Thursday, October 20, 2011

A La Tercera Va La Vencida (Primera Parte)



Miluskita, no hay cielo que cubra lo que siento por ti y nada se parece a ti, busquemos la manera de vivir “no lo dejes morir”. Por eso ahora que estás frente a mi, ahora que estamos “face to face” y no hay más pretextos que valga voy a amarte y voy a dejar que me ames, porque no hay nada más grande que este amor por demás sincero y lleno de harta miel y melcocha.

Era 1990 y era aniversario de la ciudad de Chincha y como todos los años habían invitado a desfilar a algunos colegios de las provincias vecinas. Miluska estudiaba en el colegio de mujeres y yo en el de varones. Recuerdo que me dijo “nos vemos en Chincha?”, y yo “En Chincha?... que hay en Chincha?” y ella me respondió “Que? No vas a ir a desfilar?, nosotros vamos a ir por su aniversario”, y yo que estaba perdido en la “luna de Paita” y no tenía la más mínima idea que era aniversario de Chincha y le dije “Ok, voy a ir no te preocupes”.

Al otro día al llegar al colegio, me enteré que el desfile iba a ser un viernes y que el colegio llevaría la escolta, la banda y dos batallones para que hagan gala de su marchar gallardo. Y los que no desfilarían asistirían normalmente al colegio a continuar con las clases de siempre.

Yo que siempre he sido un opositor de los desfiles. Yo que me había negado siempre a participar en esas descerebradas celebraciones, yo que siempre había dicho que no existe un razón para que un pobre niño esté tantas horas paradas para que pase desfilando como si el colegio fuera un recinto militar o una prisión de máxima seguridad. Yo que siempre propuse que para las fiestas patrias se hagan concursos de bailes folklóricos, de canto de música criolla, huaynitos, de quena, danza; ahora estaba desesperado por inscribirme en algún batallón para ir a desfilar a Chincha.

Después que Miluskita me dijera que iba a estar por esos terruños y que luego del desfile podríamos pasearnos por la ciudad de Chincha, corrí de inmediato donde el Auxiliar, porque así los llamábamos en esos tiempos, no existían tutores. Eran auxiliares y solían andar con un palo en la mano. Recuerdo que entré a OBE. “Auxiliar buenos días”, “buenos días alumno. Tú eres…”; “Eduardo, auxiliar, Eduardo Rodríguez”, “Ah ok, en que te puedo ayudar”. “Auxiliar, me quería inscribir para marchar este viernes con el colegio”, “Marchar?... mmm, a ver primero tus notas, cualquiera no puede ir a desfilar así porque sí… mmmm a ver” decía mientras con su dedo buscaba en un registro de hojas blancas llena de cuadritos pequeños. “Acá estas, Rodríguez Eduardo… ah, estás bien, tienes buenas notas, peroooo, peroooo, ya no hay cupos para desfilar, tenemos dos batallones, más la banda y la escolta, están llenos los ómnibus”; “Pero auxiliar, yo quiero desfilar”; “Pero tú desde cuando acá quieres desfilar, nunca te he visto en los desfiles”; “Si pues lo que pasa es que ahora quiero representar a mi colegio”, deslicé la mentira más absurda y ruin para ocultar que mi verdadero motivo era una fémina de sonrisa radiante y de piernas voluminosas. “Nada, lo siento, para la próxima te voy a anotar si quieres, desde ahorita” y agarró su lapicero y anotó en un block que tenía como carátula “Desfile, aniversario ciudad de Ica” y puso mi nombre como cabeza de lista.

Regresé derrotado al salón sin saber que hacer. Al salir de clases, pasé como siempre por el colegio de mujeres y me encontré con Miluskita con su mochila jean al hombro, llena de pins y de garabatos con tinta negra, donde había dibujado los nombres de los grupos que más le gustaban “Europe”, “Kiss” y “Bon Jovi”. Le dí el alcance, y la saludé a ella y sus amigas. Nos retrasamos un poquito. “Vas a ir?” me preguntó, “después del desfile nos vamos a pasear y tomarnos un vinito” me dijo y sonrió pícaramente. Temí decirle la verdad, que era un fiasco y que ni siquiera podría acompañarla y le mentí “sí” le dije, “no te preocupes, allí estaré”, agregué y parafraseando una de sus canciones favoritas le susurré con mi inglés masticado “I’ll be there for you, these five words I swear to you” y rocé su mano con la mía.

Avanzaban los días y yo no encontraba solución alguna a mi problema. Cuando llegó el viernes, me cambié impecablemente con mi uniforme y ya previamente le había mentido a mi madrecita santa que todo el colegio iba a desfilar a Chincha y que tenía que ir, que era obligatorio, bajo pena de un rojo en la libreta, sección conducta. Salí rápido y me fui al colegio más temprano de lo debido. Cuando llegué dos ómnibus estaban parados en la puerta. Un grupo de entusiastas muchachos ya estaba adentro y se habían agarrado los asientos posteriores para ir haciendo “chacota”. Llegué y me presenté. En la puerta del ómnibus estaba uno de los auxiliares. Apenas me vió me dijo “Apellidos y nombres”, “Rodríguez, Eduardo Rodríguez Auxiliar”; “a ver”. Buscaba con su dedo en una lista larga ordenada alfabéticamente, “nada, no estás”. Luego me miró de pies a cabeza. Me dió una “escaneada” minuciosa y me dijo “y su chompa alumno”. Miré a todos los que estaban detrás y todos vestían su chompa ploma oscura y su insignia del colegio en el pecho, mientras yo, solo vestía mi camisa blanquísima, que fácil hubiera pasado el desafío de la blancura. Tartamudeé, titubeé y solo se me ocurrió decirle “yo soy el del batallón que va con camisa”. “No hay batallón con camisas, todos van iguales, además no estás en la lista, así que pasa a clases nomás”. Me di media vuelta con la moral en el piso. De una ventana me gritó uno de mis amigos “Oe Mum-ra, que pasó?, porque te han shoteado?”. Sonreí y le dije “Me olvidé de la chompa”. “Más cojudo no puedes ser, anda trae tu chompa de tu casa, apúrate”. Simulé que no me importaba. Hice un gesto con la mano y le dije “Me voy a clases mejor”.

Pero el amor podía más. Peor aún que ese día iría infinidad de lobos que estarían atrás de mi chica. Odiaba a sus amigos que siempre estaban dándole vuelta y esperar mi menor descuido para lanzarse como hienas por su presa, “porque el cariño es como una flor que no se puede descuidar”. Hice la finta que regresaba al colegio y me fui caminando por una de las callecitas contiguas. Caminé casi sin rumbo con la mirada perdida y llegué hasta el mercado. Un viejo con una camisa cochina llamaba a voz en cuello “Chincha, Chincha, vamos pa Chincha familia”. Se me iluminaron los ojos. Me envalentoné y me subí a esas combis sucias y me fui. Me fui sin conocer y sin tener la más mínima idea donde iba a ser la concentración. Llegué después de 40 minutos y encontré infinidad de alumnos, miembros de las fuerzas armadas, bomberos e institutos, cerca de la plaza de armas, todos correctamente uniformados, concentrándose para lo que iba a ser el desfile. Me fui al mercadillo y busqué una chompa ploma oscura. Compré la primera que encontré y no me percaté que era ligeramente, por no decir, notablemente más clara que la chompa oficial del colegio. Me la puse y regresé donde estaban los alumnos. Cuando pasé por la concentración de marchantes, busqué con la mirada a Miluskita. Ya estaba allí, preciosa ella con su uniforme plomo, su falda corta y su cordón de policía escolar rojo con blanco trenzado sobre su hombro izquierdo. Cuando la vi, otro escolar con un uniforme verde oscuro, fijo del colegio particular, le estaba hablando, diría yo por sus gestos, tratando de cortejarla. Cuando me vio Miluskita, me sonrió y el sol, por arte de magia, apareció con fuerza en Chincha. Se olvidó de su interlocutor y se acercó a saludarme. “hola” me dijo con su sonrisa despreocupada “donde están ustedes” agregó. “estamos por allá” le mentí. No quise decirle que estaba allí solo, perdido, como un osezno expulsado de la manada, en esa ciudad desconocida sin nadie más que ella. El grito de su auxiliar hizo que me dejara “chau chau” me dijo, “nos encontramos al final” agregó y me guiñó el ojo.

Caminé y caminé buscando entre cientos de grupos alguna cara conocida, hasta que encontré a mis amigos. Como haciéndome el loco, ocultándome entre la multitud fui a parar a la cola de uno de los batallones “Oe mum-ra llegaste? En que ómnibus viniste?” me dijo uno de mis amigos “shhhh” le dije y me paré al final. Al avanzar las horas ya me había integrado al grupo, cuando al auxiliar se le ocurrió pasar lista. Cuando llegó a mi lado: “apellidos y nombres” dijo en tono militar, “Eduardo Rodríguez”, “mmm no estás” Me miró nuevamente de pies a cabeza “Tú no eras el que estaba en la mañana en el colegio?”, “yo?” dije de la manera más cínica, “noooo” agregué. “bueno, no estás”, “anóteme pues auxiliar, al final” dije en tono de súplica. Como habían faltado algunos, conseguí que me anotara en la lista de marchantes y así poder justificar mi ausencia en el día de clases...

(CONTINUARÁ)

12 comments:

  1. Bellarte: Siempre odié los desfiles. En el colegio me hacían desfilar a la fuerza y como en ese tiempo era un enano iba a la cola. Yo a mi hija no la obligo a que vaya. Y si el colegio me dice algo ayayay voy y les digo su vida.
    Recuerdo que en un desfile un amigo se orinó en el pantalón porque no lo dejaban salir del batallón.
    Eres la primera y la segunda en dejar comentarios, tienes premio doble... ya tú saaa......

    ReplyDelete
  2. "No hay cielo que cubra..." ¿cómo me gustaba esa canción?!..era una escolar super romanticonaza..fácil caia con esa XD... cuando lo leí casi me atoro con la chicha morada :P.
    Lo que hace el amor...te lleva a Chincha pagando tu pasaje!.
    ¿Pero cómo lo dejas allí??, espero la continuación de esta trilogía.
    Besos.

    ReplyDelete
  3. Hola Eduardo. Muy buena la historia.

    Me has hecho arrastrar de la risa con el viajecito que te mandaste. Lo que es capaz de hacer uno por amor. Un poco más y te compras la chompa del Chavo del Ocho, ja ja.

    A esperar la siguiente parte.

    Un abrazo.

    LUCHO

    ReplyDelete
  4. This comment has been removed by the author.

    ReplyDelete
  5. Vinito?... yo creo que lo que le hacia falta a Miluskita para caer era vodka xD

    ReplyDelete
  6. Solo espero que, despues de todooooooo lo que hiciste para llegar al desfile, al fin haya pasado algo bueno con Miluskita... Espero la continuacion...
    Saludos !!!

    ReplyDelete
  7. Seguramente no le comentaste todo lo que hiciste por ir a darle el encuentro. Cuando somos jóvenes siempre tratamos de ocultar nuestras debilidades cuando es justamente la manera en cómo las afrontamos lo que atrae a las chicas.

    Excelente post, me reí en la parte de "batallón de los que van con camisa" LOL.

    Saludos

    ReplyDelete
  8. Yo también odié los desfiles! (no le encontraba sentido, me parecían una inútil pérdida de tiempo) pero eso sí, si el chico que me gustaba-quería hubiera estado ahí dentro quién sabe hacía lo mismo que tú y daba mi bracito a torcer.

    Después ya descubrí el lado ‘artístico’ y tiene su gracia, para quien le gusta claro.

    Y todo lo que hacías por Miluskita…pobre! Estoy a la expectativa de la segunda parte.

    ReplyDelete
  9. PERO SIGUE!! (...esto ha sonado fatla, ajajaj no?, ajajaj) Caray me has dejado con toda la intriga. Tu si que sabes dejar con la miel en los labios...Ains espero ansiosa la continuación. Tu de niño eras un angel!!! ... mi pobre, ajaja.

    Besos desde un faro en mitad del mar.

    Mar (... la vendedora de humo)

    ReplyDelete
  10. Aaaayyyyy!!!!! Si ya después de esta no pasó nada, para tirarse del puente ah! Jajajaja, a ver si con el vinito pues! Pobre Miluskita, qué habrá pasado esta vez.

    Yo también detesto los desfiles, mi cole era de la FAP, obligados todos a marchar en fiestas patrias. Pero luego trabajé en el otro colegio de la FAP, al batallón de profes para fiestas patrias también. Encima con tacos, terminaba sin pies y hecha un pingüino por el frío! Puaj!

    Espero el próximo post! Me mata la intriga!!!

    Besitos!!!!

    ReplyDelete
  11. Yaaaaa Por favor quiero la otra parte!!!!
    Pero si a ti te pasa CADA COSA!!! No puedes darle un continuará!!! Qué más pasó pues Eduardo! Te sacaron por la chompa gallinazo? Un pelícano tiró sus desechos en tu cabeza? Qué pasó con Miluskta y el vinito!!!
    Amo tus historias!!!
    Besos!

    ReplyDelete
  12. Qué buena hermano. Espero que haya "acción" en la continuación jeje.

    ReplyDelete

LinkWithin

Revisa también estos posts: