Tuesday, September 13, 2011

Un Beso Inesperado




Era uno de esos días en que había amanecido “bajoneado”. Estaba nublado y no había salido el sol para nada. Era esos días en que tenía mucha pereza y el sueño me ganaba. No quería salir, sólo quería seguir durmiendo cansado y no despertar jamás, mismo Emmanuel. Pero como siempre, como cada sábado, antes de anochecer recibí la llamada de mi amigo Carlos, para tomar unos tragos en la noche. Terminó convenciéndome. Acepté acompañarlos a esas reuniones de fin de semana, las que no era necesario tener un motivo para compartir un trago con los amigos y amigas. Los de siempre.

Quizás uno de los motivos de mi estado de ánimo “bajoneado” tenía un nombre “Carolina”. Debo admitir que me gustaba y todo hacía indicar que yo también le gustaba, el problema es que también parecía que le gustaban los demás amigos del grupo y cuanto amigo nuevo se integrara a la mancha. Sentía que me hacía daño al no saber si realmente quería algo conmigo o no. Y no sé porque me hacía un mundo cavilando situaciones sobre si le gustaba, si me aceptaría, si sólo era una percepción mía, errónea o verdadera y luego construía una vida imaginaria con ella en un futuro, hasta que algo o alguien me despertaba.

En esos casos como me ha enseñado la vida, lo mejor es alejarse, quitarse, desaparecer por un buen tiempo y esperar que el tiempo haga su trabajo. Acá no funciona, eso que somos amigos. Que ya pasará, no no, no, nada de eso funciona. Mientras tengas cerca la persona que te gusta no vas a poder safarte de sus encantos. La lejanía es lo mejor. Y cuando tengas la seguridad, sólo cuando la tengas, podrás volver a frecuentarla.

Bueno, yo estaba en esa etapa, en querer alejarme en “dejar de frecuentar amigos en común”, pero “no me acostumbraba no”. Y había aceptado reunirnos una vez más incluida Carolina.

Carolina era lindísima, con una sonrisa permanente en los labios y unos ojos vivaces. De alguna manera había notado que literalmente babeaba por ella y parecía disfrutar verme ir de un extremo a otro en mis emociones y en mi estado de ánimo.

Ese día nos juntamos en casa de Rafael, con Carlos, Oscar. Llegaron otros patas más que la verdad no recuerdo su nombre y no me interesa tampoco recordarlos. Estaban también Karina, Kathy, Zoila y Carolina. Sonaba la música en el equipo. Cada canción que escuchaba lo relacionaba con Carolina. Tocaba en esos momentos “hurt so good” y algunas baladas metal dignas para cortarse las venas. Aunque fácil en ese momento hubiera atracado “sírvame otra copa cantinero” o el “Y hoy lamento haberla amado tanto, que me duele mi pobre corazón” del buen Iván Cruz, cuyos CD’s traen como “bonus track” un cuchillo incluido.

De vez en cuando alguien caleta deslizaba un temita de Guns And Roses y de inmediato más de uno empezaba a agitar la melena, sobretodo Rafael que llevaba el pelo más largo que todos, a tal punto que más de una vez lo confundieron en alguna discoteca sacándolo a bailar algún asistente fornido y macetón. La canción sonaba hasta que alguna de nuestras amigas decía “ya pusieron otra vez esa bulla” y sacaba el disco y ponía algún pop de moda.

Así que como andaba con el ánimo en los pisos me acurruqué en un mueble, un poco alejado del tumulto. Escuchando la música con un vaso de chela en la mano.

A los minutos se acercó Carolina.

- Que pasa contigo? Preguntó.

- Nada - le dije.

- Anda, que haces ahí, levántate, vamos a conversar con el grupo, a bailar… cuál es tu problema?-

Yo la miraba y me perdía literalmente en sus ojos, mientras le cantaba mentalmente “que mis problemas sabes que se llaman tú”, pero como siempre me acobardaba, me chupaba, me arrugaba, me cohibía su mirada fuerte.

Luego la llamó Zoila con un gesto.

Antes que se vaya le dije.

- Me voy a descansar arriba mejor-

- Dónde vas a estar me dijo-

- En el cuarto de Rafael- respondí con una lucecilla de esperanza

Y ella se marchó coqueta, ensayando algunos pasos en su caminar.

Pasé a su lado y le lancé la última mirada. Una mirada de súplica, de “estoy arriba esperándote, como te espero cada día de mi vida”.

Subí, me tiré a oscuras en la cama, mirando el techo oscuro, con la lejana esperanza que aparezca Carolina. Cuando empezaba a perderme en el reino de Morfeo, escuché la puerta abrirse. Un rayo de luz y una silueta apareció cerca de la puerta.

Simulé estar dormido. Se acercó lentamente y pude sentir los labios de Carolina rozar los míos y besarme tímidamente. Sus cabellos con olor a cigarro cayeron sobre mi cara. Luego salió de puntillas y cerró la puerta suavemente.

Me quedé pensando sin saber que hacer. Me quedé esperando, en vano, que volviera otra vez. Que aparezca, que se ilumine la habitación con su presencia, pero nunca llegó.

Cuando bajé ya no estaba Carolina. Se marchó. Desapareció. Y me quedé con esa espina clavada en el corazón.

Por esos devaneos de la vida nos fuimos alejando y nunca tuve la oportunidad de preguntarle por ese día. De hacerle acordar. No se si no tuve la oportunidad o me acobardé en los pocos días que posteriormente nos vimos. Nunca encontré la situación adecuada para hablarle de ese beso que me subió al cielo. Se me quedó como dicen algunos como “una asignatura pendiente”, como un “libro inconcluso”, “una espina clavada”.

Pero el tiempo, los años se encargan de arreglar todo. No hay mejor médico del corazón que el tiempo. Y nos volvimos a encontrar nuevamente, primero por el correo electrónico, mandándonos mensajes por el facebook y luego por teléfono, conversando.

Hasta un buen día que me llamó y me dijo para encontrarnos con Karina y Rafael, dos de los amigos que frecuentábamos en esa época. Yo acepté gustoso. Quería verlos después de tiempo y si tuviera la oportunidad, esta vez le preguntaría sin ninguna carga emocional, lo juro, por ese beso. Por el significado de aquella noche. Total tantos años habían pasado que estaba seguro que “no pasaba nada”.

Nos encontramos en el "News caffe" de San Isidro, me gustó verla después de tanto tiempo, aunque, confieso ahora ya no me gustó tanto físicamente, los años como a todos le habían pasado la factura. Luego llegaron Karina y Rafael y empezamos a conversar de las cosas que hacíamos y todo lo que pasamos juntos. Hasta que Rafael, soltó el tema de la fiesta de aquel día, que prácticamente se había convertido, sin querer, en la fiesta que había marcado la separación del grupo. Nos habíamos alejados por “ene” motivos. Rafael, luego de comentar las juergas y los litros de licor que consumimos ese día, incluyendo los que guardaba su padre en su habitación, dijo:

- Debo confesar Carolina, que tú me gustabas en aquella época-

- Jajaja,- rió Karina – eso todos sabían-

-Pero eso fue hace mucho tiempo- dijo Rafael con toda la naturalidad del caso. -Aunque ese día te robé un beso-

Y yo no sé porque sentí un poco de envidia, de arrepentimiento por no haber sido yo quien le haya robado ese beso a la dulce Carolina.

- A mi?- preguntó extrañada Carolina- habrás estado borracho, cuando?-

- El día de la fiesta pues, cuando estabas descansando en mi cama-

Y yo que empezaba a hilvanar lo que estaba escuchando y a ponerme incómodo.

- Estarías borracho Rafaelito, ese día nos fuimos con Karina temprano, yo nunca me eché a descansar en tu cama-

- Qué no eras tú?. Si a mi Carlos me dijo que habías subido al segundo piso-

- Habré subido un toque al baño del segundo piso, pero para nada me fui a descansar

- Entonces a quién carajo besé yo?- preguntó Rafael-

Y Carolina que me mira y vi en sus ojos, como quien ve todos sus recuerdos antes de morir, nuestra conversación de aquel día. Carolina, suelta una risa contenida y me señala.

- No, no me mires a mi, yo ese día estuve un toque y me fui casi tras de ti- la adelanté antes que dijera algo.

Y Carolina siguió acusándome que yo había estado en el lugar de los hechos ese día y yo por supuesto me negué tantas veces haya sido necesario.

Ese día al llegar a casa corrí al baño a lavarme la boca como diez veces y me hice cinco enjuagues de listerine, el azul, el más fuerte.

13 comments:

  1. Jaaaaaaaaaa!!!!!! Lo sabíaaaa!!!!! Sabía que era Rafael!!!! Habiéndote pasado a ti no podía ser de otra manera!!! Eres un éxito!!! Te juro, si escribieras un libro con tus anécdotas, te harías de oro!

    Me encantó como siempre, besitos!!!

    ReplyDelete
  2. Hola Eduardo. Que buena!! Ja Ja Ja! Dónde quedó el macho que se respeta?? Ja Ja Ja!! Que fea vaina. Pensar que muchos años jurabas y rejurabas que Carolina había sido. Eso te pasa por hacerte el dormido. Las huiflas, es preferible estar con los ojos abiertos. Imagínate si hubiese sido un zambazo de dos metros, ja ja ja.

    De solo imaginarme tu cara en ese instante de revelación del beso de tu pata, me arrastro de la risa. Está como en esa película "Despedida de Soltero" con Tom Hanks, cuando el patita de lentes ve ir al baño a su "amada" y la ve orinando parada, ja ja ja.

    Sigue así compadre, me alegras el día con tus posts.

    Un fuerte abrazo.

    LUCHO

    ReplyDelete
  3. ME PUEDO MORIR!!!
    Esta vez sí que me sorprendiste con el final!!!
    QUE CAGUE!!! jajajajajajaja o sea el chapetex (en lenguaje chibolesco de hace años) fue con el amigo de pelo largo! jajajajaja
    Lo leí a la hora de almuerzo en mi oficina (soy loca y hasta almuerzo con mi compu) no sabes como se han reído y encima hacían sonidos ejemplificando las situaciones en cad apunto a parte...

    Eres genial Eduardo...

    Un beso!

    ReplyDelete
  4. Simple deducción, el título, tú, en el cuarto de Rafael, que ya habías dicho tenía pelo largo y había sido confundido por chica en alguna discoteca. Carolina en el cuarto de Rafael... Demasiada belleza para ser verdad!

    ReplyDelete
  5. jajajajaja no puede ser...

    Y asi siendo sinceros... ¿que tal besaba Rafael? jajaja.


    Te sigo ;)

    ReplyDelete
  6. Hace mas de una semana vengo leyendo tus post anteriores, el primer vez jaja me encanto, lo del auto, , lo del auto, errores fatales ;)... y hoy me anime a comentar :D

    ReplyDelete
  7. Jajaja esta vez sí que el final se veía venir! 'El mejor beso de tu vida', no? xD

    De todo te pasa mi estimado Eduardo, de todo.

    Besos!

    ReplyDelete
  8. Cafeinómana: Bienvenida!

    Paty: uno de los mejores besos de mi vida.... hasta que me enteré.

    ReplyDelete
  9. Hola Eduardo.

    *Pasaba rapidito para entregarte los saludos que Aldo está enviando a todos sus amibloggers. Está malito, así que estará ausente por unos días hasta que se recupere.

    ReplyDelete
  10. XD...Cosas del orinoco que tú no sabes y yo tampoco XD ..
    Pero que cosas tan interesantes tuvo y tiene tu vida !!
    Que buena historia.. me causa gracia como utilizas canciones para ponerle un nombre a los estados de ánimo...es genial.
    Me has hecho reir muchísimo ;).
    salu2

    ReplyDelete
  11. Hola Mimy gracias por visitarme. Soy un melómano, aunque no tengo tantos conocimiento como mi buen amigo Lucho del "Royal Trilogy...". Creo que escucho una canción y se me queda grabada para toda la vida. Las canciones que utilizo generalmente son las que no escucho por elección sino las que escucho a la fuerza (en la combi, en una fiesta, en un restaurant, etc. etc.). Un abrazo enorme para ti.

    ReplyDelete
  12. Aaaaaaaaaala!!! no te pases pues hermano, esas historias no pueden salir del baúl así como así jajaja. Ahora entiendo toda la vuelta del 'macho que se respeta', nos estabas preparando para esta entrada jaja.

    Muy buena, qué roche con Rafael.

    Pd. Te agradezco la preocupación y el saludo en mi blog, bien dices que tenemos la vida prestada. Salud, amor y dinero jeje.

    ReplyDelete
  13. Jajajajajajajjajajajjaja buenaaaaaaaaaa!!!! Wacala! ser besado por un hombre jjja pero bien dicen que en este mundo hay que probar de todo!

    ReplyDelete

LinkWithin

Revisa también estos posts: