Friday, August 12, 2011

Algunas Notas sobre mi Niñez

Este fin de semana largo, tuve tiempo para dormir más, descansar más, comer más y por su puesto estar más tiempo con mi hija. Vimos televisión juntos, jugamos en la computadora, en internet, cantamos, dibujamos e hicimos concursos. Volví a ser un niño otra vez, pero un niño distinto, porque cuando realmente lo fui no existía nada de lo que hay ahora. Sin “querer queriendo” empecé a hacer mentalmente una comparación y mi conclusión fue: “Que tanto ha cambiado la vida!!!”Por eso ahora sólo quiero detallar algunas notas sobre mi niñez:

Del Televisor
Yo nací en Pisco. De niño veía junto a mis hermanos televisión en un General Electric 24 pulgadas, de tubos, con mueble, de propiedad de mi abuela. Esos tubos jalaban más luz que tener la plancha, la terma y una cocina eléctrica 4 hornillas con horno prendidas a la vez.El televisor era blanco y negro. Cuando lo prendías, primero aparecía la voz y después de treinta segundos aparecía la imagen. Solo se veían 2 canales el 4 (América Televisión) y el 5 (Panamericana Televisión).Para que se vea bien la imagen, se instalaba una antena en el techo de la casa. Cuando, por esas cuestiones del tiempo no se veía la televisión, uno de nosotros tenía que subir a “mover la antena” mientras el otro iba dirigiendo y avisando mediante gritos a voz en cuello cuando ya mejoraba la señal. Cada vez que iban a transmitir algo importante, como el mundial de fútbol, con mi papá subíamos al techo a limpiar la antena. La bajábamos y limpiábamos con una lija cada varilla y reemplazábamos las rotas. Si mirábamos las demás casas, muchos vecinos hacían lo mismo.El televisor era intocable, según las normas de mi papá. Una vez que se prendía, se sintonizaba un canal y de ahí no se movía. Nos teníamos que “tragar” todos los comerciales.Cuando se apagaba, la imagen poco a poco se iba haciendo chiquita hasta quedar un punto de luz blanca en el centro. Este punto permanecía por unos 15 ó 20 segundos hasta que desaparecía.

De los útiles de aseo
Mi papá compraba “shampoo” por galonera. Cuando venía a Lima aprovechaba en comprar y se traía 3 ó 4 galones de diferentes colores, blanco, rosado, amarillo y celeste. Cada uno venía con su etiqueta “al huevo”, “hierbas naturales” “para cabello seco”, “algas marinas”. No quiero que suene a reclamo, pero a estas alturas de mi vida, debo agradecer a la divina providencia que aún tengo cabello.El jabón se usaba hasta el final. Teníamos que pedir autorización para sacar un jabón nuevo. Mi mamá o papá miraban el jabón usado y después de una evaluación ocular determinaban si ya era tiempo de sacar uno nuevo, sino, a seguir bañándose con ese adminículo utensilio. Si daba el visto bueno. Se tenía que adherir ese resto de jabón que quedaba al nuevo.El papel higiénico era de colores, celeste, amarillo, rosado intenso, verde. Muy rara vez blanco. Siempre nuestros calzoncillos extrañamente terminaban pintados de esos colores.

Del Colegio
Yo estudié en un colegio nacional primaria y secundaria. Secundaria fue lo peor. Colegio Nacional de Varones. Cada recreo teníamos que salir con nuestros cuadernos y libros y cuidarlos como nuestro más preciado tesoro pues se lo robaban. Sobretodo a fin de año se perdían los cuadernos. Los libros ni hablar. Ni llevarlos. El que quería aprendía. El que quería pasar de año estudiaba o pagaba. Todo tenía precio. Cuando había revisión de cuaderno los que estaban al día lo presentaban, lo revisaban, luego se lo pasaba a otro. Arrancaban la última hoja. Copiaban las últimas líneas y listo, a pasar revisión. Con un cuaderno pasaban 5 ó 6 alumnos.Por último cuando la mayoría estaba jalado le enviaban un anónimo con amenaza de muerte al profesor.Los trabajos monográficos (Así se llamaban) los hacía a máquina de escribir. No había lugar al error. Cada mala digitación se tenía que corregir con el “radex”, esos papelitos blancos, pero había que darles en el sitio correcto. Y después de eso otra vez cuadrar la máquina en la línea, sino te salían las letras más arriba.

De algunos productos comestibles
De niño casi nunca tomábamos gaseosa. Las veces que lo hacíamos era cuando llegaba visita. Y no porque mi papá comprara sino porque la visita invitaba. Tomar un vaso de gaseosa era lo máximo. Era riquísimo. Lo tomaba despacito saboreaba cada sorbo. Hacía largo un vasito. Es que en ese tiempo tampoco había tantas gaseosas como las hay ahora.Después salieron las salchipapas. Mi papá nos decía “quieren salchipapas?” compraba las papas el hot dog y mi mamá las preparaba. Casi nunca compraba en la calle. Una vez por esos milagros de la vida nos compró una, saliendo de misa a mi hermano y a mi. Era lo máximo. Estaba tan emocionado, tan feliz y tan concentrado comiendo mi salchipapa que no me di cuenta, me choqué con un poste y se me cayeron todas las papas. Para mi mala suerte un perro se me adelantó, las hociqueó y ya no pude recogerlas (porque sí lo hubiera hecho a esas alturas de mi vida!)

De los juegos y juguetes
Nuestros juegos preferidos era Mata-gente, Kiwi, Los Siete Pecados, Las Escondidas, Bata y Lingo. De los juegos electrónicos sólo conocí “El Atari”, que por su puesto, era de mis primos. Recuerdo un juego llamado “Soccer” donde los jugadores eran unas líneas verticales y todos se movían a la vez. La pelota era cuadrada. Los arcos eran dos espacios sin línea a cada extremo.Luego salieron los patines y la moda del “Roller Bugui”. Los patines eran de cuatro ruedas y mientras ibas avanzando se te iban abriendo las piernas. Una vez más, los patines eran de mis primos.

De las fiestas
Tuve la suerte que mi abuela viviera conmigo o mejor dicho tuve la suerte de vivir con ella, en su casa. Sus cumpleaños se celebraban allí. Llegaban todos mis tíos y primos de Pisco y de Lima. La fiesta se armaba con una radiola de lujo que tocaba sin parar los discos 45 y los Long Plays. Si tengo que hablar de canciones infaltables son: La Parranda de Rully Rendo, que era un Long Play que en la portada aparecía el trasero de una chica con arena en la pierna. El Pipiripi, La rueda, Tabaco y Ron, Caballo Viejo, Me llaman Avispa y otros más (las disculpas del caso si obvio algunos memorables).Cuando llegaba las doce todos los nietos teníamos que desfilar, uno por uno para bailar con la abuela. Nadie nunca quiso bailar. Nos escondíamos, excepto dos primos que llegaban de Lima (si estás leyendo ya sabes que eras tú).Después ya nos modernizamos y mi padre compró el ansiado “equipo de sonido” con tornamesa por su puesto para seguir haciendo sonar sus discos antiguos.

De la comida
Mi madre criaba patos, pollos, pavos y conejos, por lo que pasó a ser mi dieta principal. Comí como rey. Mi madre jamás nos daba una presa distinta que no sea pecho o pierna. Y si no eran aves de corral era pescado. Siempre había y bastante.Cuando alguna verdura se abarataba mi padre era el primero en enterarse y comprar en cantidades industriales, a tal punto de hartarnos por comer tan seguido. Por esta razón hoy odio la calabaza.

Del corte de cabello
Una semana antes de empezar el colegio mi padres nos llevaba a mi hermano y a mi al mismo peluquero que nos venía cortando desde que tengo memoria. Nos sentaban en un sillón especial, con respaldar rojo y que tenía una especie de timón de barco abajo. “Alemán!!!” decía mi viejo. El peluquero arrancaba cortándonos con unas máquinas plateadas parecidas a un cangrejo y sonaba “chiki chiki chiki” cada vez que avanzaba por nuestra melena. Al final sacaba una navaja que afilaba en una correa de cuero que colgaba de uno de sus estantes y nos daba los últimos retoques. El resultado, mi hermano y yo bien pelados listos para ir al colegio. Por su puesto que esta situación cambió cuando llegamos a la etapa de la adolescencia. Nos rebelamos y nos opusimos a que nos sigan pelando como soldado nazi de la segunda guerra mundial.
Bueno, eso fue sólo unas breves notas sobre mi niñez, a propósito de ver a mi hija feliz, tan independiente y explosiva, con autoridad, como reina y princesa, como dueña del mundo, con todo el derecho a exigirme y cuestionarme. Bueno, después, también de haberme ganado “algunas” (por no decir todas) las partidas de los juegos que existen en internet.

1 comment:

  1. Qué bonitos recuerdos...pensar en ello me hace valorar lo que tengo (aunque sólo por un ratito nomás xD) La verdad que yo no miro TV sin un control remoto...jaja seguro que me pasaría toda la mañana buscándolo y al final no vería nada. Bueno, la tecnología dice que nos está haciendo mucho daño, pero el adelanto es imparable. La verdad que agradezco el hecho de vivir en el siglo XXI.

    ReplyDelete

LinkWithin

Revisa también estos posts: