Monday, August 15, 2011

El Deportista



Siempre entre los amigos hay uno que es el deportista, el sano, el que duerme temprano para despertarse igual y salir a correr. El que no toma cerveza, no fuma, no tiene mala noches y por lo tanto no “trampea”. En conclusión es una especie rara en este mundo de juergas y diversión.
Así es mi amigo Pedro. Hombre modelo de 39 años. Se despierta cada mañana tempranísimo, antes de venir al trabajo, a correr por el parque de su casa o por la costa verde, practicando resistencia, piques, subida y bajada de escaleras. Lleva una especie de cinturón bajo el pecho, él lo llama pulsómetro, con el que se mide el ritmo cardiaco y las calorías quemadas. Controla sus tiempos, sus récords por distancias. Tiene sus zapatillas Nike Shox Series 2007 con amortiguadores especiales para correr, parecen traídas de la NASA. Pertenece a Perú Runners y participa por “amor al deporte” en cuanta competencia haya a nivel nacional y mundial.
Así es Pedrito, buenísima gente, queridísimo en el trabajo. Simpatiquísimo. No conozco persona a que le “caiga mal”.
En el otro lado estamos el resto, la mayoría diría yo, los que de deportistas sólo tenemos el “pie de atleta”, los que a las justas llevamos un reloj y los únicos records que recordamos son los de cuantas cajas de cerveza nos tomamos o cuantos días “de boleto” resistimos en alguna juerga. Y otros más avezados aún recuerdan su récord de que tanta distancia alcanzaban sus “disparos eyaculatorios” en su etapa de adolescencia.
El hecho es que Pedrito en su afán y pasión por el deporte y las carreras de resistencia, empezó a convencer a todos los del grupo a practicar este deporte. Como todos ya pasamos los 30, su invitación y su insistencia coincidió con esta etapa de nuestra vida en la que empezamos a preocuparnos por nuestro cuerpo y salud. Nuestras carnes ya no son las mismas, empiezan a perder la firmeza que tenía hace unos pocos años. Por si fuera poco los médicos empiezan a recomendarnos a practicar algún deporte al aire libre. Así que por esa coyuntura nuestro amigo Pedrito nos convenció para salir a correr en las mañanas de los sábados.
Yo particularmente soy flojo para despertarme temprano. Al menos los fines de semana me la paso durmiendo casi todo el día. Duermo tanto que termina doliéndome la cabeza. Casi no salgo de la cama. Si bien me gusta jugarme de vez en cuando algún partidito de básquet o “fulbito” prefiero hacerlo al mediodía y no a las 5 de la mañana. Porque a esa hora empezó a citar Pedro a todos para salir a correr a la Costa Verde.
Así nos convenció para correr a Inesita, a Laurita y a mi. Así en diminutivo porque así somos los Peruanos a todos los llamamos con cariño. Bueno, todos base 3 tratando de enmendar de alguna manera una vida disipada, sedentaria porque no decir chelera y juerguera. Tratando de botar un poco de alcohol, tabaco y stress en general.
La idea era entrenar unas 4 semanas de modo tal que nuestra primera prueba de fuego era los 5 kilómetros en una conocida playa del sur de Lima, auspiciado por Pilsen y Nike.De las 4 semanas, solo pude despertarme un domingo, en el resto tiré la toalla y el despertador también, desistí, me venció la flojera y simplemente no asistí a los entrenamientos. Inesita, por el contrario a esas alturas de su vida en un acto heroico diría yo, asistió de manera infalible a todos los entrenamientos y por esas cuatro semanas, aunque nadie lo crea, se alejó de las juergas y el alcohol. Al menos es lo que nos ha hecho creer. Por otro lado Laurita asistió un par de semanas y las otras dos desistió.
Bajo esas circunstancias, decidí no participar en la competencia, porque simplemente no quería quedar mal parado, no quería ser el hazmerreír de la competencia. Y peor aún, no quería empezar con el grupo de hombres y terminar la carrera con el grupo de mujeres o de los discapacitados. Pero Inesita, mi queridísima amiga se encargó de convencerme. “no seas huevis, sobrado llegas, si has corrido bien en el entrenamiento”. Yo me negué, me resistí. Apelé a mis mejores argumentos, pero Inesita se encargó de sacarme algunos cálculos de resistencia y terminó por convencerme en inscribirme en la carrera.
La carrera estaba pactada para un domingo así que todos teníamos que dormir tranquilitos el sábado en casa. Últimamente nadie me llama pero ese día, justo ese día, me llamó un amigo de la infancia para salir , juerguear y tomar unas chelas. Por su puesto que me negué. Mi palabra era Ley y no podía faltar a mi promesa de participar en la carrera, en mi prueba de fuego y demostrar que puedo cambiar “SI SE PUEDE” me dije.
Pero como la tentación es grande sólo acepté salir a tomar un par, juro que un par de cervezas nada más y sólo hasta las 11 de la noche. Bueno, las dos cervezas se volvieron 6 y las 11 se transformó en la una de la mañana. Estaba tan entretenido conversando que se pasó la hora. Me despedí rapidísimo y salí disparado a mi casa a descansar.
Al otro día desperté tempranísimo y mi queridísima esposa me esperaba con mi desayunito calientito. Mi avena 3 ositos con maca y yacón para que pueda rendir y mis don pancitos con tortilla y cachanga. Tomé mi desayuno a la ligera y salí raudo al punto de reunión para dirigirnos todos a la competencia. En mi MP3 previamente me había grabado esas canciones infaltables para los deportistas “Eye of the Tiger” de Survivor y “Gonna fly Now”, que si no la recuerdan es la canción de Rocky.
Así con la moral al tope. Las 6 chelitas de ayer parecían no haberme afectado en nada. Estaba mejor que nunca. Estaba “power”. Dispuesto a todo. Hoy tenía que hacer un buen papel.Así todos los corredores nos dispusimos en la línea de partida y yo concentrado, aunque debo confesar que no del tanto pues habían algunas “corredoras” que podrían hacer distraer hasta el más aplicado deportista. Pedrito era el único concentrado, hacía su calentamiento previo.
Se dio la partida y salimos juntos. Yo salí con la firme promesa de hace un buen papel. Al menos ninguna fémina me podría vencer. Eso no es dable para un macho reconocido. Así que empezamos a un trote lento. Inesita iba concentrada y yo sólo la miraba y me mantenía cerca, pero ella no sabía mi plan macabro de que al faltar un kilómetro aceleraría el paso y la dejaría lejos. Lejísimos diría yo. La dejaría sin ningún remordimiento dispuesto a quedar en un puesto meritorio.
Mientras iba dándole forma a mi plan malévolo iba chequeando a las corredoras “nice” que iban adelante. Licras pegaditas daban forma a una figura esculpida por el ejercicio. Mis ojos se iban de un lado para otro de rostro en rostro (Bueno! Es un decir “rostro”).Bordeando los 2 kilómetro sentí el cansancio. Las Chelas que me tomé el día anterior recién empezaron a hacerse sentir. Pero yo me daba ánimos. Le di dos puntos más al volumen de mi MP3. Y empecé a acelerar el paso a fin de no despegarme de uno de los grupos de corredores.Y otra vez los estragos y el cansancio. Ahora el estómago. El sol. El sudor. Dios!, ya no aguanto y yo que estaba prácticamente en el medio de un gran grupo de corredores y ya no aguantaba y “zuácate” empecé expulsar mi avena tres ositos por la boca. Luego la cachanga que ya había perdido su forma. Todos los corredores dieron un salto y se alejaron. Las chicas bonitas, nice, pipirinais salían disparadas gritando como si fuera el mismísimo demonio. Como si nunca hubieran “buitreado” carajo. Y yo que no me detenía. Y otra vez venían las arcadas. Ahora era la chela de ayer. Al menos eso creo. Los “tor tees”, la canchita, el piqueo y yo que no aguantaba más. No se de donde me salió tanto líquido y espuma. Me tuve que salir a un lado. Todos me pasaban, hombres, mujeres, niños, discapacitados. Resignado abandoné la carrera con la vergüenza en la cara de haber sido derrotado por todos. De no haber cumplido con la meta establecida. De haber sido vilmente derrotado por Inesita. Llegué a la meta gracias a un alma caritativa que me dio un poco de agua y me llevó en su movilidad hasta el punto de reunión. Ahí me esperaba el gran Pedro e Inesita, que me miraba con su risa burlona y con un vaso de chela en la mano.

5 comments:

  1. Jajaja cuando iba por la mitad estaba seguro que tu historia iba a terminar bien...no sé cómo de pronto entré a la parte en que desististe..me causó mucha gracia lo de devolver tu avena 3 ositos jajaja, nunca he estado en ninguna carrera pero si hubiera entrado a alguna, nunca hubiera combinado chelas con avena, no seas maloo!!

    Buena entrada hermano.

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  2. Hola Eduardo. No quise esperar hasta la tarde y me leí este post y creeme que he tenido que hacer esfuerzos sobrehumanos para no soltar la carcajada y dar la apariencia que soy un huevero en la oficina.

    Se te vino el huaico y sin anestesia, ja ja ja. Que feo roche, yo no sabría donde meterme. Pero, la final la salidita te pasó factura y sin devolución de IGV.

    Un abrazo y en la tarde, leo dos más -posts por si aca, no chelas, je je- y te dejo mis comentarios.

    LUCHO

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  3. Jajaja estaban bien tus intenciones, pero definitivamente se te pasó la mano! …no me imagino en esa situación bochornosa. Tomaré tu experiencia para no devolver la avena en plena carrera. Es más seguro no comer nada =P

    Sin duda quiero seguir el ejemplo de Pedrito, no hay como una mente sana en cuerpo sano.

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  4. Jajajaja bueno pero en serio ya es hora de que te pongas a hacer ejercicio, los años pasan y pesan. Es más dentro de poco tendrás que ir hasta el urólogo para que te chequee la "florcita" porque es ASÍ! es mejor mente sana en cuerpo sano ajaja cuidateeee

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  5. Jajajaja bueno pero en serio ya es hora de que te pongas a hacer ejercicio, los años pasan y pesan. Es más dentro de poco tendrás que ir hasta el urólogo para que te chequee la "florcita" porque es ASÍ! es mejor mente sana en cuerpo sano ajaja cuidateeee

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