. Un par de lagrimillas se me escurrió sin intención, hasta que los dientes de esa fatídica cremallera empezaron a ceder y soltar a mi “mejor amigo”. Luego, presa del dolor caí doblado sobre la cama con las manos sobre la zona herida, como quien se cubre uno para un “tiro libre”, tratando de mitigar de alguna forma el dolor intenso.
¡Que temblor ni que ocho cuartos! Temblaba más por el dolor, como perro recién salido del agua, que por los tambaleos de la tierra.

Acabado el sismo, a los minutos, luego de comentar con las vecinas lo fuerte que había sido el movimiento, regresó Janecita del pasillo del edificio y me encontró doblado sobre la cama.

- “mira ve!”-, me dijo – “Yo preocupada por los niños y tú bien durmiendo”-

15 comments:

  1. NO PUEDO CON LA RISAAAAAAAAAAAAAA!!!

    Maestra Janecita ah! jajajaja
    Pero te juro q SENTÍ tu dolor aun así yo no tenga pipilín... qué fuerteeeeeeee!!!

    Eso te pasa por dormir calato ves! jajaja y peor con música! No escuchas nada a tu alrededor!

    Un beso y como siempre EXCELENTE post!

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  2. jajaja me has hecho reirr, debe ser un dolor horribleeee, pobre!

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  3. Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! No sé qué me ha dado más risa Marcelín!!! Me muero!!! Salado, jajaja, qué dolor! No me imagino lo que ha de doler, pero tiene que ser horrible, eso te pasa por hacerte el cool, lo primero es la ropita pe'!!! Yo felizmente no soy tan trauma con los temblores, porque yo opino igual que tú del pijama xD

    Pucha oye pero tu hija se sale así no más, en la noche, al parque??? Qué valiente!!!

    Me encantó la historia, mi querido macho que se respeta, jajaja.

    Besoooooooo!!!!!!!!

    PD: Morí con el tronquito, jajaja...

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  4. AJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA...oooouuuuch eso tuvo que doler, ajajajajaja.

    Ves, si durmieses en pijama tendrías una preocupación menos a la hora de salir corriendo, ajaja.

    Duermes desnudo, claro en el Perú ya se puede!!. Aqui donde vivo yo, si en esta epoca duermes desnudo, se te ponen los pezones como katanas, ajajajajajaja. Hace muuucho frio.

    En verano es otra historia, ajaja.

    Besos desde la roca que me cobija.

    Siempre me haces reir, ajajajajajaja.

    Mar (...la vendedora de humo)

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  5. aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaauuuuuuuuuuuuuuuuu!
    Espero nunca sentir ese dolor.
    Para la proxima duerme con calzoncillos aunque sea.

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  6. Intenté dormir cual Adán pero se me hace imposible, irremediablemente a media noche me despierto con frío y necesito taparme con cualquier cosa x_x

    Hace unas semanas me pasó una desgracia que bien pudo sucederte a ti y nadie se daba cuenta. Intentaré escribir un post sobre ella lo mejor posible para devolverte las risas.

    Saludos ;)

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  7. Hola mister, me has hecho arrastrar de la risa. Mismo Ben Stiller en "Loco Por Mary". Que fea vaina!! Compadre, mínimo un boxer para que no pases penurias.

    O sea, tal cual flojonazo, estabas jateando de lo más rico en el temblor. Que buena!! Para los temblores, debo decir que con los años he aprendido a controlarme y ser más tranquilo, pero de chibolo era un verdadero mariconazo y aprendiz de rosquete. Hablando de temblores, me hace recordar la anécdota que me contó mi vieja cuando era niña. En Chiclayo, estaban en Semana Santa y en eso, estaban en un teatro viendo la pasión de Jesús y era el momento en que Jesús había muerto y había silencio y recogimiento en el teatro. Y en eso, comienza un temblor algo fuertecito, y el que hacía de Jesús, en eso levanta la cabeza y abre los ojos y grita;: "¡Chucha, temblor!" ante el asombro de la gente. Y la base de la cruz se comenzaba a mover y en eso grita; "Me caigo, me caigo carajo" y cataplum, la cruz se cae hacia adelante y el pata cae de nariz ante las carcajadas de la gente que estaba en el público.

    Bueno, mister, buen post.

    Un abrazo.

    LUCHO

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  8. Jajaja no sé con qué me reí más, si con el post de Marcelo, o con el comentario de Lucho jaja

    Buenaza Edú, hasta ahora no me imagino cómo es que le duelen los huevitos que se quejan tanto, pero de hecho ya sé cuál será mi arma letal contra los ladrones. Fuá!

    Pdta: Dormir calato? jajaja tú sí que eres!

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  9. Marité: No sabes lo que es el dolor. Gracias por tus comentarios, tú siempre tan generosa.

    Biatch: pregunta a los hombres, no sabes como es el dolor.

    Lenya: mi hija sale corriendo, menos mal que vivimos en un cerrito super tranquilo, no pasa carros y el parque es como nuestro patio.

    Mar: que cosa es "katanas"... si has reído este blog ha cumplido su objetivo. Un abrazo hasta España.

    Maxwell... creo que lo primero que uno debe quitarse para dormir son los calzoncillos. Hay que dormir con ropa que no apriete.

    Lucho: como dice Paty siempre me haces reír con tus comentarios... jajajaja muy buena eso de la obra.

    Paty: no fue huevitos jejejeje... ojo dormir calato es lo máximo... igual que bañarte calato en el mar es otra experiencia!

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  10. wuajajajajjajaja En verdad pobreeeeeee diría que imagino el dolor, pero prefiero no imaginarlo ajajajaja .... Bien Janecita jajajajajaja...:D...♥

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  11. Auccccccccch carajo con solo leerte me dolio!

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  12. Mariela: gracias por leer, el dolor es insoportable.

    Cafeinómana: bienvenida nuevamente... te toca postear

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  13. Hasta aquí me duele... auch!

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  14. jajajajjaa a mi no me pasa eso desde primaria! que yo tengo mucho cuidado!

    Yo duermo en boxers, es mas comodo todo esta suelto y respirando! jajja

    y engo un buzo a la mano para situaciones como esas! jajajaja

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  15. Anonymous7:25 PM

    Que risaaaaa, bastante descripitiva tu experiencia

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