Sunday, September 11, 2011

Mi Problema con las Mujeres



Este post no es un relato de una anécdota, es solo una suma de ideas sobre mi relación con las mujeres, a las que considero la creación perfecta y sobre las cuales el hombre, el varón, le resulta difícil desvincular de alguna manera de la imagen de la madre.

Todo esto empezó porque estuve leyendo a Julio Ramón Ribeyro, es mi ídolo, no me canso de leerlo una y otra vez (si no lo han leído no saben lo que se pierden, el mejor cuentista de habla hispana). Hay tesis sobre la obra de Julio Ramon Ribeyro y su relación con las mujeres, toda vez que en la mayoría de sus escritos aparecen como las "malas de la película". Creo que al final, sus mejores cuentos y narrativas nacen de esas relaciones tormentosas con el sexo opuesto.

«Las mujeres, Dios mío, esos raros compuestos. Me felicito de no conocerlas, de tenerlas siempre como enigmas renovados. Hay brutos que las aman y las golpean y las saben de memoria. Para mí son una charada, algo que incita a mi inteligencia y hace bullir mi corazón» -Julio Ramón Ribeyro-.

"No creas en la honestidad de las mujeres. ¿Sabes que no hay mujer honrada sino mal seducida? Todas, óyelo bien, todas son en el fondo igualmente corrompidas" - Julio Ramón Ribeyro en Crónicas de San Gabriel-

Bueno, he aquí mi problema con las mujeres:

Creo que todo se remonta a la etapa de la adolescencia, cuando empezamos a postergar los juegos de pelota por andar más con el sexo opuesto, con las chicas de nuestra edad o menores que nosotros. Creo que ahí empezó todo. Nunca fui bueno en el juego del flirteo. Por el contrario diría yo que fui tímido y torpe. Sumado a esto mi falta de pericia en los bailes de moda y por andar metido en cuestiones de Rock and Roll y del principio “yo no bailo lo que no me gusta” me vi postergado a pasarme las fiesta sin bailar. Aquella época coincidió, para mi mala suerte, con el “boom” de la salsa sensual por lo que con mayor razón me desaparecí prácticamente de discotecas o fiesta porque simplemente me aburría. Toda mi ideología y mis principios del rock se fueron al tacho cuando conocí a mi primera enamorada y por ella aprendí los pasos básicos de la salsa y el merengue y bailé con y por ella infinidad de canciones de ritmos caribeños y de una patada lancé lejos esa idea de no bailar lo que no me gusta. Por eso siempre he pensado que las mujeres de alguna manera dominan el mundo y sólo ellas pueden quebrantar cualquier cosa, cualquier idea, cualquier principio, cualquier moral, tarde o temprano. Sólo es cuestión de tiempo.

Bueno como repito nunca fui bueno con las jovencitas, sin embargo me fue mejor con las mayores. Me llevaba tan bien con las mayores que las mamás de mis amigas querían que estuviera con sus hijas. El problema es que las hijas no querían estar conmigo. Y no hay prueba más irrefutable que hasta ahora la mamá de mi primera enamorada siempre pregunta por mi a la hora de encontrarse con mi madre.

Si bien es una desventaja no tener una afinidad con las jovencitas, con las adolescentes que se encuentran en plena primavera, resulta también una ventaja tener cierta empatía con las mayorcitas. En mi caso definitivamente fui un fracaso total con las adolescentes, pero no me puedo quejar de las mayores. Es más aún recuerdo cuando aún bordeaba los 16 abriles una cuarentona me despojó de mis ropas, se subió encima y empezó a cabalgar hasta que se detuvo y yo le dije con una voz casi susurrando “ya me oriné”. Tal vez ahí empezó esta afinidad con las mayores.

Por otro lado mi carácter poco alegre, flemático, sosegado, inclinado más a las conversaciones con pocos amigos que a las grandes fiestas y francachelas, me ha conminado a moverme en un círculo pequeño. Y no me podrán negar que la gran mayoría de “chibolas” está pensando en las fiestas, discotecas, en las caras bonitas y los cuerpos musculosos. En cambio una mujer pasando los 30, esas cosas pasan a segundo plano, el orden de prioridades se invierte, la cara bonita pasa a segundo plano, la caballerosidad, la inteligencia, el sentido del humor, la estabilidad que pueda brindar un hombre pasan a tener un mayor peso ponderado.

Y como, tal vez, a esas alturas de la vida, la cara ya no importe, es donde tal vez, he podido ganar un poquito de terreno. Porque como mencioné en un anterior post, no soy de primer impacto. No soy de aquellos que en una noche pueden arrancar algún “chape” a alguna fémina que recién conocen. Yo no puedo. Al menos nadie me ha contado el secreto. Conmigo tienen que pasar largos días y meses para poder conseguir algún objetivo amoroso. Mi amigo, resumió mi técnica de la manera más simple y didáctica: “contigo ya caen por cansancio”.

Y que puedo hacer, no tengo otra arma. No soy ningún Adonis y por si fuera poco soy pésimo bailando. Y más ahora que, no sé desde cuando, hacer rondas se ha vuelto una moda en las fiestas. Aparte que no me gusta bailar odio aún más que me lancen al ruedo a bailar al medio y todos se pongan a aplaudir alrededor. Y peor aún que mi pareja de turno se tire al piso bailando mientras yo me muevo tanto como un árbol en una tarde serena.

Ahí mis problemas con las mujeres. Y por eso, no me queda otra arma más que la conversación. Aunque no soy ningún dicharachero, ningún orador egresado de la escuela del Partido Aprista, no, pero me puedo defender. Aunque muchas veces todo depende de la “química” y aunque este término suene rayado, yo si creo en él. Porque ha habido veces en que conozco alguna chica y puedo hablar hasta por los codos como si la conociera de años. Surge una empatía única y la conversación fluye sin ninguna presión, sin ninguna ansiedad. Pero en otras tantas, cuando no existe esa tal química me quedo embrutecido y no puedo combinar el más simple sujeto con predicado, y dejo silencios eternos en la conversación que termino por aburrirlas.

Cuando hay química puedo conversar y puedo reír y hacer reír. Y no es que tenga los dotes de Melcochita (No me lean!!), sino que he descubierto que puedo hacer reír a las personas simplemente contando mi vida. Y como dice uno de mis amigos: “si haces reír ya tienes el 50% de la partida ganada”.

Por eso, a estas alturas de mi vida me he resignado a cambiar inocencia, engreimiento, tersura, arrebato por experiencia, ecuanimidad, sutileza e inteligencia.

Por otro lado siempre he cuestionado los patrones de belleza femenino establecidos por la sociedad. Me he rebelado a someterme a los cánones de belleza mundiales. Demasiada belleza cansa. No van conmigo. Tal vez sea una desviación, algún gusto bizarro pero para mi una mujer no puede ser perfecta. Si quiero una mujer de proporciones exactas me voy a Gamarra y veo los maniquíes calatos. Así no funciona esa cosa compleja que nos atrae unos a otros. Por eso una mujer siempre debe tener algún defectillo por ahí que la haga humana. Como el diente de Julieta Prandi, como los pies de Marilyn Monroe, como la estatura de Salma Hayek, la nariz de Sarah Jessica Parker, el dedo índice del pié de Valeria Mazza o las orejas de Jennifer Aniston. Así de simple.

Y como buen peruano prefiero la carne. Porque no podría estar con una flaca igual que yo. Con una fémina de cuerpo perfecto “durita” como dicen mis amigos. En las noches pensaría que estoy tocando a otro hombre. A mi no. A mi me gusta la carne. Y lo confieso así abiertamente. Prefiero a Marina Mora de gordita que de Miss Perú.

Aunque después de todo, algunas veces las flaquitas no son tan flaquitas y los gorditas no son tan gorditas. Porque las mujeres suelen utilizar mil y un trucos para engañarnos con la ropa. Por eso prefiero una rellenita sincera que una flaca bamba. Y las cosas se delatan, se muestran a la hora de la verdad. En el choque de titanes, en el ring de las cuatro perillas. Allí realmente se demuestra la verdadera figura. Como dice un viejo amigo “No es lo mismo ver la res en la pampa que colgada en el gancho”.

Y yo les creo a todas. Para mi no va ese dicho que cielo serrano, cojera de perro y llanto de mujer no es de creer. No, eso no va conmigo. Yo les creo a todas sin excepción. Digan lo que me digan. Quizás por eso he salido perdiendo más de una vez, pero también he ganado en otras pocas.

Bueno, me despido, esta vez como Julio Iglesias... "Las amo a todas".

Nota Final, Recomiendo leer:

"Crónicas de San Gabriel" de Julio Ramón Ribeyro (juro que la he leído como 7 u 8 veces), debe ser porque el personaje principal "Lucho" tal vez se parezca mucho a mi (es me dio torpe con las mujeres).

Si deseas leer un cuento más corto "Tristes Querellas en la Vieja Quinta". Me he reído a mandíbula batiente con este cuento.

11 comments:

  1. Me he divertido desde que vi la imagen con que apompañas tu post hasta el final XP.
    Para ser sincera, las mujeres somos difíciles de entender..y cuando ya nos has entendido, pues cumplimos un año más y tienes que repetir el ciclo de aprendizaje ;).. quizás en eso está en encanto y el complemento de ambos sexos..el hombre eterno aventurero encuentra su eterna aventura en una sola persona "su compañera"..si suena bonito!!
    Me has picado la curiosidad con Julio Ramón Ribeyro..voy a buscar los libros que recomiendas...las citas me pusiste de él..me mataron :).
    En algunas partes.. me sonabas a Isabel Allende (mi autora favorita!!)..en la sinceridad a flor de piel.
    Buenísimo relato.
    Salu2.

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  2. Hola Mimy: Gracias por comentar, en efecto las mujeres son difíciles de entender, pero que sería de esta vida sin ustedes... los varones seríamos nada. Te comento que mis mejores "amigos" han sido mujeres.
    Bellarte: Sabes que uno más dice de su persona entre líneas?. Puedes saber como es una persona de la forma que escribe y de lo que escribe. Me interesa conocer a las personas que leo, por eso te trato de leer entre líneas.

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  3. Hola Eduardo. Muy entretenido tu post. Es todo un tema aparte. Hay gente que nace con ese gancho y apenas hacen su ingreso a un espacio, todas las mujeres lo miran abiertamente. Pero también hay otros que parecen que tienen dos piez izquierdos.

    En mi caso, créeme que en mis 20's y hasta 30's, mi relación como amigos ha sido buena. No, muy buena diría yo, mis mejores amistades están en el género femenino, y con mis amigas me he sincerado mucho más y he obtenido mejores sugerencias o consejos o puntos de vista, que del sector masculino -o machista, diría yo. Pero a la hora que me fijaba en alguien o babeaba por alguien, las cosas cambiaban y tenía la etiqueta del dibujo de Cantinflitas, el "AMIGO". Vaya situaciones y vivencias que me ha tocado pasar. Por eso, entiendo en algo tu posición.

    Y hay una cosa muy cierta, por una mujer que nos mueva el piso, podemos hacer cosas que antes habíamos jurado y rejurado nunca hacerlas.

    Un gran abrazo.

    LUCHO

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  4. jajaja quien entiende a las mujeres!!!

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  5. Pos pa q te digo que no, si sí... somos un tipo de jeroglífico humano y creo que todas tenemos algo parecido y es que tenemos la mente tan buena que cuando hacemos una pregunta como: ¿qué tal me queda esto? solo esperamos una respuesta sincera, basta con que digan "bien amo" con cara extraña y somos tan desarrolladas en el lenguaje no verbal que ENTENDEMOS lo que dice el gesto... y ahí comienza el tema típico en toda pareja...

    Muy buen post... y para finalizar, JRR es un maestro de maestros...

    Que tengas una excelente semana!

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  6. Estoy de acuerdo con tu amigo, el que dice que si las haces reír, tienes el 50% ganado, al menos en mi caso es así. Qué difícil sería estar con una persona con la que no te puedes reír! La parte física cuenta en un principio, pero a la larga, lo importante son los sentimientos. Hace tiempo estuve con un chico, que era precisamente mi paño de lágrimas, por así decirlo, le contaba todo sobre el chico que me contaba y él, me escuchaba, me aconsejaba, me hacía reír, se preocupaba por mis cosas, cada vez pasábamos más tiempo juntos, me decía que el chico que me gustaba era gay... Tanto y tanto, que al final caí. Y ha sido la relación más larga que he tenido, anterior a mi matrimonio. Y no es que el chico fuera un adonis, no me gustaba nadita cuando lo conocí. Yo pensaba que no importaba lo exterior, sino sus buenos sentimientos, era comprensivo, dulce, tenía experiencia (10 años mayor que yo), y hasta lo llegué a ver churrísimo con el tiempo. Y luego me puso los cuernos! Churros, no tan churros, todos son iguales! Es que no hay relación fácil definitivamente, ni hay mujeres tan complicadas, ni los hombres son tan poco complejos como se dice. Pero en eso está la gracia no? Nuestras diferencias entre unos y otros es lo que finalmente nos atrae.

    Besitos!!!

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  7. "Si quiero una mujer de proporciones exactas me voy a Gamarra y veo los maniquíes calatos." jajaja con esa sí que me reí xD

    Mira, según lo que he leído, yo tengo 21 pero me comporto como una cuarentona xD

    Y te doy la razón a ti y Arjona: "♪ mujeres, lo que nos pidan podemos, y si no podemos no existe, y si no existe lo inventamos por ustedes....mujeres♫". Creo que en muchas cosas logramos llevar la delantera porque los hombres definitivamente no pueden resistirse al poder de nuestros encantos...jajaja

    Un post muy divertido! No sabes cuánto te lo agradecemos. (No tengo miedo de hablar en pural porque estoy segura que pasa lo mismo con los demás).

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  8. Por ahí veo que te reclaman el relojito de ballena, a mi me gusta hermano, es de machos así que no lo toques jaja.

    Respecto a tu 'problema' con las mujeres, yo creo que el barbón se desquitó con ellas, ya que a nosotros nos hizo simples y fáciles de entender, al final se la agarró con ellas y por eso las hizo tan complicadas jeje.

    Saludos hermano!

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  9. Hey.... "Machos", hablando de cursilerías, ha hablado el que tiene un calendario de "osito panda".... Que liiiinnndddoooooosssss!! Son amiguitos del dedo chiquito y si se enojan se enoja Diosito....
    Que bueno que ya estes mejor Aldo se te extraño. Un besote.

    Ese "Hey Machos" me sonó a burla.

    Bueno linda, qué puedo decirte, tú sabes que te adoro, y de hecho los panditas fueron inspirados en tu bello rostro y en la forma tan delicada que tienes de escribir.

    Y no te enojes por mi sinceridad, que diosito se enoja eh!

    Un fuerte abrazo Edu, y a ti Bellarte, un beso INMENSO(en la mejilla).

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  10. Y yo te quiero más Bellarte, encanto de mujer!

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  11. Me encantó este post. Pero ahora no sé como llamarte, Marcelo o Eduardo (me siento engañada) xD!

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