Wednesday, November 09, 2011

Choro Monse




Cuando arribé al trabajo el día lunes me había llegado un correo de Recursos Humanos. Me habían inscrito en un curso del Sistema de Calidad, donde iban a repasar la 9001, 14001 y 18001 y no sé cuantos “unos” más. Particularmente me considero un tipo medianamente inteligente pero no sé porque con las ISO’s me vuelvo un bruto, un obtuso, un zopenco. Debe ser porque no me gusta. Odio las cosas mecanizadas y peor aún si tengo que leer normas y aprender los numeritos de cada obligación y de cada registro.

Si bien no dije nada y me las aguanté como los machos pero por dentro estaba que quería explotar. Tantas cosas que tenía pendientes por hacer y me mandaban a este curso que odio. La verdad de tantas normas se me ha hecho un sancochado en la cabeza.

El día martes que era el bendito taller, me dirigí al hotel donde se iba a dictar las clases. Si hay algo bueno que tenía que sacar de esto es que no estaría en el trabajo y siempre hay buenos desayunos en los “breaks”. Asimismo, si los cursos me aburren me duermo de la manera más desvergonzada, cabeceo y hasta babeo en plena clase.

Era temprano y no había llegado nadie todavía “Buenos días señor, en que lo podemos ayudar” me dijo la recepcionista “Buenos días señorita, es por el curso del sistema de Calidad”, “Ah! Ok, por acá pase adelante, es en el piso 11”, “Gracias” le dije y le sonreí y me puse un poco nervioso porque la chica era preciosa y me pongo así cuando alguien me impacta a la primera.

Subí por el ascensor hasta el piso 11. No había nadie, así que elegí sentarme en la última fila, para así “pestañear” con confianza y nadie me esté incomodando.

Poco a poco empezaron a llegar todos los asistentes. Yo era el único de mi empresa y deduje que era porque habían notado que no había aprendido nada de los cursos anteriores. Así que me sentí como un lobo solitario. Mientras los demás formaban grupos yo estaba allí en la última carpeta haciendo dibujitos en un papel y comiéndome los caramelos que ponen como paliativos para que los alumnos no se duerman.

Arrancó el curso y a los diez minutos entró una persona tarde. Escuché el chirriar de la puerta abrirse “gente tardona irresponsable” pensé. Si hay algo que más odio es la impuntualidad. La persona que había llegado tarde, caminó unos pasos y sentí el golpe de una botella de agua sobre mi mesa, luego se sentó a mi lado.

Volteé a saludar a esta “tardona” sólo por cortesía, ella me miró y acto seguido me derretí como mantequilla en la sartén. Era una chica preciosísima con un lunar cerca de la boca. Juraría que de allí se inspiraron para componer “cielito lindo”. La belleza de sus ojos harían retroceder a cualquier mortal y su cabello largo sujetado con una peineta atrás me hizo poner inquieto. Yo que estaba refunfuñando entre dientes “gente tardona irresponsable” mis pensamientos la justificaron de inmediato “por el tráfico debe haber llegado tarde”. Además que importaba esa maldita tardanza si iba a llegar con tanta belleza encima. La justificaría así haya llegado a la hora de salida.
- hace rato que han empezado?- me preguntó bajito.
- noo, no, recién hemos empezado- le dije tartamudeando un poco
- Que han hecho?- respondió
- toma- le dije y le estiré mi separata llena de dibujitos infantiloides
- donde te han dado la separata?-
- toma es tuya, te la regalo- le dije mirándola a los ojos, tratando de ser amable
Ella sonrió.
- No te preocupes, acá me traen una-

Y la señorita asistente del curso se acercó y le entregó una separata y una lista de asistencia. Luego de revisar y buscar su nombre, me susurró “no estoy en la lista”, “debe haber una equivocación” le dije. Se puso de pie y se dirigió a hablar con la asistente del curso, no sin antes yo darle una miradita a sus espaldas, únicamente con fines estéticos.

Después de unos minutos volvió y me dijo que su empresa estaría arreglando su situación durante el día. Y yo que pensaba “aparte de ser bella es una chica entradora, que toma el toro por las astas, resuelve los problemas, como las que me gustan, yo que en vez de resolver problemas me meto en ellos, sería mi complemento perfecto, esa pieza exacta para hacer línea en mi tetris”. Escuchamos lo que restaba de las horas antes del primer “break”, como estábamos solos salimos juntos, tomamos unos jugos y unos sándwiches. En ese poco tiempo se interesó mucho en saber de mi. Le conté donde trabajaba y que me gustaba hacer, que hacía los fines de semana. De hecho que traté de impresionarla y le solté que me gustaba la música, que componía canciones, que me gustaba hacer deporte y hasta quedamos en que le pasaría un día la voz para ir a jugar frontón en el club que frecuento. Me pidió mi número, le dí el número de mi trabajo so pretexto, que más paro allí. Ella me dijo que había extraviado su celular y que me llamaría. Me dijo que trabajaba en una empresa, desconocida para mi, y que ocupaba el cargo de asistente del gerente. Practicaba deporte y de hecho que le creí, ese cuerpo no se hace así nomás. Se le veía muy preparada y entradora, definitivamente las relaciones públicas eran lo suyo.

En el “hall” había un piano, nos sentamos un rato y de la manera más infantiloide toqué lo único que sabía “London Bridge” con un dedo. Igual le gustó. Aún la tengo en mi memoria, sentados los dos en ese banquito del piano. Muy juntitos. Situación ideal para cantarle en el piano alguna baladita de Alejandro Sanz y caiga rendida de una vez en mis brazos, lástima que nunca aprendí a tocar piano.

En la siguiente hora nos pasamos como dos adolescentes escribiéndonos papelitos. “Que aburrido”, me escribió ella, en el mismo papel le respondí “odio las ISO’s… ya se me ISO un sancochado en la cabeza”. Ella sonrió. Escribió luego “Me caes muy bien, me gustas, almorzamos juntos?”. Cuando lo leí me estaba mirando y me sonrió de costadito. Temblé como perro Chihuahueño y debía responder algo inteligente sin ser muy mandado ni muy quedado “almorzamos de todas maneras, tú también me caes muy bien, si no fuera por ti ya me hubiera ido de este curso”. Me acobardé de escribirle de igual forma “tú también me gustas”. De inmediato me la imaginé en el ascensor los dos solos llevándola a alguno de los cuartos de ese lujoso hotel, besándola con lujuria con esa adrenalina que te da el temor de ser descubiertos, salir comiéndonos a besos, desesperados hasta la habitación. “Pasamos al break” dijo la expositora y me sacó de mis alucinaciones.

Salimos juntitos al almuerzo y nos dirigieron a un salón grande donde estaban las mesas dispuestas. Nos sentamos en una de ellas y nos sirvieron esos almuerzos feos dizque “gourmet”. Lo que a mi respecta me gusta la comida criolla no me vengan con nombrecitos raros y sírvanme mis frejoles con seco, mi mancha pecho, mis pallares con asado o mi lomo saltado. Pero para mi mala suerte había soufflé de no sé qué cosa y otros nombres rimbombantes pero más feos que comida para chancho.

Almorzábamos de los más felices. A mitad de su almuerzo me dijo. “un ratito, me he acordado que tengo que hacer una llamada urgente”. “Llama de aquí” le dije y le extendí mi celular. “no, no te preocupes” me dijo. “no de verdad, llama nomás”. “eres lindo” me dijo y puso su mano sobre la mía “pero no puedo aceptar. Espérame un minuto ya regreso” agregó y puso sus manos en sus labios, dio un beso y me lo estampó en la mejilla. Me dejó como el chavo del 8 cuando recibía un beso de Paty, la nueva vecinita. Me puso “sedita” con eso y de inmediato revisé si hoy estaba preparado y si había traído los calzoncillos adecuados para la ocasión. Ella salió por el pasillo, no sin antes, yo darle la segunda revisión de sus espaldas, únicamente con fines estéticos, insisto.

Pasó un minuto, luego cinco, luego diez y me empecé a preocupar. Yo que prácticamente había dejado de comer sólo por esperarla, mientras me imaginaba una vida a su lado, “una casa frente al parque y un pequeño de repente”. Su plato de comida aún estaba a medias. El arroz apenas revuelto con ese amasijo de champiñones que habían servido. Mi cabeza empezó a tejer mil explicaciones. Ya todos empezaron a terminar y a salir a darse una vueltita por los pasillos. Yo también hice lo mismo. La busqué con la mirada. Me caminé todos los pisos. Me asomé por los baños. Una que otra salía y se sorprendía verme espiando por el baño de mujeres. “Disculpa has visto a Sandra, debe estar dentro”. “no la conozco” me respondían. “tiene un lunar cerca de la boca”. “ya no hay nadie adentro”.

Pensé, tal vez alguna mala noticia?, algún imprevisto? Estaba mal del estómago?, estaba con la bicicleta acaso?, algún trabajo urgente?. El tiempo del “break” se venció. Regresé al piso 11 y mi mesa estaba vacía y “yo que quisiera mirarla en su pupitre porque si ella ya no vuelve mi salón será muy triste”, me senté atribulado, pesaroso, acongojado, preocupado.

A los minutos todo tendría una explicación, las carteras de las asistentes y la lap top de la expositora habían desaparecido. Para colmo sólo le habían dejado el cable colgando. Empezó el alboroto. Vinieron los de seguridad y todos empezaron a apuntarme como cómplice. Un poco más y estuvieron a punto de hacerme justicia popular, de lincharme y quemarme vivo atado a una de las columnas del hotel. Ya veía yo mi rostro en una de las portadas de “El Trome” o “El Chino”: “Queman vivo a raterillo monse”. Terminé en la comisaría dando mi declaración, gracias a Dios, no pasó a mayores.

Cuando llegué a casa, muy tarde ya, confundido, indignado, enfadado conmigo mismo, cayó de entre las hojas de mi separata un papel diminuto. Lo levanto y decía “si te hubiera conocido unos años atrás me hubiera casado contigo… lo siento” y firmaba Sandra.

19 comments:

  1. ¿Es esta una historia de la vida real??...si es así,le haces honor al nombre de tu blog..Realmente te gustan los problemas, tanto que hasta te buscan solitos :P.
    Tus cursos, me hicieron recordar a los seminarios que tomaba..pero mis sacadas de plan eran más tecnológicas..via SMS :).
    Ves lo que pasa cuando caes en aquellos bloqueos hormonales...el cerebro completito entra en caos y eres carne fresca para que "ojos lindos ...y brazos fuertes y musculosos" te hagan caer (..y no es que me haya pasado a mi..claro que no..).
    Pero míralo por el lado amable, en definitiva tu curso no fue nada aburrido :).
    Un abrazo y que sigan tus aventuras ;).

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  2. Anonymous9:10 AM

    Que buena historia, jajaja y eso que el tema de los ISO yo los odio y esoq eu aqui en la empresa tenemos el ISO 9000 y vamos el 14000, no se para que la verdad igual estamos hasta las webas en esta empresa.

    PD: Mi viejita prepara un manchapecho, para chuparte los 20 dedos jaja!


    Cafeinomana

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  3. Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, trataba de no reír disimuladamente, porque mi esposo es un metichón; y me sales con tu casa frente al parque y un pequeño de repente! Jajaja, pero no puede ser!!! Encima que te ilusionan para nada, casi te llevan preso!!! Eso solo te pasa a ti my friend!!!!

    Ah! Y tú que decías que mandado por el piquito a la primera y tú en one ya estabas pensando en tus calzoncillos! Pillín!!!

    Pobre Sandra, me da penita, qué habría sido si te hubiera conocido antes, no? :0(

    Me encantó el post!!! Morí de risa!!!

    Besitos!!!

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  4. Mi viejita, no es de Chincha pero siempre viaja (unas 5 o 5 veces al año) porque tiene familia por allá y le enseñaron.

    Ya! yo te aviso, un domingo familiar es buena ocasión, de paso que le presento a mi "amiblogger" que me ha amenazado hablar mal de mi en un post xD

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  5. Hola mi estimado Eduardo. Que buena historia.

    Francamente me sentí como si la tuviera al frente a la fémina con atributos bondadosos. Ya todo estaba friamente calculado y seguro que la llamaron para decirle "ya está hecho, aléjate de allí". Y a tí te dejó en el medio y encima todos te querían linchar por estar en el lugar y momento equivocado. Por algo suceden las cosas, y al menos, como bien indicas, al menos no te robaron nada a tí. Pero eso lo deja a uno con una espinaza adentro y de por vida.

    Un fuerte abrazo.

    LUCHO

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  6. ¡Qué manía la de las mujeres de dejar papelitos eh!

    Vaya, una historia realmente interesante, Eduardo, por momentos pensé que tendrías "tu final feliz", pero todo giró de una manera inesperada.

    A tener cuidado.

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  7. queeeeeeeeeeeeee!?!?!?!?!?
    Ella era la choriza????
    Y qué hace usted viendo ah!!! Vaya a ver a su esposa!

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  8. Cholo, yo opino igual que Marité, :P jajaja nada que ver hermano, aprovecha mientras puedas(ja!).

    Oye a la merfi, te pasa cada cosa, osea...todos tenemos anécdotas pero ya tu exageras de piña.

    Un abrazo Edu, y cierto, te tengo que comentar un tema, en estos días te escribo.

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  9. OH O.O que bonita anécdota he sentido eso varias veces, ella era la que robó y por eso se fue o se fue porq estaba casada y no queria nada contigo ¿?
    Creo que te va a llamar :)

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  10. Ay que buena! Llegue aqui de casualidad y me encuentro con tremenda historia! Volveré de hecho a pasar por aqui :D

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  11. Maxwell: De hecho ella era, en las cámaras salía.

    Anna: Bienvenida, estás invitada a revisar los posts anteriores. Un abrazo.

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  12. vaya historia la tuya, te hiciste ilusiones y te dieron clabazas, ejejje y encima te dice que se hubiera casado contigo, anda ya, jajaja
    un abrazo

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  13. jajaja muy buena historia, haya sido verdad o invento sigue siendo buena.

    He tenido algunas oportunidades parecidas a las que cuentas pero por ser un poco tímido no he tenido el resultado que hubiera querido. Creo que tendré que ser + lanza para ver que sucede... prometo intentarlo!

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  14. Hola,preciosas letras van desnudando lentamente la pura e integral belleza de este blog,si te va la palabra elegida, la poesía, te invito al mio,será un placer,es,
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen día, besos de nieve....

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  15. Siempre me voy a preguntar: ¿Y qué cosa no le ha pasado a Eduardo?

    Como siempre,luciste lo mejor de tu prosa: Ingeniosa, creativa, "de barrio" (ya tú sáe pá xD)

    Me voy a robar algunas frases, como lo de "la pieza que le faltaba a mi tetris"

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  16. Tampoco entiendo porqué Bellarte no te mencionó en sus premios. Has logrado mantenerme expectante durante todo el relato. Lástima del final.

    Muy bueno tu comentario acerca de Humberto, tengo entendido que don vito andolina hace lo propio.

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  17. A mi Don Vito me dijo lo mismo...ya se me hacía muy gaytorade... Saludos!

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  18. Esto da para un argumento de pelicula, ajajaja. Siempre te pasan estas cosas o con los años te has vuelto mas "normalito". Que conste que tu vida y milagros con las titis es una aventura, una contigo no se aburre, ajajaja.

    Un beso...
    PD...a mi me encanta el lomo salteado me sale de muerte!!

    Mar (... la vendedora de humo)

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  19. ¿De verdad te pasan todas estas cosas a tí?

    Muy buenos tus post's.

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